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Necesidades hacia la sostenibilidad

Necesidades hacia la sostenibilidad

El nuevo ciudadano, denominado desde aquí “ciudadano moral”, es consciente de que la sostenibilidad sólo es posible mediante su acción permanente para velar por su cuidado, aplicándolo en su comportamiento y conducta respecto al medio y a la sociedad con las que convive y se relaciona.

A partir de la conocida “Pirámide de Maslow”, en la que se jerarquizaban las necesidades humanas individuales, se pueden establecer una ampliación de las mismas para el nuevo ciudadano, “el ciudadano moral”, a partir de su nuevo rol como ciudadano preocupado por la sostenibilidad.

La ampliación de las necesidades hacia la sostenibilidad se desarrolla a continuación, para cada tipo de necesidad ya conocida y desarrollada por Maslow:

  1. A partir de las necesidades fisiológicas, aparecen las necesidades ecológicas, que aparecen a partir de la misma existencia del medio natural en el que el ciudadano se relaciona y convive.
  2. A partir de las necesidades de seguridad, aparecen las necesidades económicas, en las que se valora cómo se obtienen los ingresos, a partir de las actividades empresariales, profesionales o públicas.
  3. A partir de las necesidades de afiliación, aparecen las necesidades de socialización, en el que se actúa con diferentes roles como trabajador, empleador, consumidor, inversor, emprendedor, etc.
  4. A partir de las necesidades de reconocimiento, aparecen las necesidades de promoción, realizando y difundiendo buenas prácticas a partir de los roles antes descritos, afines a códigos de conducta.
  5. A partir de las necesidades de autorrealización, aparecen las necesidades de ciudadanía, en el que el nuevo ciudadano se siente alineado con su entorno, con el medio y con la sociedad.

Una primera aproximación de propuestas de acciones concretas por las que el nuevo ciudadano pueda materializar y llevar a cabo cada una de las necesidades hacia la sostenibilidad, sería la siguiente:

  1. Para cubrir las necesidades ecológicas, será consciente de las repercusiones y los efectos producidos por la producción y el consumo de productos y servicios, su reutilización, la gestión de los residuos, la producción y el consumo de la energía, si ésta es renovable o no lo es, etc.
  2. Para cubrir las necesidades económicas, será consciente de los riesgos a los que se enfrenta como generador de riqueza y de empleo, incluyendo el alcance del estado del bienestar como actor público. Valora el comportamiento llevado a cabo en sus actividades de índole económico.
  3. Para cubrir las necesidades de socialización, será consciente de que existen diferentes grupos de interés, con un papel y finalidad determinados, con los que deberá definir el tipo y alcance de su relación, las vías de comunicación y validez y revisión de los acuerdos, pactos o contratos alcanzados.
  4. Para cubrir las necesidades de promoción, deberá aportar valor a la sociedad a partir de las buenas prácticas en los diferentes roles que, como actor social, adquiere y desarrolla. Sería similar a la emisión de un reporte de sostenibilidad del ciudadano, para difundirlo y darlo a conocer.
  5. Para cubrir las necesidades de ciudadanía, deberá haber desarrollado con eficacia y eficiencia así como con plena satisfacción personal, las anteriores necesidades descritas orientadas hacia la sostenibilidad. Sólo así el nuevo ciudadano se siente alineado con el medio y con la sociedad.

Es una propuesta aproximativa de las nuevas necesidades que el nuevo ciudadano asume como una ampliación de las existentes, superando el “yo” o “bien propio” de las iniciales, por el “bien común” de las nuevas necesidades orientadas hacia la sostenibilidad. Así se concluye que, con el pleno desarrollo de las necesidades hacia la sostenibilidad, el nuevo ciudadano se siente un actor socialmente responsable.

Publicado por Emilio Moral  |  0 Comentarios  |  en Ciudadano moral
Del bla, bla, bla al ble, ble, ble

Del bla,bla, bla al ble,ble,ble

La empresa que emerge en la nueva era, “la era de la sostenibilidad”, valora las palabras (bla, bla, bla), lo que comunica que hace, pero este mensaje se alinea con lo que realmente hace (después se verá que, a modo de juego de palabras, que al final se llega al “ble, ble, ble”).

De este modo, se supera el estado anterior en el que existía la palabrería (bla, bla, bla) a través de marketing visual y efectista, con informes de impacto social que no eran ni medibles ni contrastables. Generalmente esta palabrería coexistía con la existencia de dudosas prácticas laborales, de derechos humanos y en la cadena de valor, así como en las prácticas de índole fiscal y económica. Sólo se responde y se reporta a los accionistas e inversores, a veces, incluso con sobreactuación y sobrevaloración. Las decisiones son a corto plazo, con una orientación exclusiva a objetivos y no a valores compartidos dentro y fuera de la empresa.

Este estado anterior, es superado y mejorado mediante la adopción de la responsabilidad social empresarial en su estrategia y gestión. Para darlo a conocer, lo tiene que comunicar a todos los grupos de interés identificados, no sólo a los accionistas e inversores.

Con ello se obtiene que la empresa de la nueva era, la que desde aquí se ha denominado “empresa disponible”, sea una empresa “ble, ble, ble”. En concreto:

  1. Es confortaBLE: existe un buen clima laboral, los empleados gozan de unas políticas adecuadas de recursos humanos y de valoración y retención del talento.
  2. Es adaptaBLE: atiende a las señales que provienen del mercado, del sector en el que opera, del entorno y del medio ambiente. También de sus grupos de interés.
  3. Es rentaBLE: no olvida que, para poder existir, tiene que obtener unos ingresos superiores a sus gastos y a sus obligaciones y compromisos con terceros.
  4. Es mejoraBLE: adopta la mejora continua y la innovación como motores de crecimiento, en sus procesos, procedimientos y programas, pero también en sus relaciones.
  5. Es visiBLE: mediante campañas de marketing y comunicación, mediante sus productos y servicios y mediante su obra social y solidaria.
  6. Es palpaBLE: la empresa son personas que se relacionan entre ellas pero, además y sobretodo, con otras personas, empresas y organizaciones. Y siempre con sus señas de identidad.
  7. Es constataBLE: mediante sus informes de RSC y de sostenibilidad, con indicadores de desempeño en los ámbitos económico, ambiental y social.
  8. Es creíBLE: por todos los apartados anteriores, verificados si cabe por tercera parte (auditoría), pero con la fuerza que le da la prescripción de sus grupos de interés.
  9. Es deseaBLE: los grupos de interés, desde su punto de vista y rol respecto a la empresa, valoran como positiva para la sociedad y el bien común, su buen quehacer diario.
  10. Es disponiBLE: siempre está al servicio de la sociedad en general, y de la comunidad local en particular, allí dónde está asentada y convive con el resto de los “actores sociales”.

Es, en definitiva, RESPONSABLE y SOSTENIBLE y, por lo tanto, SUSTENTABLE (ble, ble, ble).

Publicado por Emilio Moral  |  0 Comentarios  |  en Empresa disponible

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