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Los grupos de interés (XIII): la competencia

Inmersos en una nueva era, conocida como “la era de la sostenibilidad”, se define a partir de la creciente preocupación ante un desarrollo caracterizado por, entre otras características, la limitación de los recursos naturales existentes, un modelo económico que genera profundas desigualdades o un modelo social que no satisface las necesidades de todos sus miembros de forma suficiente y satisfactoria.

Por lo tanto, existe una preocupación por la actuación de uno de los actores fundamentales en la sociedad actual: las empresas. En concreto, por las decisiones que toman y que se traducen en actividades que generan impactos al medioambiente, a la economía y a la sociedad.

En este contexto, surge una nueva empresa que incorpora a los objetivos y logros económicos, los sociales y los medioambientales. A esta nueva empresa le proponemos desde aquí con el nombre de “empresa disponible”. Y su propósito radica en la contribución al desarrollo sostenible.

Todo ello lo implementa incorporando en su estrategia y gestión la RSC, Responsabilidad Social Corporativa. Por ello, analiza el triple impacto económico, social y ambiental en las decisiones, políticas, planes estratégicos y operativos que debe desarrollar.

Uno de los elementos de gestión fundamentales a la hora de llevar a cabo una eficiente gestión de la RSC es la gestión de los grupos de interés. Se definen a partir de su relación, afectación, implicación e importancia con respecto a las actividades de la organización.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es “La competencia”.

Es muy importante analizar a este grupo de interés, porque supone conocer, entre otros, diferentes aspectos y factores que pueden ayudar a desarrollar una mejor gestión de la propia empresa. En concreto, es conveniente analizar a la competencia por, entre otras, las siguientes razones:

Conocer las mejores prácticas, el benchmarking en la actividad desarrollada.
Conocer las diferentes acciones de RSC llevadas a cabo, a partir de sus planes y programas definidos en sus estrategias.
Conocer casos de éxito por alianzas y sinergias con diferentes actores de la economía y la sociedad.
Conocer avances en productos y/o servicios, a partir de la innovación en usos, utilidades, segmentación de mercado, público objetivo, etc.
Conocer mejoras en productos y/o servicios a partir de mejoras relacionadas con la innovación responsable y sostenible.
Promover asociaciones del sector en sus diferentes modalidades: patronal del sector, think tank, lobby, asociación por área geográfica (país, UE, etc.), etc.
Impulsar la formación y la especialización a nivel profesional, concienciando en prácticas responsables y sostenibles como la economía circular, el consumo responsable, etc.

Se promueve una correcta convivencia entre la competencia de cualquier sector de actividad económica, fomentando la libre competencia y el apoyo a la toma de decisiones que tengan en cuenta la mejora y la contribución al desarrollo sostenible.

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Los valores (VII): respeto y tolerancia

En la transformación que está sufriendo en la actualidad la sociedad, definida con uno de sus características que la definen, se constata que estamos ante la “era de la sostenibilidad”.

Viene definida por la preocupación global en proponer un desarrollo sostenible, en el que se tengan en cuenta los aspectos de impacto económico, social y medioambiental.

Esta preocupación provoca el surgimiento de un nuevo ciudadano concienciado en que debe contribuir a fomentar y apoyar el desarrollo sostenible. A este nuevo ciudadano le hemos propuesto que se llame “ciudadano moral”.

Para contribuir al desarrollo sostenible, debe existir una nueva conciencia global, y ésta se basa en el desarrollo de una serie de valores, aquí propuestos en un código que se denominó “eticismo”.

Este código lo componen 10 valores duales, los cuales se están explicando uno a uno en el blog. El séptimo valor dual se llama “respeto y tolerancia”.

El respeto significa, por un lado la veneración o acatamiento que se hace a alguien; por otro lado, miramiento, consideración o deferencia.

La tolerancia implica el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.

A partir de las definiciones oficiales de los dos términos, ambos se pueden aunar diciendo que la tolerancia es una manifestación y ejemplo de respeto, en concreto, a las ideas, creencias o prácticas del otro.

El nuevo ciudadano está convencido de las bondades, ventajas, aportación de valor compartido, generación de valor intangible, beneficios y demás mejoras que para la sociedad, la economía y el planeta produce el fomentar y afianzar el desarrollo sostenible.

Este convencimiento se debe trasladar a las personas que todavía no participan en este cambio de paradigma y, para ello, se debe incorporar este valor dual, es imprescindible dialogar y relacionarse con estas personas desde el respeto al otro y a sus diferentes prácticas y comportamientos.

Pero al mismo tiempo, no se debe desfallecer en el intento de convencer a esas personas de que pueden cambiar y pueden, desde pequeñas acciones y de forma progresiva, sin prisa pero sin pausa, contribuir al desarrollo sostenible.

Hay que tener poder de convicción y dado que se conocer los múltiples beneficios que ya proporciona el desarrollo sostenible en diferentes comunidades, territorios, entidades diversas y empresas, es conveniente aportar estas buenas prácticas y estos buenos resultados que, en su mayoría, ya han sido publicados y, por tanto, compartidos como “benchmarking”.

Pero sobretodo, hay que mantener siempre el respeto y la tolerancia ante resultados no esperados a los que se pretenden obtener, como rechazo, ninguneo o posponer la acción para más adelante.

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Entrevista a: Fco.Javier Fernández Nava

Actualmente desarrolla su actividad profesional en Acción contra el Hambre como Responsable de Alianzas Corporativas y RSC. Con amplia experiencia en el mundo del fundraising y la RSC ha trabajado en Save the Children, Cruz Roja Española, Cáritas y Aldeas Infantiles.

Nacido en Valladolid, vive en Barcelona y trabaja en Madrid habiendo residido en Seattle, Boston y Sarajevo.

Entrevista:

Responsablia: ¿Cómo se define a nivel personal y a nivel profesional?

Fco.Javier Fernández Nava: Soy un librepensador que me considero una persona global, con una visión holística de las realidades y con un gran sentido de la justicia social y del humanismo.

Responsablia: Como responsable de Alianzas Corporativas y RSC de la ONG “ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE”, ¿En qué situación general se encuentra España en la lucha contra la desnutrición? ¿Cuáles son las causas que nos han llevado a esta situación? ¿Cuáles son las soluciones que abogan desde su ONG para solucionar este grave problema?

Fco.Javier Fernández Nava: En este momento, 815 millones de personas en el mundo viven bajo la amenaza del hambre y la desnutrición está relacionada con casi la mitad (45%) de las muertes de niños menores de 5 años: 3,1 millones de niños al año. Desde Acción contra el Hambre, una organización humanitaria internacional, luchamos contra las causas y los efectos del hambre en cerca de 50 países, como Nigeria, Mauritania, Filipinas, Siria, Guatemala, Haití, etc. Las causas del hambre son múltiples y complejas: la pobreza, los desastres naturales o provocados por el hombre, los conflictos armados, los cambios climáticos… y la exclusión sociolaboral.

En España no hay desnutrición pero sí se da un factor que puede conllevar a malnutrición y que es necesario atender: la pobreza y la exclusión social y laboral. Me explico: la falta de acceso a un empleo digno o la imposibilidad de emprender un negocio propio ponen en riesgo a los sectores más vulnerables de la población, como jóvenes, mujeres (sobre las que recaen habitualmente las cargas familiares), inmigrantes o personas desempleadas de larga duración, entre otros. Porque estar en desempleo o en una situación laboral precaria conlleva la desaparición o una merma de los ingresos, y en el caso de no contar con una red de protección social (ONG, servicio público de empleo, servicios sociales), supone la imposibilidad de sostener a la familia y aumenta la posibilidad de iniciar una trayectoria social descendente. El hogar empieza a recortar gastos en ocio, vestimenta, mobiliario y con el tiempo modifica su dieta (desciende el consumo de carne, pescado, verduras y frutas y aumenta el de cereales, legumbres y tubérculos), que acarrea inseguridad alimentaria.

Por ello, nuestra intervención aquí se centra en favorecer la inclusión sociolaboral dotando a estos colectivos vulnerables de las competencias y las herramientas que les permiten tener un empleo estable y duradero o crear su propio negocio, en definitiva, en contar con los recursos que les permitan sostenerse a sí mismos y a su entorno.

Responsablia: En su opinión, ¿La sociedad en general conoce la Agenda 2030? ¿Conoce los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible? Y desde su ONG, ¿Se utiliza el ODS nº2: “Hambre cero” para la sensibilización y cómo argumento para obtener ayudas y sobretodo, conseguir acciones concretas para el cumplimiento de este objetivo?

Fco.Javier Fernández Nava: La Agenda 2030 es una hoja de ruta que trata de dar solución a los mayores problemas de la población mundial con un fin claro con cinco ejes centrales: planeta, personas, prosperidad, paz y alianzas.

Los 17 objetivos de desarrollo sostenible y sus 169 metas suponen un nuevo reto de la comunidad internacional para lograr erradicar la pobreza, extender el acceso a los derechos humanos, lograr un desarrollo económico global sostenible y respetuoso con el planeta y los recursos que ofrece.

Desde Acción contra el Hambre hacemos un esfuerzo por conocer y difundir estos objetivos entre nuestros diferentes grupos de interés y muy especialmente entre el sector empresarial, al cual ayudamos a contribuir en la consecución de los objetivos marcados en la Agenda 2030.

El ODS número 2 es uno de nuestros objetivos de referencia ya que fuimos una de las dos ONG que ayudamos a definir las metas de cumplimiento en la parte de desnutrición.

También contribuimos de manera especial en el 6 (agua limpia), 16 (paz, justicia e instituciones sólidas), 17 (alianzas) y en el resto colaboramos de una forma indirecta.

Responsablia: Uno de los actores que deben jugar un papel fundamental en el cumplimiento de la Agenda 2030 es el sector privado. Desde su ONG y teniendo en cuenta el ODS nº2, ¿Cómo propone implicar a las empresas para que apoyen la lucha contra el hambre? ¿Qué grupos de interés afectados por la actividad de las empresas son, en su opinión, los más sensibles a este ODS y, por ello, facilitadores e impulsores para que las empresas se impliquen?

Fco.Javier Fernández Nava: Desde Acción contra el Hambre no entendemos nuestra acción sin el concurso y las alianzas multiactor.

Las empresas son un actor clave en el desarrollo de un territorio y su implicación en la consecución de los objetivos de desarrollo es determinante. Algunos objetivos serán más relevantes que otros en función de su área de negocio, de su foco de interés o de su plan de RSC, pero en el que pueden implicarse de manera muy decidida es en el ODS17.

Responsablia: La RSC, Responsabilidad Social Corporativa, como nuevo paradigma de gestión, afecta a todo tipo de organizaciones. Ahora las grandes empresas incorporan los ODS de su actividad concreta a su RSC. Pero el ODS nº2 no afecta a las empresas en general, y sí a las Administraciones Públicas y a varias ONGs. ¿Cómo sensibilizar y concienciar en contribuir al desarrollo sostenible y, en concreto, al ODS nº2 tanto para unas como para las otras? ¿Cómo incorporar esta urgencia social en la educación y en la formación? ¿Y en los medios de comunicación? ¿Qué actores son los que deben liderar el cambio de mentalidad hacia esta causa en particular, y hacia el bien común en general?

Desde mi punto de vista poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible es un objetivo que necesita del concurso de administraciones públicas, sociedad civil y sociedad en general.

No creo que exista una empresa que se sienta ajena a la consecución de este objetivo, aunque sí puede haber empresas que no lo tengan entre sus ODS de referencia más directa. En Acción contra el Hambre siempre hemos encontrado por parte de las empresas la sensibilidad sobre este ODS y en muchos casos su contribución a la consecución del mismo.

Conseguir este objetivo es un bien común para toda la humanidad donde se necesita la suma de cuantos más actores posibles mejor.

Las empresas pueden encontrar en los proyectos de lucha contra la desnutrición de Acción contra el Hambre un muy buen medio para contribuir en la consecución del ODS2.

Responsablia: Por último, le pedimos que comparta con nosotros una frase, un libro y un referente que le hayan influido en su desarrollo personal y profesional.

Fco.Javier Fernández Nava:

Frase: “Convierte lo cotidiano en educativo”.

Libro: “Memorias de Adriano”.

Referente: Descartes.

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Agenda 2030, ODS nº2: hambre

Prosigue la propuesta de abordar en toda su extensión la Agenda 2030 definida a partir de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Se van a visualizar todos y cada uno de los ODS.

El ODS nº 2 lleva por título “Poner fin al Hambre, lograr la Seguridad Alimentaria y la mejora de la Nutrición, y promover la Agricultura Sostenible”.

A continuación, se detallan las metas asignadas para este Objetivo Global:

– Para 2030, poner fin al hambre y asegurar el acceso de todas las personas, en particular los pobres y las personas en situaciones vulnerables, incluidos los lactantes, a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año.
– Para 2030, poner fin a todas las formas de malnutrición, incluso logrando, a más tardar en 2025, las metas convenidas internacionalmente sobre el retraso del crecimiento y la emanciación de los niños menores de 5 años, y abordar las necesidades de nutrición de las adolescentes, las mujeres embarazadas y lactantes y las personas de edad.
– Para 2030, duplicar la productividad agrícola y los ingresos de los productores de alimentos en pequeña escala, en particular las mujeres, los pueblos indígenas, los agricultores familiares, los pastores y los pescadores, entre otras cosas mediante un acceso seguro y equitativo a las tierras, a otros recursos de producción e insumos, conocimientos, servicios financieros, mercados y oportunidades para la generación de valor añadido y empleos no agrícolas.
– Para 2030, asegurar la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos y aplicar prácticas agrícolas resilientes que aumenten la productividad y la producción, contribuyan al mantenimiento de los ecosistemas, fortalezcan la capacidad de adaptación al cambio climático, los fenómenos meteorológicos extremos, las sequías, las inundaciones y otros desastres, y mejoren progresivamente la calidad del suelo y la tierra.
– Para 2020, mantener la diversidad genética de las semillas, las plantas cultivadas y los animales de granja y domesticados y sus especies silvestres conexas, entre otras cosas mediante una buena gestión y diversificación de los bancos de semillas y plantas a nivel nacional, regional e internacional, y promover el acceso a los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales y su distribución justa y equitativa, como se ha convenido internacionalmente.

Para ello se deberá:

Aumentar las inversiones, incluso mediante una mayor cooperación internacional, en la infraestructura rural, la investigación agrícola y los servicios de extensión, el desarrollo tecnológico y los bancos de genes de plantas y ganado a fin de mejorar la capacidad de producción agrícola en los países en desarrollo, en particular en los países menos adelantados.
Corregir y prevenir las restricciones y distorsiones comerciales en los mercados agropecuarios mundiales, entre otras cosas mediante la eliminación paralela de todas las formas de subvenciones a las exportaciones agrícolas y todas las medidas de exportación con efectos equivalentes, de conformidad con el mandato de la Ronda de Doha para el Desarrollo.
Adoptar medidas para asegurar el buen funcionamiento de los mercados de productos básicos alimentarios y sus derivados y facilitar el acceso oportuno a información sobre los mercados, en particular sobre las reservas de alimentos, a fin de ayudar a limitar la extrema volatilidad de los precios de los alimentos.

Para conseguir estas metas, proponemos desde aquí, entre otras, las siguientes actuaciones:

Los países deben tener un ministerio con competencias en los ámbitos de la agricultura y la alimentación. En último término, tener un representante de agricultura y alimentación.
Establecer mecanismos diversos para que lleguen ayudas y apoyos al medio rural para su desarrollo, generando oportunidades de futuro.
Capacitación y sensibilización sobre los “desperdicios alimentarios” que cada día se producen cuando se desechan decenas de miles de kilos de comida.
Apoyos a las ONGs que trabajan de forma específica el ODS nº 2.
Propuesta para la población de establecer una asignación de “1 día al mes” dedicado al voluntariado ejercido como “compra solidaria”, a donar a las ONGs antes mencionadas.
Establecer programas de RSC de acción social dirigidos de forma específica al ODS nº2.

Desde Responsablia, como consultora en asesoramiento, formación y sensibilización en materia de RS&S, Responsabilidad Social & Sostenibilidad, ayudamos a incorporar e integrar la RSC en la estrategia de la organización y, en concreto, a su alineación con los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible, estableciendo planes, programas y alianzas para su implementación.

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Los grupos de interés (XII): las generaciones futuras

En esta época de cambio, uno de los aspectos que la definen es “la era de la sostenibilidad”, y se caracteriza por la incorporación en las decisiones que toman las empresas de los aspectos sociales, laborales, medioambientales, éticos y de respeto a los derechos humanos. Ello deriva en la evaluación del impacto que genera la actividad de la empresa en la sociedad, la economía y el planeta.

En este contexto, aparece una nueva empresa, que se propone desde aquí con el nombre de “empresa disponible”. Y su propósito es contribuir al desarrollo sostenible.

Para ello incorpora en su estrategia, gestión y operación (políticas, procesos y procedimientos) la RSC, Responsabilidad Social Corporativa. Con ello consigue ser vista y reconocida como una organización socialmente responsable.

Para dicho reconocimiento, uno de los aspectos fundamentales a gestionar, es la identificación de los diferentes grupos de interés con los que la empresa se relaciona. Se identifican por ser los afectados de forma directa o indirecta por las decisiones e impactos de la actividad de la organización.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es “Las generaciones futuras”.

Este grupo de interés implica llevar a cabo una serie de actuaciones por parte de la organización. Son proponen las siguientes:

Conocer las exigencias, necesidades, anhelos, expectativas y requerimientos de este grupo de interés para su gestión futura en sus diferentes roles: como cliente (consumidor o usuario), como proveedor, como empleado, como directivo, etc.
Conocer sus tendencias en hábitos de consumo, relacionales, acceso a la información, formas de comunicación, etc.
Conocer los valores que los guían, los influencers que los motivan, las acciones a las que se suman y adhieren, las acciones o actos que penalizan y rechazan, etc.

Existen numerosos estudios que indican que, como aspectos definitorios de las generaciones futuras, indican que serán 100% digitales, que adquirirán un mayor compromiso social y ambiental y que valorarán las opiniones favorables a las organizaciones que han provocado experiencias de cliente satisfactorias.

Por lo tanto, las organizaciones hoy se deben preparar para estar en la mejor posición de salida para obtener de las nuevas generaciones una valoración positiva e identificativa como organizaciones y marcas socialmente responsables.

Y ello se consigue y se afianza con el mantenimiento de una comunicación ética y transparente, con todos los grupos de interés en general, y con las generaciones futuras en particular.

Por último, en el óptimo, ser una organización socialmente responsable implica contribuir al desarrollo sostenible, y ello supone la preocupación permanente por las generaciones futuras.

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Los valores (VI): honestidad y honradez

En una época de cambio de paradigma, una de las principales preocupaciones radica en nuestro modelo de crecimiento, y se enfoca cada vez más a una “era de la sostenibilidad” donde se cuidan no sólo los aspectos económicos, sino también los ambientales y sociales.

Para ello los ciudadanos deben comprometerse a contribuir al desarrollo sostenible, en sus actuaciones y conductas, pero también en sus diferentes roles y relaciones.

Es en este contexto que nace un nuevo ciudadano, que desde aquí se propone con el nombre de “ciudadano moral”, y se preocupa por tener un propósito que le guía: la contribución al desarrollo sostenible.

Para ello se dota de una serie de valores, que constan en un código que se explicó con anterioridad en el presente blog, con la propuesta de título siguiente: “eticismo”.

Dicho código consta de 10 valores duales. El sexto valor dual es el siguiente: “honestidad y honradez”.

La honestidad significa tener la cualidad de honesto. Ser honesto implica ser, por un lado decente, razonable y justo; por otro lado implica ser probo y recto.

La honradez significa tener rectitud de ánimo, integridad en el obrar. Por lo tanto, ser honrado implica proceder con honradez.

A efectos de contribuir al desarrollo sostenible, el nuevo ciudadano debe incorporar este valor dual, sin ningún tipo de restricción, fisura, reserva, ahorro ni esfuerzo; por lo tanto, implica su incorporación en toda su plenitud y extensión.

Ello se debe a las innumerables bondades que emanan de las definiciones de los términos analizados, en concreto, la capacidad de tener la máxima probabilidad de sumar a la causa, al propósito del nuevo ciudadano, a muchas personas que, por diferentes motivos (sectores vulnerables, culturas diferentes, prejuicios y estereotipos, ideologías políticas restrictivas con el bien común, etc.), no tenían a ningún referente al que poder acudir.

Los argumentos, la exposición de las ventajas, incluyendo la necesidad de cambio de paradigma, en aspectos tan sensibles como el consumo, en la producción, en la gestión de lo sobrante, la compra pública, etc., son aspectos que, si se tratan con este valor dual, generan mucho más impacto.

Promover acuerdos, alianzas, proyectos, equipos de trabajo, etc., con el propósito de contribuir al desarrollo sostenible, se deberá proceder con rectitud y decencia (honestidad) y con rectitud de ánimo e integridad (honradez).

El convencimiento de “convencer con el ejemplo” es, en este caso concreto, totalmente aplicable. Y es conveniente aplicarlo, no sólo en los aspectos que afectan a la economía, también en los que afectan al planeta y a la sociedad en su conjunto.

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Entrevista a: Carlos Susías

Cree, ante todo, que “la unión del conocimiento, la experiencia y la realidad vivida nos dan más legitimidad para exigir un mundo más justo”.

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología. Es experto en evaluación, programación y supervisión de políticas públicas de inserción social y formador de formadores en economía social. Entre su formación destaca Gestión Estratégica y Liderazgo Social de IESE. Comenzó su andadura profesional siendo Responsable de Régimen Interior y personal del Excmo. Ayuntamiento de Tomelloso. Posteriormente ocupó el puesto de Coordinador de Programas en la Fundación CERES y fue coordinador provincial en la Fundación iniciativas de futuro de Castilla-La Mancha. Actualmente es director de la Red Europea de lucha contra la Pobreza y la Exclusión social en Castilla La Mancha y presidente de la Red Europea de lucha contra la pobreza y la Exclusión social en el Estado Español.

Desde 2001 es el miembro Español del Comité Ejecutivo de EAPN Europa, y en junio 2015 fue elegido Vicepresidente de la organización. Asimismo desde el año 2012 es Vicepresidente de Acción Política e Institucional de la Plataforma del Tercer Sector.

Entrevista:

Responsablia: ¿Cómo se define a nivel personal y a nivel profesional?

Carlos Susías: En los dos ámbitos creo que soy una persona en constante evolución. Aunque es cierto que, con la edad, esa evolución es cada vez más complicada. Creo que a todas y todos nos pasa. Por lo que debemos estar vigilantes para no acomodarnos a eso que llamamos “experiencia”.

Me interesan los retos y pienso que los cambios no se intentan, se hacen. Otra cosa es que no salgan como tú esperas o que lo que sale sea distinto a lo previsto, que puede ser mejor o peor, pero en cualquier caso abrirá nuevos retos.

Necesito sentir que acompaño y que estoy acompañado en las distintas facetas de mi vida. Lo cual no quita que valore mucho tener espacios de soledad e intimidad, que me permitan reflexionar y analizar mis propias ideas, conductas, propuestas… y gestionar de la mejor manera posible mis contradicciones.

En lo profesional necesito participar en procesos de reflexión y decisión “coral”. El equipo y las reflexiones/decisiones comunes nos acercan a las mejores ideas y propuestas.

Responsablia: Como Presidente de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en España (EAPN), ¿En qué situación general se encuentra España? ¿Cuáles son las causas que nos han llevado a esta situación? ¿Cuáles son las soluciones que abogan desde la EAPN para erradicar la pobreza y la exclusión social?

Carlos Susías: No podemos, no debemos, olvidar que España es uno de los países más ricos del mundo, con una de las economías más desarrolladas y que estamos en la zona más rica y democrática del mundo como es la Unión Europea. Esto pese a la crisis tanto en España, como en la Unión Europea.

España no puede seguir dando la espalda a la realidad que vivimos. En la que más de 12 millones de personas están en situación o en riesgo de pobreza y/o exclusión social según el indicador europeo AROPE. Ojo, que dicho indicador es el que se adoptó de forma oficial y unánime por la Unión Europea y sus Estados Miembros como forma de medir la situación de pobreza y exclusión en toda la Unión. Igualmente, no podemos seguir actuando como si no existiesen unos altos niveles de desigualdad en nuestro país.

Lo que nos ha llevado a esta situación ha sido una visión ideológica errática que partía de visiones tales como: “el mero crecimiento, erradica la pobreza…”, “Primero crecer para luego distribuir…”, “Cualquier empleo es el mejor instrumento para conseguir la inclusión social y salir de la pobreza…”, que se ha demostrado falsa o como poco una verdad a medias, que es la peor de las mentiras porque no nos permite afrontar el problema con los instrumentos adecuados.

Para erradicar la pobreza son necesarias políticas económicas y fiscales que no generen más pobreza, políticas de empleo que generen empleo digno, estable y con salarios decentes y suficientes, políticas de protección social que afronten la situación de las personas ya empobrecidas. Es decir, políticas para erradicar la pobreza y políticas para afrontar el reto de las personas ya empobrecidas, que en algunos casos serán coincidentes, pero en otros son claramente distintas.

En España, el desarrollo del Estado Autonómico ha sido determinante para mejorar la situación de las personas, pero lo que ha fallado han sido los mecanismos de redistribución de ámbito estatal que permitiesen reducir las grandes desigualdades entre CC.AA. en los índices de pobreza y exclusión social. Son necesarias, en definitiva, medidas de ámbito estatal de redistribución para luchar contra la pobreza, la exclusión social y la desigualdad en nuestro país.

En este sentido, desde la EAPN seguimos apostando por políticas económicas, fiscales, laborales y de protección social que pueden ser generadoras de desarrollo económico sostenible y equitativo. Estas pueden ser, además de un sistema fiscal más equitativo, redistributivo y justo, leyes que permitan una “segunda oportunidad” a las personas físicas, una mejor regulación hipotecaria y del mercado de alquiler. La garantía de una Sanidad y Educación universales, gratuitas e inclusivas. Una garantía de ingresos adecuada basada en unos salarios dignos y suficientes, donde el salario mínimo este claramente por encima del umbral de pobreza, una renta mínima para las familias sin ingresos, así como una prestación económica por hijo o por menor a cargo, unas pensiones no contributivas que permitan estar fuera del umbral de pobreza, etc.

La mejora de los indicadores de pobreza y exclusión social arrojados en la última Encuesta de Condiciones de Vida publicada por el INE, no reduce la gran preocupación por los altos niveles de riesgo de pobreza y exclusión que se siguen manteniendo. Y esa bajada es tan lenta que nos inquieta pensar que podamos estar en un nuevo proceso de estancamiento en la reducción de la pobreza. Por eso son necesarias las medidas propuestas para evitar que la salida de la crisis siga siendo asimétrica y se cronifiquen los niveles de pobreza, exclusión social y desigualdad en España.

Y finalmente otro elemento de preocupación es la constatación de la brecha de género en pobreza. La tasa AROPE de las mujeres es 1,1 puntos superior a la de los hombres y ha bajado mucho menos que la masculina (la masculina ha bajado 2 puntos y la femenina 0,8 décimas). La mejora es mucho más evidente en hombres que en mujeres. No podemos consentir que en los procesos de salida de la crisis también creemos una brecha de género.

Responsablia: En su opinión, ¿La sociedad en general conoce la Agenda 2030? ¿Conoce los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible? Y desde la EAPN, ¿Se utiliza el ODS nº1: “Poner fin a la pobreza” para la sensibilización y cómo argumento para obtener ayudas y sobretodo, conseguir acciones concretas para el cumplimiento del ODS?

Carlos Susías: Se conoce poco. Falta darle visibilidad. Y creo que no se es consciente del cambio profundo que significaría el querer cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible o Agenda 2030. Son una visión holística de afrontar el desarrollo humano, económico y sostenible a lo que no estamos acostumbrados, ni los ciudadanos, ni mucho menos los Gobiernos.

Además, estos ODS o Agenda 2030 son de aplicación en todos los países, no es una “agenda para terceros”, son unas medidas propuestas para España también. Por eso, la sociedad civil nos estamos organizando de una forma más amplia y coral en espacios colaborativos como “Futuro en Común” en donde confluimos organizaciones sociales de acción social, de cooperación al desarrollo, medioambientales, sindicatos, etc.

Para EAPN el primer objetivo es fundamental, pero no se nos olvide que los ODS tienen un enfoque holístico que todos los objetivos se apoyan unos a otros. Es muy difícil, por no decir imposible, que se tenga éxito en un objetivo sin que se dé el éxito en todos los demás.

No obstante, cada uno de ellos también tiene acciones que le pueden ser propias por lo que es necesario la implicación de la sociedad en su conjunto tanto para instar a las Administraciones y Gobiernos para que actúen, así como para actuar por si misma tanto desde las organizaciones sociales como desde el sector privado lucrativo, que en esta nueva agenda tiene un papel relevante, importante y muy necesario.

Responsablia: Uno de los actores que deben jugar un papel fundamental en el cumplimiento de la Agenda 2030 es el sector privado. Desde la EAPN y teniendo en cuenta el ODS nº1, ¿Cómo propone implicar a las empresas para que apoyen la erradicación de la pobreza? ¿Qué grupos de interés afectados por la actividad de las empresas son, en su opinión, los más sensibles a este ODS y, por ello, facilitadores e impulsores para que las empresas se impliquen?

Carlos Susías: La implicación de las empresas tiene dos vertientes, por un lado, su compromiso con el fin de suministro y producción que le es propio. Es decir, por el recurso que supone para la sociedad. En este caso su compromiso es con la calidad del producto o suministro, con la calidad de su proceso de producción y con la calidad ecológica y medioambiental.

La otra vertiente está vinculada a la RSC o su compromiso con la sociedad más allá de su obligación fundacional.

Sinceramente creo que hay muchos y muchas empresarios y empresarias claramente motivados a comprometerse con la sociedad, con su entorno más inmediato, pero también con tener un mundo mucho mejor y más sostenible. Este grupo ha de liderar los procesos de impregnación de las grandes asociaciones empresariales tanto de la gran como de la pequeña empresa para que vean que el éxito de los ODS será el éxito de las empresas.
Pero para ello también necesitamos una Ley de Mecenazgo acorde a los nuevos tiempos que, unida a la posibilidad que abre la casilla de interés social sobre el Impuesto de Sociedades (que no supone coste alguno nuevo para las empresas), materialice en su forma económica esa voluntad de responsabilidad social.

No debemos olvidar que ya hay empresas que se están organizando y trabajando en ver cómo pueden aportar en este nuevo compromiso de todas y todos. En algunos casos han ido por delante de las propias administraciones.

Responsablia: La RSC, Responsabilidad Social Corporativa, como nuevo paradigma de gestión, afecta a todo tipo de organizaciones. Ahora las grandes empresas incorporan los ODS de su actividad concreta a su RSC. Pero el ODS nº1 no afecta a las empresas, y sí a las Administraciones Públicas y a muchas ONGs. ¿Cómo sensibilizar y concienciar en contribuir al desarrollo sostenible y, en concreto, al ODS nº1 tanto para unas como para las otras? ¿Cómo incorporar esta urgencia social en la educación y en la formación? ¿Y en los medios de comunicación? ¿Qué actores son los que deben liderar el cambio de mentalidad hacia el bien común?

Carlos Susías: En el ODS nº1 también pueden aportar las empresas desde el cumplimiento de la primera vertiente que he indicado antes. Y desde los RSC y en colaboración con el Tercer Sector Social pueden aportar mucho en ODS que afectan directamente al nº 1, en temas como Sanidad, Educación, etc.

La visibilidad del problema es esencial, pero mucho más lo es la visibilidad de las soluciones de éxito, el que se vea que actuando bien, de forma coordinada, con todo tipo de actores se obtienen resultados. Que la pobreza no es “una maldición divina irreversible”, que se vea que con decisión, recursos y buen hacer se puede revertir y ayudar a un crecimiento sostenible y justo.

El liderazgo ha de ser de la sociedad en su conjunto, pero eso se materializa en sus estructuras de organización social, tanto las públicas (administraciones y gobiernos) como las privadas, Tercer Sector Social, Sindicatos, Organizaciones Empresariales y Universidad.

Responsablia: Por último, le pedimos que comparta con nosotros una frase, un libro y un referente que le hayan influido en su desarrollo personal y profesional.

Carlos Susías:

Frase: No es una frase , es el título de un poema de Eduardo Galeano, “Los nadies“.

Libro: “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley.

Referente: Clara Campoamor.

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Agenda 2030, ODS nº1: pobreza

Comienza la aventura de abordar en toda su extensión la Agenda 2030 definida a partir de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Se van a analizar todos y cada uno de los ODS.

El ODS nº 1 lleva por título “Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo”.

A continuación, se detallan las metas asignadas para este Objetivo Global:

– Para 2030, erradicar la pobreza extrema para todas las personas en el mundo, actualmente medida por un ingreso por persona inferior a 1,25 dólares de los Estados Unidos al día.
– Para 2030, reducir al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres y niños de todas las edades que viven en la pobreza en todas sus dimensiones con arreglo a las definiciones nacionales.
Poner en práctica a nivel nacional sistemas y medidas apropiadas de protección social para todos, incluidos niveles mínimos, y, para 2030, lograr una amplia cobertura de los pobres y los vulnerables.
– Para 2030, garantizar que todos los hombres y mujeres, en particular los pobres y los vulnerables, tengan los mismos derechos a los recursos económicos, así como acceso a los servicios básicos, la propiedad y el control de las tierras y otros bienes, la herencia, los recursos naturales, las nuevas tecnologías apropiadas y los servicios financieros, incluida la micro-financiación.
– Para 2030, fomentar la resiliencia de los pobres y las personas que se encuentran en situaciones vulnerables y reducir su exposición y vulnerabilidad a los fenómenos extremos relacionados con el clima y otras crisis y desastres económicos, sociales y ambientales.
Garantizar una movilización importante de recursos procedentes de diversas fuentes, incluso mediante la mejora de la cooperación para el desarrollo, a fin de proporcionar medios suficientes y previsibles a los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados, para poner en práctica programas y políticas encaminados a poner fin a la pobreza en todas sus dimensiones.
– Crear marcos normativos sólidos en los planos nacional, regional e internacional, sobre la base de estrategias de desarrollo en favor de los pobres que tengan en cuenta las cuestiones de género, a fin de apoyar la inversión acelerada en medidas para erradicar la pobreza.

Para conseguir estas metas, proponemos desde aquí, entre otras, las siguientes actuaciones:

Incorporar el “Modelo Europeo del Estado de Bienestar”, a modo de protección, cobertura y salvaguarda de los Derechos Humanos en todos los países del mundo.
Recuperar y afianzar el cumplimiento del objetivo de destinar el 0,7% del PIB de cada país para la contribución a la cooperación al desarrollo.
Aplicar este mismo porcentaje a todas las empresas que tengas sedes, fábricas, almacenes, oficinas o representaciones en cada país (domicilio social), con independencia de la generación de su beneficio agregado a nivel global, destinando los recursos a cada país donde opera.
– Generar opciones impositivas dirigidas a la ciudadanía para que tengan la posibilidad de apoyar a las ONGs que promueven la erradicación de la pobreza.
Incorporar en todo el sistema educativo la formación encaminada al respeto a la diversidad, a la tolerancia y al respeto, en particular, a los colectivos más vulnerables.
Desarrollar programas de RSC de acción social en las organizaciones, dirigidas a la contribución a este ODS concreto, por diferentes mecanismos: mecenazgo, filantropía, compra responsable, marketing con causa, voluntariado corporativo, etc.

Desde Responsablia, como consultora en asesoramiento, formación y sensibilización en materia de RS&S, Responsabilidad Social & Sostenibilidad, ayudamos a incorporar e integrar la RSC en la estrategia de la organización y, en concreto, a su alineación con los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible, estableciendo planes, programas y alianzas para su implementación.

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Los grupos de interés (XI): la comunidad local

La sociedad vive una época de cambio de paradigma. Una parte del mismo viene determinado por “la era de la sostenibilidad”, en la que las empresas deben contribuir al desarrollo sostenible a partir del apoyo a la Agenda Global 2030.

La Agenda 2030 está definida por los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible, con una serie de metas a alcanzar para cada uno de ellos. Uno de los actores que se implican en participar en el intento de cumplir con esos objetivos y metas, es el sector privado, las empresas.

En este contexto, surge una nueva empresa, aquí propuesta con el nombre de “empres disponible”. Implica su disponibilidad para adoptar una serie de compromisos para la contribución al desarrollo sostenible.

Para cumplir con dicha contribución, la fórmula utilizada en la gestión empresarial es la adopción de la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, que se incorpora en las estrategias, políticas, procesos y procedimientos. En último término, supone incorporar los elementos sociales, ambientales, éticos, laborales y de respeto a los derechos humanos a la toma de decisiones y a los impactos que generan éstas.

La medición de los impactos implica considerar, entre otras consecuencias, a quién afecta. Para ello se definen los grupos de interés con los que la empresa interacciona y se relaciona. Y se evalúan y analizan tanto los impactos como las repercusiones que provocan en los grupos de interés.

Para lograr minimizar daños y maximizar beneficios a los diferentes grupos de interés, conviene conocer sus expectativas, necesidades, requerimientos, anhelos y preocupaciones. Este conocimiento promueve el establecimiento de un diálogo y una comunicación permanentes con los diferentes grupos de interés.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es “La comunidad local”.

Una empresa se ubica siempre en un lugar. Y este lugar físico implica que se localiza en una comunidad con la que convive. Pasa a ser un vecino más, que interacciona con otras empresas, comercios, asociaciones de la sociedad civil, sedes de administraciones públicas, sedes de servicios públicos, etc.

La gestión de esa comunidad local la ejerce el ayuntamiento. Por lo tanto, una empresa, en el contexto antes descrito, debe conocer las necesidades y objetivos que la comunidad local espera obtener con la actividad de la empresa, comenzando por la generación de riqueza y empleo.

Pero emprender contribuciones sociales y ambientales, a partir de diferentes planes y programas desarrollados por la empresa, permiten una aceptación más sólida y perdurable por la comunidad.

La aceptación definitiva se produce cuando existe una rendición de cuentas a la sociedad en general y a la comunidad local en particular. Si el examen se aprueba con nota, se le otorga a la empresa la denominada “licencia social para operar”, y ello implica una vecindad que la comunidad local califica de “excelente”.

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Los valores (V): credibilidad y confianza

La sociedad actual vive una época de cambio de paradigma. Uno de sus atributos que lo definen es el postulado de “la era de la sostenibilidad”. Y se rige por la contribución al desarrollo sostenible de cada ciudadano, en sus acciones, comportamientos y relaciones.  Ante este contexto, surge un nuevo ciudadano, que aquí denominamos como “ciudadano moral”.

Para poder llevar a cabo su misión de contribuir de la mejor manera posible al desarrollo sostenible, a partir de sus capacidades, habilidades, aptitudes y, por supuesto, actitudes y expectativas, se dota de una serie de valores, los cuales se están explicando en esta serie de artículos.

La relación de los valores propuestos, constan en un código, ya explicado con anterioridad en este blog, que se propuso con el nombre de “eticismo”.

Dicho código consta de 10 valores duales. El quinto valor dual es el siguiente: “credibilidad y confianza”.

La credibilidad significa tener la cualidad de creíble. Implica “tener a alguien por veraz”. Ser veraz significa “que dice, usa o profesa siempre la verdad”.

La confianza se define como “la esperanza firme que se tiene de alguien o algo”.

Para generar confianza y credibilidad, el nuevo ciudadano, en su esfuerzo por contribuir al desarrollo sostenible, tiene que ser ejemplo de que con su comportamiento y actuación constantes en esa dirección, se obtienen unos beneficios que repercuten positivamente en la economía, la sociedad y el planeta.

Y estos beneficios, hay que explicarlos, con documentación, con información y con comunicación que suponga una verdadera rendición de cuentas de su actividad. Ello implica ser ético y transparente, es decir, explicar qué ha ocurrido, cómo ha ocurrido y qué impacto ha provocado cualquier situación que se haya llevado a cabo.

Todos los esfuerzos llevados a cabo, no siempre llevan a resultados inmediatos, a objetivos prefijados o a logros estimados. Es especialmente en estos casos cuando hay que vencer la opacidad, la confidencialidad, la “post verdad” y otros “trucos” para no informar y comunicar sobre ello. Supone un paso atrás evidente en la generación de confianza y credibilidad hacia el exterior, hacia las personas que quieren recibir datos, muestras, información y pruebas palpables y escrutables sobre las bondades de los beneficios que se obtienen con las acciones que se llevan a cabo para contribuir al desarrollo sostenible.

Muchas veces los esfuerzos personales son insuficientes, y hay que establecer alianzas con otros actores, grupos de ciudadanos, entidades o representaciones de la sociedad civil. Y estos apoyos se obtienen de forma mucho más efectiva siendo creíble y generando confianza.

Por lo tanto, para conseguir los objetivos que se persiguen, hay que fomentar y transmitir credibilidad y confianza. Y la única manera de hacerlo es con un comportamiento ético y transparente, de forma permanente.

Publicado por Emilio Moral  |  0 Comentarios  |  en Ciudadano moral

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