Ciudadano moral

Una nueva conciencia (V): consumo

En la nueva era, definida con uno de sus características que la definen, “la era de la sostenibilidad”, implica aunar esfuerzos para el desarrollo sostenible. Y a partir de este objetivo, aparece un nuevo ciudadano, que se adhiere al mismo en su día a día, y que desde aquí le proponemos el siguiente nombre: “ciudadano moral”.

La adhesión a este objetivo se lleva a cabo a partir de adoptar una nueva conciencia, basada en el impacto que su actividad y comportamiento diarios generan en la sociedad y en el medio ambiente.

Una de las implicaciones que tiene esta nueva conciencia para el nuevo ciudadano se materializa en la forma de consumo que, siguiendo con la terminología, se podría definir como “nuevo consumo”.

Se proponen una serie de factores de análisis que inciden en la nueva manera de consumir. Son los siguientes:
Análisis de productos.
Análisis de organizaciones.
Análisis de formas de producción.

Se proponen una serie de características que definen cada una de las variables propuestas, que influyen en las decisiones de consumo del nuevo ciudadano. Se exponen a continuación:

Para el análisis de productos
Productos de comercio justo (sellos de certificación).
Productos con información validada (sobre uso, ahorro, seguridad, DD.HH., contenido, etc.).
Productos de marketing con causa (parte del dinero es para causas sociales).
Marcas responsables y/o sostenibles.

Para el análisis de organizaciones
– Aplican la denominada “economía circular”.
– Aplican la RSC, Responsabilidad Social Corporativa (p.e.: BCorp, certificación gestión RSC, etc.).
– Emiten memoria de sostenibilidad, con escrutinio de los grupos de interés.
Participan en la vida comunitaria (en foros de sostenibilidad, apoyan a ONGs con proyectos, etc.).

Para el análisis de formas de producción
Organizaciones de economía social: cooperativas, cadena híbrida de valor, etc.
Organizaciones de economía colaborativa: compartir información de producción y consumo.
Organizaciones que promueven el consumo colaborativo: a través de apps.
Organizaciones que promueven el “pago por uso” y no el “pago por la propiedad”.

Este comportamiento modifica sustancialmente la manera de pensar de las organizaciones, que incorporan la RS&S, Responsabilidad Social & Sostenibilidad en su estrategia, gestión y operativa diaria, para dar respuesta al nuevo ciudadano que, como se acaba de constatar, tiene nuevos elementos de decisión a la hora de comprar/consumir/usar los productos/servicios que se ponen en el mercado.

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Una nueva conciencia (IV): ocupación del tiempo

En la nueva era, definida a partir de una tendencia generalizada y demandada por la sociedad, que es “la era de la sostenibilidad”, conlleva el auge y proliferación de un nuevo ciudadano, que incorpora esta tendencia en su quehacer diario, aquí propuesto con el nombre de “ciudadano moral”.

Con la nueva era definida a partir de la creciente sensibilidad hacia la sostenibilidad, el nuevo ciudadano emergente se dota de una nueva conciencia, que implica tener presente el impacto que a partir de sus acciones y de su actividad diaria generan en la sociedad y en el medio natural con los que convive.

El propósito de la nueva conciencia es la contribución de cada ciudadano hacia un desarrollo sostenible.

Una de las implicaciones que para el nuevo ciudadano tiene esta nueva conciencia radica en el hecho de la ocupación del tiempo. Se proponen una serie de acciones y actuaciones a desarrollar por el nuevo ciudadano, no sólo para su aplicación en la vida diaria, sino para s promulgación. Todo ello, teniendo en cuenta el propósito de contribuir a un desarrollo sostenible. Son las siguientes:

– Mayor conciliación de la vida laboral y familiar: mayor racionalización del horario laboral, con el objetivo de terminar la jornada laboral lo antes posible.
Horas de sueño: dormir al menos 7 horas diarias. Para trabajos nocturnos, aplicar la rotación de personal para que todos puedan dormir los máximos días posibles en horario nocturno (horario biológico natural).
Voluntariado: ocupar alguna hora semanal en ayudar a quién lo precise, mediante colaboraciones a organizaciones de marcado carácter social, como pueden ser las ONGs o las fundaciones.
Bien común: ser solidario mediante algún tipo de apoyo permanente a una causa social, como puede ser la ayuda económica a las organizaciones de carácter social antes mencionadas, o el apoyo con la firma de diferentes causas y motivos sociales.
Banco de tiempo: es una herramienta con la cual un grupo de personas puede crear una alternativa económica social. En un Banco de Tiempo se intercambian habilidades entre los miembros sin utilizar dinero, únicamente se contabilizan las horas de servicio prestado y recibido.
Participación de la vida de la comunidad: en las reuniones vecinales, en la colaboración de actividades culturales, etc., compartiendo problemas y proponiendo soluciones.

Sería conveniente divulgar estas prácticas, darlas a conocer entre los miembros más cercanos de cada ciudadano, comenzando por la familia y amigos, continuando por los compañeros de trabajo y terminando con los conocidos y saludados en las diferentes redes sociales.

Hoy en día existen redes sociales como YouTube o Facebook en el que se comparten comentarios con fotografías y vídeos en los que se explican diferentes hechos, actividades, opiniones y/o acontecimientos. Suponen una oportunidad para divulgar estas prácticas más altruistas que definen al nuevo ciudadano a partir de la nueva conciencia para contribuir a un desarrollo sostenible.

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Una nueva conciencia (III): ocupación del espacio

En la nueva era, definida con uno de los factores que la configura, “la era de la sostenibilidad”, conlleva la aparición y desarrollo de un nuevo ciudadano, que incorpora este factor en su modus operandi, propuesto aquí bajo el título de “ciudadano moral”.

Con la nueva era definida por el factor de la sostenibilidad, el nuevo ciudadano emergente se dota de una nueva conciencia, que supone valorar el impacto que sus acciones y actividad diaria generan en la sociedad y en el medio natural con los que interacciona.
La nueva conciencia tiene una finalidad: que cada nuevo ciudadano contribuya al desarrollo sostenible.

Una de las implicaciones que para el nuevo ciudadano tiene esta nueva conciencia radica en el hecho de la ocupación del espacio. Se proponen una serie de actividades que el nuevo ciudadano puede desarrollar en su vida diaria. Son las siguientes:

Trabajo: actividad por el que recibe una contraprestación económica.
Familiar: actividades desarrolladas en el ámbito del hogar.
Ocio: el espacio ocupado son lugares de pública concurrencia para diferentes actividades planificadas, generalmente de índole cultural.
Vacaciones: implica un traslado a otro lugar de estancia (o varios lugares), a partir de una planificación del viaje a realizar.
Visitas: implica el traslado, generalmente dentro del lugar de residencia, de una duración estimada dentro de un día natural, para ver a otras personas.
Voluntariado: actividades realizadas en el tiempo libre, de libre colaboración y ayuda hacia colectivos que lo necesitan.

Cada actividad se ha visto afectada, en mayor o menor medida, por el desarrollo y las implicaciones derivadas de la nueva era, que afectan a la ocupación y gestión del espacio dónde se desarrolla la misma. Entre otras implicaciones, se detallan las siguientes:

Trabajo: teletrabajo, trabajo “knowmad”, coworking, videoconferencia, etc.
Familiar: eficiencia energética, autoconsumo, etc.
Ocio: eventos sostenibles, actos benéficos, conferencias motivadoras, etc.
Vacaciones: turismo responsable y sostenible, rutas verdes, rutas ecológicas, etc.
Visitas: opciones diversas de movilidad sostenible, etc.
Voluntariado: actuación “in company”, colaboración planificada o puntual, etc.

Se proponen una serie de factores que inciden en la ocupación del espacio, atendiendo las diferentes actividades a realizar, y las opciones y tendencias observadas para cada una de ellas. Son los siguientes:

Movilidad sostenible: traslado de un lugar a otro con el mínimo uso del coche particular.
Eventos sostenibles: vinculación a actividades que fomentan el desarrollo sostenible.
Ahorro energético: en la actividad diaria, en el hogar, etc.
Uso de energías renovables: con menor impacto medioambiental.
Sensibilidad social y ecológica: a favor del bien común y el respeto al entorno natural.

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Una nueva conciencia (II): aptitudes

n25_Una nueva conciencia_aptitudesEn la nueva era, conocida con el nombre de “la era de la sostenibilidad”, se configura con la aparición de un nuevo ciudadano, que incorpora los atributos definitorios de aquélla, y aquí se le ha dado el nombre de “ciudadano moral”.

La nueva era implica adoptar una nueva conciencia basada en evaluar y tener en cuenta de forma constante, además del impacto económico, el impacto social y medioambiental que genera nuestra actividad diaria. Como se explicó en el artículo anterior, la manifestación de la nueva conciencia implica la competencia de contribuir al desarrollo sostenible.

El nuevo ciudadano, a la hora de integrarse en una organización, con independencia del objeto social que lleva a cabo, y con el requerimiento expreso de obtener una contraprestación económica, va a valorar cada vez con más determinación, utilizando el criterio de la sostenibilidad, el impacto que genera la actividad de la organización, en su triple vertiente económica, ambiental y social.

De forma más o menos acusada, con mayor o menor velocidad, con mayor o menor énfasis y determinación, las organizaciones incorporan la nueva conciencia emergente.

Y el nuevo ciudadano deberá desarrollar unas aptitudes específicas acordes con la nueva era y conciencia emergentes. En función de su aplicación, se proponen las siguientes:

A nivel personal: conocimiento multidisciplinar, aprendizaje continuo, búsqueda de referentes, conexiones e interacción en las redes sociales e internet, etc.
A nivel organizacional: conocimientos requeridos para el puesto de trabajo, competencias para el trabajo en equipo, habilidades de liderazgo, honestidad e integridad, comunicación persuasiva, sensible y adaptable al cambio, creativo y abierto a la innovación, etc.

Por lo tanto, las aptitudes que, para la vida diaria, el nuevo ciudadano desarrolla para lograr una mejor contribución al desarrollo sostenible, se proponen las siguientes.
Conocimiento de varios idiomas.
Conocimiento de las nuevas tecnologías en información y comunicación.
Conocimiento de aplicaciones móviles y sus efectos.
Conocimiento de las redes sociales, y su actividad diaria.
Acceso a diferentes fuentes de información, convencional y digital.
Actividades de voluntariado.
Prácticas saludables y de respeto con el medio ambiente.
Conocimiento de las mejores prácticas, de referentes.

Las aptitudes propuestas se consideran necesarias y se incorporan en el nuevo ciudadano, en su ADN, y son la piedra angular que complementa y completa sus conocimientos técnicos y profesionales (formación superior), sus conocimientos básicos (cultura general) y su ciudadanía (educación).

La combinación de todos ellos configuran la idoneidad en el desarrollo de una determinada actividad, que se lleva a cabo con respeto (educación), saber hacer (cultura general), pericia (formación superior) y sostenibilidad (nueva conciencia).

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Una nueva conciencia (I): actitudes

n24_Una nueva conciencia_actitudesEn la nueva era, “la era de la sostenibilidad”, emerge una nueva concepción del desarrollo económico, social y medioambiental, lo que implica la aparición de un nuevo ciudadano, aquí definido con el nombre de “ciudadano moral”.

La nueva concepción del desarrollo económico se dirige hacia lo que se conoce con el nombre de “desarrollo sostenible”. La definición globalmente aceptada de este concepto es la siguiente: “es aquel desarrollo que satisface las necesidades actuales de las personas sin comprometer la capacidad de generaciones futuras para satisfacer las suyas“.

Esta nueva concepción del desarrollo implica un nuevo paradigma de gestión, aplicable a cualquier organización. Esta gestión debe tener en cuenta la medición del impacto generado por la actividad de la organización, de índole ético, laboral, medioambiental, social y de respeto a los derechos humanos. Por lo tanto, se constata que emerge también una “nueva organización”, con este nuevo paradigma de gestión, que contribuye al desarrollo sostenible.

Pero la acción de la sociedad civil, de sus ciudadanos, también es fundamental. Aunque en este artículo se analiza el papel individual del nuevo ciudadano ante esta nueva realidad, el aspecto grupal, de reunión, de unión, de cooperación y de cualquier otra manifestación organizada de ciudadanos, hay que tenerla muy presente.

Poniendo el foco en el aspecto individual, el nuevo ciudadano adopta una nueva conciencia, a partir de una serie de elementos del entorno ya descrito. En concreto, reflexiona acerca de:

– Nuevas ideas e iniciativas políticas, nuevas entidades supranacionales, etc.
– Nuevas fórmulas económicas de producción, de consumo, de inversión, etc.
– Nuevas iniciativas sociales de cooperación, asistencia, socorro, etc.
– Nuevas tecnologías, digitalización, “Smart”, internet de las cosas, etc.
– Nuevas tecnologías aplicadas a la comunicación y a la información.
– Nuevas formas de empresa, start-ups, puestos de trabajo, teletrabajo, etc.

El nuevo ciudadano, en este entorno y con el nuevo paradigma instalado en la conciencia colectiva, manifestado a partir de los cambios antes descritos, alinea sus actitudes y las enfoca de diferentes maneras, atendiendo, entre otros, los siguientes aspectos:

Competencias: liderazgo, sensibilidad al cambio, trabajo en equipo, etc.
Habilidades: iniciativa, creatividad, adaptabilidad, preventiva, constructiva, etc.
Relación: amigable, persuasivo, flexible, amistosa, empática, etc.
Comunicación: escucha activa, comprometida, abierta, analítica, etc.
Conocimientos: aptitudes y aprendizaje continuo, multidisciplinar, multitarea, etc.
Gestión: decisión, análisis de situaciones, delegación, integridad, etc.

Esta manera de ser, de actuar y de relacionarse con el medio natural y con los demás, supone su integración a la nueva realidad, definida en gran parte por la era de la sostenibilidad.

Y se preocupa no sólo del presente sino del futuro, no solo de lo propio sino de lo común, no sólo del corto plazo sino del largo plazo, no sólo de lo próximo sino de lo global.

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El YO sostenible (III): desarrollo

n23_El YO sostenible, desarrolloEn la nueva era, “la era de la sostenibilidad”, aparecen una características que definen a un nuevo ciudadano, que en este blog le bautizamos con el nombre de “ciudadano moral”. Una de las características que lo definen, en su comportamiento, relación e interacción con los demás (la sociedad) y con el medio natural (la naturaleza en su conjunto), es la sostenibilidad.

Este es el tercer y último artículo que define esta característica, que comporta que al nuevo ciudadano se le otorgue el epígrafe deYO sostenible”.

Para llegar a obtener esa “mención honorífica”, se explicó en el artículo anterior la evolución llevada a cabo, que le ha hecho merecedor de aquélla. Y en el primer capítulo se detallaron las características y las afectaciones a su conducta y comportamiento que implica llevar la etiqueta “YO sostenible”.

En el presente capítulo se van a proponer diferentes vías de desarrollo y de propagación de esta característica fundamental en el nuevo ciudadano: la sostenibilidad. En otras palabras, conseguir captar más adeptos  y contagiar a otras personas en estos valores implícitos en la etiqueta.

Existen diferentes métodos, canales, fórmulas y vías para el desarrollo y la propagación en la sociedad de personas sensibles y convencidas de querer llevar la etiqueta de “YO sostenible”. Entre otras, se proponen las siguientes prácticas a realizar:

  • Educación en la formación primaria y secundaria.
  • Formación universitaria, con inclusión de la sostenibilidad para cada grado.
  • Formación de postgrado, académica superior y masters, con su inclusión en esos estudios.
  • Sensibilización de líderes, referentes e influencers.
  • Buenas prácticas de organizaciones líderes en sostenibilidad.
  • Liderazgo de la ONU, con sus ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible.
  • Propuesta de normativa por parte de los Estados nacionales.
  • Propuesta de premios y reconocimientos a personas y organizaciones ejemplares.
  • Vinculación a las diferentes religiones, ideologías y formas de pensamiento existentes.
  • Medios de comunicación en constante información de logros, objetivos y metas.

Y las argumentaciones para su desarrollo y arraigo, entre las más importantes, serían las siguientes:

  • Conformar un territorio socialmente responsable y sostenible.
  • Búsqueda del Bien Común.
  • Incorporar el impacto social y ambiental al impacto económico.
  • Cumplimiento del respeto a los Derechos Humanos.
  • Incorporar la ética como “modus operandi” y la transparencia relacional en la convivencia.

Con el empuje de las diferentes prácticas propuestas, utilizando diferentes argumentos para llevarlas a cabo, aparecerán cada vez más ciudadanos con la etiqueta del “YO sostenible”, y así adquirirán la característica de la sostenibilidad como uno de los pilares que los definan. Y cuanto mayor sea su número, mayor probabilidad de alcanzar los objetivos y las metas propuestas para, entre todos, lograr avanzar hacia un desarrollo sostenible.

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El YO sostenible (II): responsable de forma natural

n22_El YO sostenible, responsable de forma naturalEn la nueva era, “la era de la sostenibilidad”, se consagra un nuevo ciudadano, aquí denominado bajo el epígrafe de “ciudadano moral”. Uno de los pilares en los que se sustenta su conducta y actitud, así como su relación con las personas y con el medio natural es la sostenibilidad.

En el artículo anterior se explicaron las características que definen al nuevo ciudadano en virtud de su contribución a la sostenibilidad, al desarrollo sostenible. Aquéllas características le confieren la etiqueta de “YO sostenible”. Por último, se explicaron las manifestaciones que conllevan el llevar esta etiqueta, es decir, cómo afecta a su conducta y comportamiento.

En el presente artículo vamos a detallar, a partir de un artículo anterior, cómo ha llegado a ser el nuevo ciudadano lo que es: un ciudadano responsable de manera inconsciente, es decir, es responsable de forma natural, por inercia. La evolución seguida es la siguiente:

1ª etapa: ciudadano es irresponsable de forma inconsciente

El ciudadano no toma consciencia de la repercusión que provocan su conducta y comportamiento. El entorno no ayuda, pues impera un comportamiento que no castiga ni repudia la irresponsabilidad. La persistencia de esta situación lleva a una verdadera crisis cultural y de valores. Pero existen sectores y actores, liderados frecuentemente por la sociedad civil, que alertan sobre ello e intentan poner freno y coto a esta situación.

El efecto más inmediato es que se constata que así no se puede seguir. Y se busca una alternativa, que viene a través de aplicar los valores inherentes a la Responsabilidad Social en la conducta y comportamiento. Es la transición hacia la siguiente etapa.

2ª etapa: ciudadano es irresponsable de forma consciente

Ya se conocen los efectos de la situación anterior, y se conocen los efectos que genera una conducta y comportamiento basada en adoptar la responsabilidad social. Ello implica que actos no alineaos provocados en decir una cosa y hacer otra bien distinta, se hacen para sacar un provecho o beneficio, de forma consciente. Y este hecho parece que puede funcionar durante un período de tiempo. Pero con la aparición de las TIC, Tecnologías de la Información y la Comunicación y, en particular, las redes sociales, se empiezan a constatar estos comportamientos.

El camino pasa por alinear lo que se dice con lo que se hace. Así se genera confianza.

3ª etapa: ciudadano es responsable de forma consciente

Ya se es consciente de que hay que medir la relación con el medio natural y con la sociedad, ser responsable. Pero cualquier imprevisto, conmoción en el mercado, en la economía, provoca que el resultado inmediato vuelva a prevalecer, y se caen en las prácticas de la anterior etapa.

Pero no es la solución. La sociedad demanda transparencia para generar credibilidad. Es el siguiente y último paso hacia el “YO sostenible”.

4ª etapa: ciudadano es responsable de forma inconsciente

Aquí se desarrolla el nuevo ciudadano, el “ciudadano moral”, el que se relaciona de forma permanente con el medio natural y con la sociedad con la etiqueta de “YO sostenible”.

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El YO sostenible (I): contribución

n21_el-yo-sostenible-contribucionEn la nueva era, “la era de la sostenibilidad”, emerge un nuevo ciudadano, aquí propuesto con el sobrenombre de “ciudadano moral”. En su ADN está insertado uno de los pilares en los que se basa su conducta y actitud, así como su relación con las personas y con el medio natural: la sostenibilidad.

Las principales características que definen al nuevo ciudadano como un actor que contribuye a la sostenibilidad, entendida como la relación que se establece entre él con la sociedad y con el medioambiente, son las siguientes:

  • Predica el eticismo: es el código en el que se basa el razonamiento sobre el que el nuevo ciudadano fundamenta su conducta y comportamiento, orientado hacia la bondad, en una triple vertiente, interior, relacional con la sociedad y relacional con el medio natural.
  • Incorpora en su misión (propósito) que le guía, elementos sociales, medioambientales, éticos y de respeto a los derechos humanos.
  • Incorpora en su visión (compromiso) a largo plazo, el fomento de respeto, convivencia y responsabilidad tanto con sus grupos de interés con los que se relaciona como con el medio natural.
  • Practica el buenismo: supone, como ya se comentó en artículos anteriores, “co-crear los buenos días”, cuyo fin último es el de generalizar este comportamiento definido bajo el paradigma de “la búsqueda del bien común”.

Estas son las características principales que le confieren al nuevo ciudadano la etiqueta de “YO sostenible”, y que se manifiestan, en su desarrollo diario y constante a lo largo del tiempo, en unos comportamientos conductuales basados en ser una persona:

  • CON VALORES: la responsabilidad es el eje fundamental dirigido hacia el respeto a los demás y al medio ambiente, promoviendo el bien común.
  • CON PROPÓSITO: el logro personal al que toda persona aspira para sus necesidades primarias, tiene un componente social y medioambiental que le hace alcanzar un mayor grado de felicidad.
  • COMPROMETIDA: actúa, promueve, difunde y propone con el ejemplo, sensibiliza, avisa, ayuda y, en definitiva, se comporta como una persona preocupada por el futuro de la sociedad y del planeta.
  • RECONOCIDA: por todo lo anterior, a partir de sus valores (ética), misión (propósito) y
     (compromiso), es una persona bien valorada y, en el óptimo, puede llegar a ser un referente o “influencer”.

Y si existen grupos de personas con la etiqueta de “YO sostenible”, a partir de alianzas, sinergias, colaboraciones y otras formas de unión de esfuerzos para la consecución de los objetivos propuestos que mejoren la sociedad y el planeta, los logros obtenidos y las metas alcanzadas crecerán de manera exponencial.

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El buenismo (III): el cambio necesario

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En la nueva era, “la era de la sostenibilidad”, emerge un nuevo ciudadano, se propone denominarlo así: “ciudadano moral”. Un fundamento de esta propuesta radica en el hecho de que adquiere en su ADN el compromiso social, y la guía de acción es el “buenismo”.

En el artículo anterior se detalló el beneficio que para el propio ciudadano le supone practicar el “buenismo”, el beneficio interno (ser bueno => ser feliz), que es la adición del beneficio externo (hacer el bien => hacer felicidad) y el beneficio social (a personas y a causas).

A partir de este beneficio constatado, el trabajo a desarrollar es el de generalizar este comportamiento definido bajo el paradigma de “la búsqueda del bien común”.

Para su arraigo primero y expansión después, se necesita actuar en diferentes ámbitos, contextos y situaciones. Se proponen algunas actuaciones en función de los siguientes entornos:

  1. Entorno laboral: en el desempeño de la actividad profesional.

  2. Entorno familiar: en el desempeño de la vida familiar directa e indirecta.

  3. Entorno comunitario: en la comunidad de vecinos, comunidad local, etc.

  4. Entorno privado: en el momento de ocio y privacidad.

  5. Entorno referencial: en el desempeño de tareas educaionales, formativas, etc.

  6. Entorno de relaciones: con sus amigos, conocidos y redes sociales, networking, hobbies, etc.

Los roles respectivos serían los siguientes:

  1. Como trabajador, directivo, emprendedor, accionista, colaborador, etc.

  2. Como padre/madre, hermano/a, nieto/a, y resto de relaciones de parentesco.

  3. Como miembro de la comunidad: vecinal, asociación, ONG, voluntariado, etc.

  4. Como miembro y/o practicante de actividades culturales, deportivas, etc.

  5. Como padre/madre, profesor/a, mentor/a, tutor/a, asesor/a en materia educacional/formativa.

  6. Como amigo, conocido, etc., con contacto más o menos frecuente (presencial o no).

A partir del lema que promueve la práctica del “buenismo”: “Desear y practicar los buenos días”, y del resultado obtenido con dicha práctica, definida como “co-crear los buenos días”, su desarrollo efectivo se efectúa en los entornos antes descritos, bajo la función que una persona desempeña en un lugar o en una situación (definición de rol).

El “buenismo” supone la piedra angular que va a definir el comportamiento del nuevo ciudadano, como ya se comentó en un artículo anterior, y para su arraigo y su desarrollo en la sociedad, será necesario identificar personas y causas que lo promuevan, lo potencien y lo hagan visible.

Y, finalmente, será necesario primero argumentar con hechos, registros y evidencias tangibles e intangibles, respecto de las mejoras obtenidas por la práctica del “buenismo”, tanto a nivel interno (bien propio) como a nivel externo (bien común). Y en segundo lugar, comunicarlo, propagarlo, difundirlo y, en último término, prescribir dicha práctica como algo necesario para un desarrollo más sostenible de la sociedad en general, y de los diferentes entornos en particular.

 

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El buenismo (II): co-crear los buenos días

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El nuevo ciudadano, que emerge en la nueva era, “la era de la sostenibilidad”, se le denomina con el sobrenombre de “ciudadano moral”, y desarrolla el compromiso social adquirido bajo la óptica del “buenismo”.

Ya se comentó en el artículo anterior que existe una correlación entre el compromiso social que adquiere el nuevo ciudadano y su desarrollo a partir de la óptica del buenismo.

Conviene recordar también que el buenismo se practica cada día bajo un simple pero a la vez ambicioso lema: “Desear y practicar los buenos días.

El resultado de practicar el buenismo se puede definir como “co-crear los buenos días”.

Vamos a desarrollar una propuesta de “la secuencia de la práctica del buenismo”. Sería la siguiente:

  • Ser bueno (conducta) => ser feliz (sensación) } beneficio interno.
  • Hacer el bien (acción) => hacer felicidad (reacción) ] beneficio externo.
  • Buscar personas afines (adición) => buscar causas (motivación) } beneficio social.
  • Retroalimentación: beneficio externo & beneficio social } beneficio interno.

Y se repite la secuencia de manera permanente.

Veamos los diferentes planteamientos que pueden provocar el desarrollo de la secuencia anterior (implica la elección del inicio de la secuencia):

  • Planteamiento egoísta => quiero ser feliz.
  • Planteamiento generoso => hacer felicidad.
  • Planteamiento pacífico => buscar causas que necesitan ayuda.
  • Planteamiento social => hacer felicidad & buscar causas.

Es indiferente la motivación que justifique el emplear y practicar “el buenismo”, al final el nuevo ciudadano estará inmerso en “la secuencia de la práctica del buenismo”. Por lo tanto, lo pondrá en práctica, y ello supone la piedra angular que va a definir su comportamiento.

Y lo tendrá presente en sus relaciones con los demás, y con el medio natural, buscando alianzas y sinergias para obtener metas y logros mayores a la propia iniciativa individual. Supone tener presente el lema “la unión hace la fuerza”.

Como se ha explicado en el presente artículo, en la práctica, el nuevo ciudadano cada día deseará al prójimo los buenos días, ejerciendo y ayudando a conseguir que sea así tanto en su comportamiento cómo en sus relaciones con los demás y con el medio natural. A esta conclusión también llegamos en el artículo anterior, dónde se hacía mención a la práctica del buenismo. En este hemos visto los resultados que provoca, una mejora en todos los ámbitos, en el ámbito personal (propio y ajeno) y en el ámbito social.

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