Monthly Archives junio 2018

Los grupos de interés (XI): la comunidad local

La sociedad vive una época de cambio de paradigma. Una parte del mismo viene determinado por “la era de la sostenibilidad”, en la que las empresas deben contribuir al desarrollo sostenible a partir del apoyo a la Agenda Global 2030.

La Agenda 2030 está definida por los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible, con una serie de metas a alcanzar para cada uno de ellos. Uno de los actores que se implican en participar en el intento de cumplir con esos objetivos y metas, es el sector privado, las empresas.

En este contexto, surge una nueva empresa, aquí propuesta con el nombre de “empres disponible”. Implica su disponibilidad para adoptar una serie de compromisos para la contribución al desarrollo sostenible.

Para cumplir con dicha contribución, la fórmula utilizada en la gestión empresarial es la adopción de la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, que se incorpora en las estrategias, políticas, procesos y procedimientos. En último término, supone incorporar los elementos sociales, ambientales, éticos, laborales y de respeto a los derechos humanos a la toma de decisiones y a los impactos que generan éstas.

La medición de los impactos implica considerar, entre otras consecuencias, a quién afecta. Para ello se definen los grupos de interés con los que la empresa interacciona y se relaciona. Y se evalúan y analizan tanto los impactos como las repercusiones que provocan en los grupos de interés.

Para lograr minimizar daños y maximizar beneficios a los diferentes grupos de interés, conviene conocer sus expectativas, necesidades, requerimientos, anhelos y preocupaciones. Este conocimiento promueve el establecimiento de un diálogo y una comunicación permanentes con los diferentes grupos de interés.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es “La comunidad local”.

Una empresa se ubica siempre en un lugar. Y este lugar físico implica que se localiza en una comunidad con la que convive. Pasa a ser un vecino más, que interacciona con otras empresas, comercios, asociaciones de la sociedad civil, sedes de administraciones públicas, sedes de servicios públicos, etc.

La gestión de esa comunidad local la ejerce el ayuntamiento. Por lo tanto, una empresa, en el contexto antes descrito, debe conocer las necesidades y objetivos que la comunidad local espera obtener con la actividad de la empresa, comenzando por la generación de riqueza y empleo.

Pero emprender contribuciones sociales y ambientales, a partir de diferentes planes y programas desarrollados por la empresa, permiten una aceptación más sólida y perdurable por la comunidad.

La aceptación definitiva se produce cuando existe una rendición de cuentas a la sociedad en general y a la comunidad local en particular. Si el examen se aprueba con nota, se le otorga a la empresa la denominada “licencia social para operar”, y ello implica una vecindad que la comunidad local califica de “excelente”.

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Los valores (V): credibilidad y confianza

La sociedad actual vive una época de cambio de paradigma. Uno de sus atributos que lo definen es el postulado de “la era de la sostenibilidad”. Y se rige por la contribución al desarrollo sostenible de cada ciudadano, en sus acciones, comportamientos y relaciones.  Ante este contexto, surge un nuevo ciudadano, que aquí denominamos como “ciudadano moral”.

Para poder llevar a cabo su misión de contribuir de la mejor manera posible al desarrollo sostenible, a partir de sus capacidades, habilidades, aptitudes y, por supuesto, actitudes y expectativas, se dota de una serie de valores, los cuales se están explicando en esta serie de artículos.

La relación de los valores propuestos, constan en un código, ya explicado con anterioridad en este blog, que se propuso con el nombre de “eticismo”.

Dicho código consta de 10 valores duales. El quinto valor dual es el siguiente: “credibilidad y confianza”.

La credibilidad significa tener la cualidad de creíble. Implica “tener a alguien por veraz”. Ser veraz significa “que dice, usa o profesa siempre la verdad”.

La confianza se define como “la esperanza firme que se tiene de alguien o algo”.

Para generar confianza y credibilidad, el nuevo ciudadano, en su esfuerzo por contribuir al desarrollo sostenible, tiene que ser ejemplo de que con su comportamiento y actuación constantes en esa dirección, se obtienen unos beneficios que repercuten positivamente en la economía, la sociedad y el planeta.

Y estos beneficios, hay que explicarlos, con documentación, con información y con comunicación que suponga una verdadera rendición de cuentas de su actividad. Ello implica ser ético y transparente, es decir, explicar qué ha ocurrido, cómo ha ocurrido y qué impacto ha provocado cualquier situación que se haya llevado a cabo.

Todos los esfuerzos llevados a cabo, no siempre llevan a resultados inmediatos, a objetivos prefijados o a logros estimados. Es especialmente en estos casos cuando hay que vencer la opacidad, la confidencialidad, la “post verdad” y otros “trucos” para no informar y comunicar sobre ello. Supone un paso atrás evidente en la generación de confianza y credibilidad hacia el exterior, hacia las personas que quieren recibir datos, muestras, información y pruebas palpables y escrutables sobre las bondades de los beneficios que se obtienen con las acciones que se llevan a cabo para contribuir al desarrollo sostenible.

Muchas veces los esfuerzos personales son insuficientes, y hay que establecer alianzas con otros actores, grupos de ciudadanos, entidades o representaciones de la sociedad civil. Y estos apoyos se obtienen de forma mucho más efectiva siendo creíble y generando confianza.

Por lo tanto, para conseguir los objetivos que se persiguen, hay que fomentar y transmitir credibilidad y confianza. Y la única manera de hacerlo es con un comportamiento ético y transparente, de forma permanente.

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Entrevista a: Carlos Ruiz Alonso

Carlos es ingeniero Industrial por la Universidad Politécnica de Madrid, Programa de Desarrollo Directivo (PDD) por la Escuela de Organización Industrial (EOI) y Programa de Emprendimiento Corporativo e Innovación Abierta por la Deusto Business School.

Es miembro del Consejo Asesor de la Fundación SERES y profesor del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB).

Antes de incorporarse a Enagás, trabajó durante casi 10 años en diversas consultoras de gestión (Soluziona, KPMG y Everis), desarrollando proyectos relacionados con la implantación de la estrategia, los modelos operativos, la organización y los procesos.

Desde 2008, trabaja en Enagás, donde es Gerente de Sostenibilidad y Medio Ambiente, coordinando la integración de la sostenibilidad en la estrategia y liderando iniciativas como el cálculo de huella de carbono, el plan de eficiencia energética, etc. Además, coordina la elaboración del Informe Anual de Enagás y el reporte a los principales índices de sostenibilidad y cambio climático (DJSI, CDP, MSCI, etc.), contribuyendo al posicionamiento de la compañía como líder de sostenibilidad.

Entrevista:

Responsablia: ¿Cómo te defines a nivel personal y a nivel profesional?

Carlos Ruiz Alonso: soy una persona optimista, con la que es fácil hablar, trabajadora y exigente, sobre todo conmigo mismo. Me gusta ver las cosas con perspectiva para intentar darles la importancia que se merecen y, sobre todo, buscar el lado positivo.

Creo que nuestro bien más preciado es el tiempo y, por eso, intento disfrutarlo con mi familia y amigos, aunque a veces el trabajo me deje poco tiempo para ello.

Me encanta el deporte, verlo y practicarlo. En la actualidad disfruto jugando al padel y animando a mis hijas cuando juegan al baloncesto.

Responsablia: Como Gerente de Sostenibilidad y Medio Ambiente en ENAGÁS, ¿Cómo está integrando la Agenda 2030 la empresa? ¿A qué ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible os habéis comprometido de forma explícita? ¿Son conscientes de ello vuestros grupos de interés?

Carlos Ruiz Alonso: en Enagás hemos identificado los ODS que están más alineados con el negocio de la compañía.

Las actividades de Enagás contribuyen a garantizar el acceso al gas natural, una energía asequible, segura y sostenible (ODS7), facilitando la industrialización, la innovación y la mejora de la competitividad (ODS9).

Además, con nuestro modelo de gestión contribuimos a garantizar la igualdad de género (ODS5), el crecimiento económico y la creación de empleo pleno y productivo y el trabajo decente (ODS8), a combatir el cambio climático (ODS13), así como a la conservación de los ecosistemas terrestres (ODS15).

Por último, el diálogo y la colaboración con nuestros grupos de interés nos permiten establecer alianzas para la creación de valor compartido y, por tanto, alcanzar los objetivos planteados (ODS 17).

Responsablia: En tu opinión, ¿Cómo incide la integración de la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, en la estrategia de la empresa? ¿Cuál ha sido el método utilizado para vincular la gestión de la RSC con la contribución de la empresa a la Agenda 2030? ¿Existen declaraciones y compromisos de la Dirección?

Carlos Ruiz Alonso: la integración de la RSC en la estrategia de las compañías es vital para conseguir maximizar la creación de valor a corto, medio y largo plazo para todos los grupos de interés. En nuestro caso, el “liderazgo en sostenibilidad” es uno de las cinco prioridades estratégicas de Enagás, que se desarrolla a través del Plan de Gestión Sostenible.

Este plan integra las iniciativas de innovación y mejora continua en ámbitos como la gestión del capital humano, el cambio climático o la eficiencia energética. Con ellas, Enagás está contribuyendo de forma significativa a los ODS más vinculados con la actividad de la compañía.

El seguimiento del Plan de Gestión Sostenible se reporta periódicamente en el Informe Anual de Enagás, y recoge los principales compromisos de la compañía en cada uno de los ODS (ver Informe Anual 2017 de Enagás).

Responsablia: Los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible, en tu opinión, ¿Cómo puede la empresa promover alianzas y sinergias con otros actores económicos y sociales para favorecer la contribución a la Agenda 2030? ¿Qué grupos de interés son más receptivos? ¿Cómo favorecer la concienciación para sumarse a la contribución a la Agenda 2030? ¿Qué argumentación propones para ello, en forma de ventajas y beneficios para las partes interesadas?

Carlos Ruiz Alonso: los ODS necesitan el compromiso de todos: ciudadanos, administraciones y empresas. Lo importante es que cada uno pueda contribuir con sus mejores capacidades a la consecución del bien común. Por ejemplo, Enagás promueve la colaboración con las comunidades locales a través del voluntariado corporativo y la acción social para poder sumar esfuerzos y luchar contra las desigualdades o proteger el entorno natural.

Por otro lado, Enagás se ha sumado a la iniciativa Companies4SDGs, liderada por la Red Española del Pacto Mundial de Naciones Unidas, con el objetivo de dar a conocer los ODS a los profesionales, mostrar cómo la compañía está contribuyendo a su consecución y proporcionar consejos a nivel individual para el logro de cada objetivo.

Responsablia: En tu opinión, ¿Existe suficiente información general sobre la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible? ¿Y en RSC? ¿Qué vías propones para incrementar el grado de conocimiento de ambas? ¿Existe suficiente formación universitaria y de postgrado en estos asuntos? ¿Qué actores se necesitan para liderar el conocimiento de la Agenda 2030 y de la RSC?

Carlos Ruiz Alonso: creo que las administraciones deberían liderar la difusión de los ODS, promoviendo su incorporación en todos los niveles educativos.

Las Escuelas de Negocios probablemente son las que más rápido han incorporado estos temas en la agenda de sus programas de posgrado, incluso creando programas específicos.

Sin embargo, creo que deberíamos hacer un mayor esfuerzo para que la RSC y los ODS se incorporen como un tema habitual en los colegios. Los niños deben familiarizarse con estos conceptos desde pequeños, porque ellos serán responsables de crear el futuro.

Además, los gobiernos y la comunidad inversora (bancos, inversores, fondos, etc.) deben avanzar en la movilización de los fondos necesarios para acelerar la innovación y la digitalización y para adoptar nuevas tecnologías y modelos de negocio que permitan avanzar hacia la consecución de los ODS.

Responsablia: Por último, te pedimos que compartas con nosotros una frase, un libro y un referente que te hayan influido en tu desarrollo personal y profesional.

Carlos Ruiz Alonso:

Frase: “Ama lo que tienes, antes de que la vida te enseñe a amar lo que perdiste“. Creo que es de la Madre Teresa de Calcuta.

Libro: “Creating shared value“. Artículo de Michael Porter en la Harvard Business Review. Este artículo es pionero en la concepción de “creación de valor compartido”, es decir, la capacidad de una empresa para crear valor económico consiguiendo además un impacto positivo en la sociedad. En mi opinión, este concepto está evolucionando hacia la necesidad de las empresas de redefinir su “propósito” en la sociedad.

Referente: Mi padre. Fue capaz de crear una empresa y sacar adelante una familia con cinco hijos, con el apoyo inestimable de mi madre. A él le debo mi obsesión por la cultura del esfuerzo y mi sentido del humor. Y, por supuesto, mi mujer, por su capacidad de estar pendiente de tantas cosas al mismo tiempo y de ponerse siempre en la piel del otro, que ha conseguido hacer de mí una mejor persona.

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Agenda 2030: Objetivos de Desarrollo Sostenible

Este es el primer artículo que va a abordar la Agenda 2030 definida a partir de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los 17 Objetivos abordan los siguientes asuntos globales: la pobreza, el hambre, la salud, la educación, la igualdad de género, el agua, la energía, la economía, las infraestructuras, la desigualdad, las ciudades, el consumo, el cambio climático, los océanos, la biodiversidad, la paz y la justicia y, por último, las alianzas.

Implican repensar el crecimiento económico, el impacto que tiene sobre la economía, la sociedad y el planeta.

Las decisiones a tomar por los diferentes agentes de índole global, multilateral, nacional y local, ya sean de origen público, privado o por la sociedad civil, tienen que considerar, entre otras implicaciones, las siguientes:

Implicación primaria:
– Efectos en la economía: riqueza, empleo, salarios, oportunidades, innovación, competencia, etc.
– Efectos en la sociedad. derechos, obligaciones, normativa, comportamiento, ética, etc.
– Efectos en el planeta: clima, fauna, flora, reservas naturales, paisaje, recursos naturales, etc.

Implicación consecuencial:
– Efectos en la producción: intensiva, bajo pedido, con valor añadido, deslocalización, etc.
– Efectos en el consumo: con obsolescencia programada, compartido, modal, influencer, etc.
– Efectos en los sobrantes: residuos, vertidos, reciclaje, economía circular, vertederos, etc.
– Efectos en el ambiente: productos, materiales, subproductos, maquinaria, etc.
– Efectos en la educación: en los colegios, en los institutos y la formación superior.
– Efectos en la comunicación: posibilidad de escrutinio de las partes interesadas.
– Efectos en la información: tratamiento de los medios convencionales y no convencionales.
– Efectos laborales: trabajo por proyectos, pro bono, presentismo, knowmads, teletrabajo, etc.
– Efectos en los derechos humanos: corrupción, soborno, protección a los denunciantes, etc.
– Efectos en la sociedad civil: economía social/colaborativa, startups, cadenas híbridas de valor, etc.

El desarrollo sostenible es uno de los pilares sobre los que se sustenta la RSC, Responsabilidad Social Corporativa. Por ello, se tiene en cuenta la información no financiera, su consideración en cuanto a las decisiones tomadas, resultados obtenidos medidos en indicadores de gestión, su evolución y el impacto generado y escrutado por las partes interesadas.

La información no financiera la conforman los criterios de gobierno corporativo, éticos, sociales, ambientales, laborales y de respeto a los derechos humanos.

La incorporación de estos criterios a la hora de tomar decisiones produce dos efectos inmediatos en una organización:

– Incide en su cultura de empresa: en su estrategia, gestión y operativa diaria.
– Incide en su reputación, generando una imagen de empresa socialmente responsable.

Desde Responsablia, como consultora en asesoramiento, formación y sensibilización en materia de RS&S, Responsabilidad Social & Sostenibilidad, ayudamos a incorporar e integrar la RSC en la estrategia de la organización y, en concreto, a su alineación con los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible, estableciendo planes, programas y alianzas para su implementación.

Publicado por Emilio Moral  |  0 Comentarios  |  en Responsablia

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