Monthly Archives marzo 2016

Los colores de la sostenibilidad (II): el blanco

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La nueva empresa, que surge en la era de la sostenibilidad, desde este blog se ha propuesto el nombrarla como “empresa disponible”, con vocación plena de servicio constante.

En el artículo anterior se verifica que, a partir de la incorporación por parte de la empresa de la rendición de cuentas de su impacto económico, social y medioambiental, se le asocian los colores azul, rojo y verde respectivamente. Se concluye que la empresa, efectúa una “gestión tricolor virtuosa”, añadiendo las virtudes siguientes:

  • Lo azul es ciencia y conocimiento, por lo que se confiere la virtud de gestión.
  • Lo rojo es pasión y dinamismo, por lo que se confiere la virtud relacional.
  • Lo verde es salud y naturaleza, por lo que se confiere la virtud ecológica.

Ocurre con los colores una similitud con la gestión en la empresa de la RSE, Responsabilidad Social Empresarial, y es que su adicción provoca el siguiente resultado:

Azul + Rojo + Verde = BLANCO => este color es el símbolo de la integridad y de la perfección.

En gestión empresarial tiene las siguientes implicaciones:

  • La integridad => incorporar y aplicar la ética y la transparencia en su gestión.
  • La perfección => aplicar la mejora continua y la búsqueda de la innovación y la excelencia.

La ausencia del color blanco es el color NEGRO => es el color de la negatividad.

A medida que una empresa se dirige hacia el color blanco, que es su meta, va pasando por la denominada “escala de grises”, significando el color gris el grado de confianza y credibilidad que la sociedad en general y los grupos de interés en particular, confiere a la empresa. A menor intensidad del color gris, más cerca se está de alcanzar el color blanco y, por lo tanto, la empresa genera cada vez más confianza y credibilidad, lo que le dota de una mejor reputación e imagen de marca. A mayor gris, más opacidad y, por tanto, se perciben más dudas.

Si la empresa aúna los tres ámbitos de generación de impacto (económico-social-medioambiental) en su estrategia, y los adiciona y, por lo tanto, los incluye en su toma de decisiones y operativa diarias, la empresa tenderá, como se ha mencionado en el párrafo anterior, a ser percibida y valorada de forma positiva por la comunidad. Ello le facilitará de forma sustancial la obtención de múltiples beneficios tangibles e intangibles.

En resumen, los colores de la sostenibilidad son los 3 colores primarios, Azul + Rojo + Verde y su suma es el color BLANCO. Cuanto más cerca del color blanco, más se aproxima a una gestión sostenible y responsable, basada en la adopción de la RSE, Responsabilidad Social Empresarial.

Por lo tanto, el color de la sostenibilidad, basada en la RSE, es el color BLANCO, fruto de la adicción de los 3 colores primarios que se asocian a los 3 aspectos por los que la empresa debe rendir cuentas a la sociedad: los aspectos económico, social y medioambiental.

Publicado por Emilio Moral  |  0 Comentarios  |  en Empresa disponible

El compromiso (III): atención y asistencia

n14_El compromiso, atención y asistencia

El nuevo ciudadano que emerge en la era de la sostenibilidad, que se ha propuesto que se le llame “ciudadano moral”, es una persona comprometida.

En los artículos anteriores se ha mencionado que el nuevo ciudadano es una persona preocupada por su entorno, tanto social como ambiental. Sus preocupaciones y sus anhelos conforman la base del compromiso. De entre todas ellas, elige las que más y mejor cubren sus expectativas y su desarrollo personal y profesional.

Como también se mencionó, su compromiso dependerá fundamentalmente de dos variables:

  • Sus diferentes facetas y roles.
  • La relación con los grupos de interés.

En el presente artículo se detallan las principales maneras que tiene el nuevo ciudadano para desarrollar este compromiso que adquiere en relación con su comunidad y con el entorno natural con los que convive y se relaciona.

Se propone la siguiente tipología de “organizaciones sociales” (lo constituyen una serie de organizaciones, a veces públicas, otras mixtas y las que más privadas):

  • Empresas de economía social & economía colaborativa.
  • Organizaciones no Gubernamentales (ONGs) y Fundaciones.
  • Asociaciones, Redes, Plataformas, etc., con un fin social determinado.
  • Servicios sociales de Ayuntamientos & Servicios Públicos de “atención y asistencia”.
  • Start-Ups con un proyecto de base social.

A partir de esta propuesta de organizaciones con una base social demostrable, el nuevo ciudadano elige la manera en la que va a materializar su compromiso. Entre otras opciones para ello, se proponen las siguientes:

  1. De forma INTERNA (dentro de la organización):
    • Involucrado en la gestión y en la comunicación interna.
    • Relación con los grupos de interés.
    • Aplicando la RSE y buscando alianzas con empresas y otras organizaciones.
    • Efectuando comunicación externa (boletines, noticias, notas de prensa, etc.).
  2. De forma EXTERNA (fuera de la organización):
    • Tareas de voluntariado y/o captación de fondos.
    • Filantropía: donación, colaboración puntual, etc.
    • Promoción y difusión de su labor en las redes sociales.
    • Efectuando master class, conferencias, webinar, etc.

No se contempla en este artículo la necesidad o no de recibir una compensación económica, es un aspecto adicional. Lo relevante aquí es que el nuevo ciudadano está comprometido y lo materializa en una de las maneras que se acaban de relacionar. Es algo que efectúa de forma natural.

Publicado por Emilio Moral  |  0 Comentarios  |  en Ciudadano moral

ENTREVISTA a: Javier Martín Cavanna

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Javier Martín Cavanna es director y fundador de la Fundación Compromiso y Transparencia www.compromisoytransparencia.com, y editor de la revista Compromiso Empresarial www.compromisoempresarial.com/.

Actualmente es profesor asociado de la Escuela de Negocios del Instituto Empresa (España) en el área de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y de la Cátedra Inditex de RSC de la Universidad de La Coruña.

Es Licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra, P.D.D por el IESE, diplomado en “Strategic Perspectives in Non-profit Management” por la Harvard Business School y en Microfinanzas por la Universidad de Boulder.

Ha sido director general de la Fundación Codespa, una de las ONG españolas especializadas en la cooperación al desarrollo y director de desarrollo corporativo del IESE.

Tiene escritos más de una cincuentena de artículos, casos prácticos y notas técnicas relacionadas con buen gobierno, finanzas sociales, gobierno de ONG y responsabilidad social empresarial. Es autor de la colección sobre Guías sobre Gobierno y de los Informes de transparencia y buen gobierno en la web de Fundaciones, Museos, Partidos Políticos, Universidades, Medios de Comunicación y Consejos de Administración.

Ha recibido el Premio Accenture al mejor artículo en temas de innovación y economía y el Premio Forética al mejor artículo en temas de responsabilidad corporativa.

Entrevista:

Responsablia: ¿Cómo se define a nivel personal y a nivel profesional?

Javier Martín: A nivel personal me considero una persona inquieta, curiosa, que busca comprender y profundizar las razones de las cosas y que no suele quedarse satisfecha con explicaciones superficiales. Disfruto conversando con mis amigas y amigos. Nunca me aburro. Profesionalmente tengo una formación jurídica completada con cursos de gestión empresarial. La mayoría de mi trayectoria profesional ha estado vinculada a las organizaciones no lucrativas. Me parecen organizaciones mucho más ricas, interesantes y complejas que las empresas.

Responsablia: En la web de la “Fundación Compromiso y Transparencia” que usted dirige, consta en el encabezado la siguiente motivación de la misma: “Fortalecer la confianza de la sociedad en las instituciones impulsando el buen gobierno, la transparencia y la rendición de cuentas de sus actividades”. En su opinión, ¿Qué variables son las que ayudan a ese impulso en esa triple dirección, para poder generar esa confianza? ¿A quién habría que implicar en la tarea?

Javier Martín: Bueno, las variables para fortalecer la confianza de la sociedad en las instituciones son precisamente esas las tres que hemos incluido en la formulación de nuestra misión. Promovemos que las organizaciones aprendan a rendir cuentas. Ningún orden institucional puede sobrevivir sin el mecanismo de la rendición de cuentas. Rendir cuentas es, simplemente, responder frente a terceros.de las consecuencias de los propios actos Todos tenemos ciertas responsabilidades y hemos de dar cuenta de las mismas. Por tanto, es una tarea que implica a todo el mundo, nadie está excluido. La transparencia y el buen gobierno son condiciones que facilitan la rendición de cuentas. Los estados de opacidad no permiten identificar al responsable, se constituyen, precisamente, para que permanezca oculto. El buen gobierno, por su parte, fija límites y contrapesos al poder. Al poner límites y repartir el poder entre distintas instancias fuerza que todos los poderes sean, como dicen los anglosajones, “accountable”.

Responsablia: A partir del enunciado de la pregunta anterior, ¿Cuál debería ser el papel de la educación? ¿Hay que cambiar el modelo actual? En caso afirmativo, ¿En qué dirección? ¿Es suficiente con la ética?

Javier Martín: La función de la educación no ha cambiado. Su finalidad sigue siendo la misma que hace dos mil años. Formar a ciudadanos responsables.

Responsablia: Siguiendo con el mismo hilo conductor, ¿Cree necesario que hayan nuevas competencias y/o asignaturas en las universidades y en las escuelas de negocios para que los futuros profesionales y gestores sean más responsables, y así poder ser actores impulsores en la triple dirección antes mencionada? En caso afirmativo, ¿Cómo se puede llevar a cabo?

Javier Martín: Enlazando con la pregunta anterior, soy de los que piensa que la ética no se puede enseñar en el aula. No comparto el entusiasmo de muchos que creen que la solución a algunos de los problemas que estamos padeciendo (corrupción, avaricia, etc.), y que por otra parte no tienen nada de nuevos, se vayan a resolver con clases de ética o RSC en las escuelas de negocio. Si alguien decide hacer un curso en una escuela de negocio pensando en que allí le van a enseñar a comportarse éticamente, tiene un problema muy grave. La ética se aprende realizando actos éticos, no leyendo libros sobre ética. Ya decían los clásicos que “si quieres saber lo que tienes que hacer tienes que hacer lo que quieres saber”. Lo que las escuelas de negocio pueden hacer, y no hacen, es ayudar a realizar un buen diagnóstico de una determinada situación, que contemple todas las variables en juego y no esté sesgado por visiones parciales e instrumentales de la empresa. Lamentablemente, la asignatura de política de empresa, que cumplía esa función integradora y articuladora del resto de las disciplinas, ha desaparecido en la mayoría de las escuelas de negocio. Ahora tenemos especialistas en marketing, finanzas, producción, sistemas…y pronto veremos los especialistas en ¡¡ética!!

Responsablia: Existe una correlación evidente entre la gestión de la organización basada en la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, con la motivación ya mencionada de la Fundación. Pero, ¿Cómo se puede transmitir la RSC sin dejar sospecha de “Green washing”? ¿Cuál debería ser la fórmula para eliminar cualquier duda al respecto? En este sentido, ¿Es suficiente un código y un comité de ética en la organización? En definitiva, ¿Cómo se consigue ser transparente y que te crean, ser creíble a la vez?

Javier Martín: Son muchas preguntas a la vez y no resulta sencillo contestarlas todas. Una amiga mía, responsable de RSC de una de las grandes empresas del Ibex 35, me decía que la RSC y su departamento habrían alcanzado el éxito cuando no fuesen necesarios, y no sería necesario el departamento cuando todas las áreas del negocio hayan incorporado la responsabilidad en su actividad diaria. Hay bastante de verdad en esta afirmación. Si la RSC se identifica con la reputación, y resulta oportuno recordar que el 90% de los departamentos de RSC siguen dependiendo del área de comunicación, existe un enorme riesgo de que las necesidades de comunicación primen sobre la necesidad de impulsar el cambio organizacional. No es que sea malo contar las cosas buenas que uno hace, pero cuando se pone un énfasis excesivo en la comunicación puedes terminar haciendo las cosas para comunicarlas.

¿Cómo se consigue ser transparente y que te crean? Hay dos elementos que pueden ayudar. El primero es el tiempo. Para ser creíble necesitas cierta consistencia y esa sólo te la da el paso del tiempo, que nos somete a todos a diferentes entornos y situaciones. Si la respuesta ante esas situaciones es consistente entonces nuestra credibilidad se reforzará, sin embargo, si el mensaje cambia en función de las circunstancias nuestra credibilidad quedará dañada. El otro elemento es la innovación. En la Fundación Compromiso y Transparencia solemos decir que la transparencia es un esfuerzo que no termina nunca. Si dices basta, estás perdido. Cuando analizamos las instituciones siempre descubrimos algunas que van dos pasos por delante de las demás, siempre están buscando como mejorar, buscando nuevas formas de ser más transparentes. Cuando nos encontramos con esas instituciones descubrimos que lo que tienen es una “cultura de la transparencia”. No se limitan a cumplir formalmente con unos determinados estándares, sino que intentan siempre mejorarlos.

Responsablia: Por último, le pedimos que comparta con nosotros una frase, un libro y un referente que le hayan influido en su desarrollo personal y profesional.

Javier Martín: Frase: “Es mejor sufrir la injusticia que cometerla”, me parece que esta frase condensa muy bien la esencia del comportamiento ético.

Libro: Todo Shakespeare. Estamos celebrando los 400 años de su fallecimiento y toda su obra sigue siendo plenamente actual.

Referente: Me influyen todas las personas que ocurra lo que ocurra siempre sonríen a la vida. Hay muchas, la mayoría no son especialmente conocidas.

Responsablia: MUCHAS GRACIAS Javier por contestar nuestro pequeño cuestionario, ha sido un placer contar con usted en nuestro noveno número del boletín de RESPONSABLIA. Espero haya sido de interés para nuestros suscriptores y lectores del boletín, a los que enviamos un afectuoso saludo.

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Empresa y transparencia (I): acortando distancias

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Este es el primer artículo de los dos previstos en dónde se va a tratar la temática referida a “La empresa y la transparencia”.

La transparencia implica tener cualidad de ser transparente, que significa “ser claro, evidente, que se comprende sin duda ni ambigüedad” (Fuente: Diccionario de la RAE, Real Academia Española).

A partir de la actual crisis económica y social, en los que el factor de la opacidad o falta de transparencia ha sido uno de sus detonantes más evidentes, existe una corriente y una tendencia a ser más transparente, y esto se aplica a todas las organizaciones. Ello es debido a que la sociedad en general, y los grupos de interés en particular, exigen rendición de cuentas sobre las actividades y gestión de las organizaciones.

Por ello, se podría concluir que la transparencia es un elemento clave para acortar la distancia entre lo que la organización hace y comunica respecto a lo que la sociedad y sus grupos de interés le reclaman y exigen.

Debe de existir una alineación entre la transparencia transmitida y la transparencia percibida. A menor distancia entre ambas, mayor generación de confianza y credibilidad. Su persistencia en el tiempo logrará asentar la reputación corporativa y, por tanto, mayor probabilidad de sostenibilidad de la organización.

A pesar de la claridad respecto a los argumentos esgrimidos, existen fuerzas y factores que actúan sobre la transparencia en positivo (la potencian) o en negativo (son una barrera). Entre otros, podemos destacar los siguientes factores:

Factores que INCENTIVAN de transparencia:

  • Gestión basada en la RS&S, Responsabilidad Social & Sostenibilidad.
  • Cultura empresarial arraigada, con benchmarking como factor diferencial.
  • Demanda y exigencia de los grupos de interés clave.
  • Gestión de la reputación corporativa como factor estratégico.
  • Relevancia de la información no financiera.
  • Existencia de una web interactiva, facilidad relacional.

Factores que son UNA BARRERA a la transparencia:

  • Clausulas extensas de confidencialidad.
  • Know-how & patentes de exclusividad.
  • Regulación sectorial y profesional laxa. Ausencia de Código Deontológico.
  • Gobierno Corporativo opaco.
  • Bajo control y nivel de preocupación sobre la cadena de valor.
  • Usos y costumbres arraigados hasta la fecha en la organización.

En este capítulo ha quedado claro que ser transparentes es una decisión de la organización, y el control de los factores que constituyen la gestión de la transparencia, puede suponer para la organización un elemento estratégico de primer nivel.

Desde Responsablia, como consultoría especializada en materia de RSE, ayudamos a las empresas a implementar la RS&S, Responsabilidad Social & Sostenibilidad, como factor incentivador clave de la transparencia de la empresa transmitida y percibida.

Publicado por Emilio Moral  |  0 Comentarios  |  en Responsablia

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