Empresa disponible

Los grupos de interés (XI): la comunidad local

La sociedad vive una época de cambio de paradigma. Una parte del mismo viene determinado por “la era de la sostenibilidad”, en la que las empresas deben contribuir al desarrollo sostenible a partir del apoyo a la Agenda Global 2030.

La Agenda 2030 está definida por los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible, con una serie de metas a alcanzar para cada uno de ellos. Uno de los actores que se implican en participar en el intento de cumplir con esos objetivos y metas, es el sector privado, las empresas.

En este contexto, surge una nueva empresa, aquí propuesta con el nombre de “empres disponible”. Implica su disponibilidad para adoptar una serie de compromisos para la contribución al desarrollo sostenible.

Para cumplir con dicha contribución, la fórmula utilizada en la gestión empresarial es la adopción de la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, que se incorpora en las estrategias, políticas, procesos y procedimientos. En último término, supone incorporar los elementos sociales, ambientales, éticos, laborales y de respeto a los derechos humanos a la toma de decisiones y a los impactos que generan éstas.

La medición de los impactos implica considerar, entre otras consecuencias, a quién afecta. Para ello se definen los grupos de interés con los que la empresa interacciona y se relaciona. Y se evalúan y analizan tanto los impactos como las repercusiones que provocan en los grupos de interés.

Para lograr minimizar daños y maximizar beneficios a los diferentes grupos de interés, conviene conocer sus expectativas, necesidades, requerimientos, anhelos y preocupaciones. Este conocimiento promueve el establecimiento de un diálogo y una comunicación permanentes con los diferentes grupos de interés.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es “La comunidad local”.

Una empresa se ubica siempre en un lugar. Y este lugar físico implica que se localiza en una comunidad con la que convive. Pasa a ser un vecino más, que interacciona con otras empresas, comercios, asociaciones de la sociedad civil, sedes de administraciones públicas, sedes de servicios públicos, etc.

La gestión de esa comunidad local la ejerce el ayuntamiento. Por lo tanto, una empresa, en el contexto antes descrito, debe conocer las necesidades y objetivos que la comunidad local espera obtener con la actividad de la empresa, comenzando por la generación de riqueza y empleo.

Pero emprender contribuciones sociales y ambientales, a partir de diferentes planes y programas desarrollados por la empresa, permiten una aceptación más sólida y perdurable por la comunidad.

La aceptación definitiva se produce cuando existe una rendición de cuentas a la sociedad en general y a la comunidad local en particular. Si el examen se aprueba con nota, se le otorga a la empresa la denominada “licencia social para operar”, y ello implica una vecindad que la comunidad local califica de “excelente”.

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Los grupos de interés (X): el medio ambiente

La actualidad, “la era de la sostenibilidad”, viene definida por uno de los compromisos globales a los que la sociedad se enfrenta, la consecución de los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible. Dichos objetivos definen la denominada Agenda 2030, en la que se implican los diferentes estados, gobiernos, comunidades, grupos de interés, sector privado y resto de organizaciones. Éstas últimas, para adaptarse a la agenda, se transforman generando una nueva identidad que, a su vez, genera la aparición de una nueva empresa, que se propone con el nombre de “empresa disponible”.

El denominador común que tienen las empresas a la hora de definir su contribución al Desarrollo Sostenible, es la incorporación de la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, en la estrategia, gestión y operación de cada una de ellas. Supone incorporar los riesgos y las preocupaciones sociales, ambientales, laborales, éticos y de respeto a los derechos humanos a las decisiones y las actividades que desarrollan las empresas.

Las decisiones y actividades afectan a los grupos de interés que tienen relación con la empresa. Ésta los identifica, prioriza en función de su relevancia y elige la mejor forma de mantener un diálogo y comunicación permanentes.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es el de “El Medio Ambiente”.

Las acciones generadoras de impacto medioambiental tienen la siguiente propuesta de tipología:

A nivel interno: acciones que generan impacto mediambiental interno por la cadena de producción. Suponen decisiones a nivel interno en los procesos y procedimientos que definen, entre otros aspectos, cuestiones como el consumo de materiales, energía, gestión de residuos, etc.

A nivel externo: acciones que generan impacto medioambiental en la producción, aprovisionamiento y venta de productos. Implica la gestión de la cadena de valor externa y las decisiones que toman (similares a la perspectiva interna, aplicables a las diferentes empresas contratadas).

Los grupos de interés afectados son, desde los empleados y resto de personas que desempeñan tareas dentro de la empresa, hasta la comunidad local en la que la empresa está instalada.

El grupo de interés conocido como “Medio Ambiente viene definido desde una doble perspectiva:

Las decisiones y acciones que definen la actividad de la organización que, entre otros aspectos, genera impactos de índole medioambiental. En último término, supone una comunicación a través de la conocida como “memoria de sostenibilidad”.

Los analistas, expertos, auditores, ONGs y resto de actores que tienen como función la de medir, analizar, valorar y, en último término, aprobar o reprobar aquéllas decisiones y acciones.

La conexión entre ambos se produce cuando existe un escrutinio de estos actores respecto a la información medioambiental contenida en la memoria de sostenibilidad. Su aprobación es un elemento que confiere a la empresa la denominada “licencia social para operar”.

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Los grupos de interés (IX): los medios de comunicación

En la nueva era, “la era de la sostenibilidad”, uno de los factores que la definen a partir del establecimiento de la Agenda 2030, con los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esta agenda global implica la participación de las organizaciones, y ello hace que las empresas se transformen en una nueva identidad, surgiendo una nueva empresa, que bajo este contexto la denominados como “empresa disponible”.

La contribución al Desarrollo Sostenible por parte de las empresas, genera la incorporación en sus estrategias y políticas, gestión, procesos y procedimientos, de la RSC, Responsabilidad Social Corporativa. Su reporte a los grupos de interés mediante la conocida como “Memoria de sostenibilidad”, debe significar una verdadera rendición de cuentas.

Los grupos de interés destinatarios son aquéllos con los que la empresa tiene una relación e interacción. Suponen un elemento de gestión primordial de la RSC, y se debe, entre otras acciones a desarrollar, realizar su identificación, priorización, análisis pormenorizado, relación y elección de la mejor plataforma de diálogo para cada uno de ellos. Todo ello se construye para edificar un verdadero escrutinio social, para la concesión de la denominada “licencia social para operar”.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es el de “los medios de comunicación”. Se considera un grupo de interés externo que existe en todas las empresas, y suponen una fuente de divulgación de las prácticas realizadas por la empresa, por lo que juegan un papel importante en la promoción de una imagen de la empresa y de la marca socialmente responsables.

Hay que diferenciar varios tipos de medios de comunicación:

Medios convencionales: prensa, radio, televisión, revistas, etc.

Medios no convencionales: eventos y ferias, anuarios y guías, boletines, etc.

Plataformas digitales: redes sociales (RRSS) y buscadores (internet).

Existe un estudio dónde se analiza la confianza de la población en los medios de comunicación, el Barómetro de Confianza realizado por la agencia Edelman. También se analizan otras tres instituciones, los gobiernos, las empresas y las ONGs.

En el Barómetro de 2018, el dato más relevante es que, por primera vez desde que se efectúa este estudio, los medios en su conjunto son la institución que genera menos confianza entre la población mundial. Se incluyen tanto medios tradicionales y digitales como las plataformas.

Se proponen una serie de actuaciones para paliar este efecto de descrédito y pérdida de confianza, aplicables de forma específica a los medios de comunicación convencionales:

– Desvinculación de los medios de comunicación con agrupaciones políticas y lobbys.

– Incorporar la RSC en sus organizaciones y grupos empresariales.

– Emitir noticias veraces y contrastadas, evitar alusiones a RRSS y opiniones particulares.

– Emitir noticias para toda la ciudadanía, sin sesgos políticos ni económicos.

– Limitar la opinión de los periodistas en los hechos, ofrecer las opiniones de expertos.

– Emisión de información relacionada con el Desarrollo Sostenible, la Agenda 2030.

– Incorporación de la voz y punto de vista de los diferentes actores civiles y sociales.

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Los grupos de interés (VIII): las administraciones públicas

En la nueva era, “la era de la sostenibilidad”, definida a partir de uno de los aspectos que la configuran, las organizaciones se preocupan por los impactos que su actividad genera en la sociedad en general, y en la comunidad local dónde habitan en particular. Esta preocupación, en la nueva era, implica el surgimiento de una nueva empresa, que bajo este contexto le ponemos el nombre de “empresa disponible”.

Tanto las decisiones como los impactos generados por su actividad, implican ser contemplados tanto en su estrategia como en su gestión, adoptando para ello la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, que culmina con la elaboración de la conocida como “Memoria de sostenibilidad”, que supone una verdadera rendición de cuentas.

La rendición de cuentas se dirige a la sociedad en general, y a los grupos de interés en particular, es decir, aquéllos que se relacionan con la empresa. Constituyen un elemento de gestión clave de la RSC, con su identificación, priorización, análisis pormenorizado, relación y diálogo constantes y, en último término, poseedores de otorgar, previo escrutinio, de la denominada “licencia social para operar”.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es el de “las administraciones públicas”. Se considera un grupo de interés externo que existe en todas las empresas, que hay que evaluar de forma permanente, pues es fuente de normativas, tasas e impuestos, contratación, ayudas y subvenciones, financiación, etc.

Ya se han adelantado los principales roles que las administraciones públicas pueden tener en su relación con las empresas. Los principales son los siguientes:

Legislador: es emisor de normativas aplicables a las empresas.

Recaudador: es emisor de tasas e impuestos, que afectan a las empresas.

Contratista: ofrece contratación pública, en función de un condicionado al que se opta por concurso evaluable, en función de diferentes criterios de valoración.

Soporte: ofrece ayudas y subvenciones en función de diferentes aspectos, situaciones, requisitos y casuísticas, con determinados límites de acceso.

Financiero: puede ofrecer líneas de crédito en beneficiosas condiciones, en función de determinadas situaciones, mediante campañas específicas según disponibilidad.

Aliado: para promover el desarrollo sostenible, mediante cesión de espacios públicos, publicidad gratuita en medios propios, etc.

Pero no hay que olvidar que las administraciones públicas son también organizaciones, y por lo tanto, deben incorporar la RSC en su estrategia y gestión, ya que los ciudadanos son los “accionistas” de dichas organizaciones y, por lo tanto, se les debe rendir cuentas con el mismo nivel de exigencia que a las empresas, con la ética y la transparencia como denominador común.

Ello implica la posibilidad de que la ciudadanía efectúe el debido escrutinio y, con sus votos, aprobar o no la gobernanza llevada a cabo, evaluando entre otros factores, los impactos que las administraciones públicas han generado, de índole social, ambiental, laboral, ético y de respeto a los derechos humanos.

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Los grupos de interés (VII): los proveedores

En la nueva era, conocida con el nombre de “la era de la sostenibilidad”, a partir de uno de os factores que la definen, las organizaciones empresariales son conscientes de sus impactos que generan a la sociedad y al medio ambiente, por su actividad. Este conocimiento y esta conciencia provoca el surgimiento de una nueva empresa, que en este blog se bautiza con el nombre de “empresa disponible”.

La gestión, control, medición y rendición de cuentas del impacto que genera la nueva empresa, se basa en la implementación de la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, en su estrategia, gestión y operación.

Uno de los elementos de gestión de la RSC, es la definición, priorización, relación y diálogo con los grupos de interés con los que la nueva empresa interactúa, en la medida en que, de una manera u otra, son afectados por los impactos que genera por su actividad.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es el de “los proveedores”. Se considera un grupo de interés externo que existe en todas las empresas, formando parte de su cadena de valor.

Los proveedores, pueden serlo de materias primas, subproductos y productos, pero también de servicios tales como energía, telecomunicaciones o infraestructura. Además, existen los proveedores de recursos de tipo económico, como los bancos, socios, accionistas, prestamistas, etc.

Aquí sólo tenemos en cuenta a los proveedores que forman parte de su cadena de valor, es decir, a los que intervienen en la elaboración, producción, distribución y venta de los productos y/o servicios que la empresa proporciona a la sociedad.

Siguiendo las recomendaciones de la guía de la norma ISO 26000, se establecen algunos métodos para ejercer influencia en una organización, para aumentar los impactos positivos en el desarrollo sostenible, o minimizar los impactos negativos, o ambas cosas a la vez.

A continuación, se exponen esos métodos, adaptados a los proveedores y, en general, a la cadena de valor:

– Establecer disposiciones contractuales o incentivos para la cadena de valor.
Declaraciones públicas emitidas por la organización, en la que involucra también a la cadena de valor.
Involucrarse con las partes interesadas en general, y con los proveedores en particular.
Compartir conocimientos e información, para el logro de los objetivos relacionales entre la empresa cliente y su proveedor.
Realizar proyectos conjuntos.
Hacer lobby responsable y utilizar las relaciones con los medios de comunicación.
Promover las buenas prácticas.
Formar alianzas y sinergias para la obtención de mejores resultados mutuos.

Los proveedores, a partir de la consideración de los métodos y prácticas descritas, tienen la oportunidad para diferenciarse de la competencia a partir de su adhesión a los criterios que definen la actuación de empresa socialmente responsable.

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Los grupos de interés (VI): los clientes

La nueva era, “la era de la sostenibilidad”, se caracteriza en el ámbito empresarial por informar no sólo de la información financiera, sino de la información no financiera, esto es, por el impacto global generado por su actividad. Esta razón motiva el nacimiento de una nueva empresa, que aquí se propone con el nombre de “empresa disponible”.

La gestión del impacto generado por la nueva empresa se efectúa incorporando la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, en su estrategia, gestión y operativa diaria.

Uno de los pilares de la gestión de la RSC lo constituye la gestión de los grupos de interés. Se efectúa un análisis exhaustivo, su priorización en función de su relevancia e incidencia, los riesgos y las oportunidades que se detectan. Además, se analiza el tratamiento y relación permanentes con cada uno de ellos por la empresa.

El grupo de interés que se analiza en el presente capítulo es el de “los clientes”. Se considera un grupo de interés externo que, por su importancia, es absolutamente clave para el devenir de la empresa.

Siguiendo las recomendaciones de la guía de la norma ISO 26000, se establecen unas prácticas socialmente responsables en relación con las necesidades legítimas de los consumidores, que se mencionan a continuación:
Seguridad: productos no peligrosos, protección al consumidor a la salud y la vida.
Estar informado: tener acceso a información adecuada para la toma de decisiones, evitar la publicidad o etiquetado engañosos.
Escoger: capacidad de elegir productos o servicios a precios competitivos y con garantía de calidad.
Ser escuchado: libertad de formar grupos de consumidores y que éstos puedan emitir opiniones para mejorar la toma de decisiones.
Ser compensado: disponibilidad de compensación ante demandas justas por productos mal elaborados o servicios defectuosos o por mala representación.
Educación: educar al consumidor sobre los impactos ambientales, sociales y económicos de las elecciones de los consumidores.
Un ambiente saludable: que no ponga en riesgo el bienestar de las generaciones futuras de forma sostenible.
Privacidad: no tener injerencias en la vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia.
Enfoque precautorio: ante un riesgo a la salud o al medio ambiente, que la falta de evidencia científica no sea razón suficiente para posponer medidas preventivas.
Promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer: prevenir los estereotipos de género.
Promoción del diseño universal: se aplican siete principios para aquél, el uso equitativo; la flexibilidad en el uso; el uso simple e intuitivo; la información perceptible; la tolerancia al error; el bajo esfuerzo físico y tamaño y espacio de acceso y uso.

Los clientes (consumidores y/o usuarios) son para las empresas el grupo de interés externo capital. Todas las políticas, procedimientos y procesos deberán contemplar las necesidades citadas.

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Los grupos de interés (V): las subcontratas

En la nueva era, “la era de la sostenibilidad”, es decir, definida con uno de sus atributos principales, las empresas tienen en cuenta el triple impacto generado por su operativa diaria. Por ello, surge una nueva empresa, que en este blog se titula con el nombre de “empresa disponible”.

Para abordar el triple impacto mencionado, se efectúa a partir de la incorporación de la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, en su estrategia, gestión, políticas y operativa.

Uno de los elementos de gestión claves de la RSC es la gestión de los grupos de interés. Se estudian sus necesidades, expectativas, requerimientos, exigencias y aspiraciones, previo análisis en su segmentación, que comprende su priorización a partir de su incidencia en la empresa. En todo momento se promueve una eficiente y constructiva relación mediante plataformas de diálogo e interacción con los mismos.

El grupo de interés que se analiza en el presente capítulo es el de “las subcontratas”. Se considera un grupo de interés interno o externo (dependerá del análisis de la empresa). En concreto, dependerá de, entre otros, los siguientes factores:
Grado de dependencia del trabajador: la nómina, su desempeño, su rendición de cuentas, etc.
Grado de autonomía: atiende a las normas de la empresa contratante o de la que procede.
Normativa aplicable: en función del sector de actividad, del trabajo a desarrollar, etc.
Contrato: estipulaciones del contrato de la subcontrata entre empresas.

En condiciones normales, se propone que las subcontratas se integran en el equipo interno de trabajo, por lo que las características definitorias de este grupo de interés son:
Relación: la relación de las subcontratas con la empresa se rigen por el “Contrato entre las empresas contratante y contratada”, por la que ésta última aporta trabajadores a la primera. Se consideran a efectos de la empresa contratante, trabajadores sujetos a las mismas obligaciones laborales que los empleados, en su desempeño profesional. El reporte de su actividad se efectúa entre las empresas.
Interacción profesional: implica las relaciones jerárquicas con sus mandos, equipos de trabajo, equipo directivo, empleados y resto de grupos de interés de índole interno., a partir de su desempeño profesional.
Diálogo: el general se da entre las empresas que formalizan el contrato de subcontratación (la empresa contratada puede ser una ETT, un CEE, una ONG, una empresa proveedora de servicios, etc.). El personal del trabajador subcontratado se puede dar hacia la empresa contratante y hacia la empresa contratada origen del trabajador.
Riesgos: principalmente son los relacionados con el desempeño en su puesto de trabajo, los riesgos de seguridad y salud laboral. Pero también están los riesgos sociales, ambientales, profesionales, etc.
Oportunidades: la motivación, implicación y compromiso de las subcontratas con los objetivos de sostenibilidad de la empresa contratante, donde desempeñan su trabajo diario. Es fuente de selección y de retención del talento.

Las subcontratas son un grupo de interés importante en la gestión de la RSC, pues son una prueba de escrutinio social en el cumplimiento de los objetivos de sostenibilidad y RSC de la empresa.

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Los grupos de interés (IV): los empleados

Estamos en una nueva era, definida por uno de sus atributos principales, como “la era de la sostenibilidad”. En consecuencia, las empresas gestionan el impacto de su actividad. Así se desarrolla una nueva empresa, que aquí bautizamos con el nombre de “empresa disponible”.

La gestión del impacto de su actividad se mide mediante su contribución al desarrollo sostenible, en sus tres niveles: económico, social y ambiental. Para lograrlo, incorporan la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, en su estrategia, gestión y “modus operandi”.

Uno de los elementos de gestión de la RSC es la gestión de los grupos de interés. Para ello se identifican, analizan, priorizan y evalúan con el fin de optimizar riesgos y oportunidades, fomentando una mejor relación e interacción con los mismos.

El grupo de interés que se analiza en el presente capítulo es el de “los empleados”. Se considera un grupo de interés interno.

Veamos las características definitorias de este grupo de interés:
Relación: la relación de la empresa con los empleados se rigen por el documento denominado “Convenio Colectivo”. En él constan desde las remuneraciones, las políticas de recursos humanos, las sanciones y los reconocimientos y, en general, todos los aspectos que regulan su actividad profesional en la empresa.
Interacción profesional: implica las relaciones jerárquicas con sus mandos, equipos de trabajo, equipo directivo, subcontratas, y, en general, el resto de los grupos de interés, a partir de su desempeño profesional (clientes, proveedores, comunidad local, Adm. públicas, etc.).
Diálogo: se realiza de dos formas, la primera de forma delegada, a través de los representantes de los empleados, denominados miembros del Comité de empresa, que tratan los asuntos bilaterales con la empresa; la segunda, de forma directa, a la hora de tratar asuntos estrictamente de afectación personal.
Riesgos: principalmente son los relacionados con el desempeño de su puesto de trabajo, los riesgos laborales, Pero también están los riesgos económicos, sociales, ambientales, familiares, profesionales, etc.
Oportunidades: la motivación, implicación y alineación de los empleados con los objetivos generales de la empresa; el talento y know-how; la innovación y creatividad; etc.

Los empleados siempre son un grupo de interés prioritario para la empresa, lo que significa que en la gestión de la RSC, este grupo de interés es estratégico.

En el óptimo de la gestión de los empleados:
Habrá que regular las relaciones de forma efectiva pero flexible.
Habrá que definir mediante procesos y procedimientos su interacción profesional, alentando la mejora continua.
Habrá que promover un diálogo fluido y bidireccional.
Habrá que minimizar los riesgos a través de su análisis permanente y el fomento de la cultura preventiva.
Habrá que favorecer y apoyar el desarrollo de las oportunidades, cultivando una cultura proactiva, creativa e innovadora.

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Los grupos de interés (III): los mandos intermedios

La nueva era, definida a partir de una de sus características definitorias, “la era de la sostenibilidad”, implica que las empresas deben contribuir al desarrollo sostenible. Con este objetivo en la agenda estratégica, aparece una nueva empresa, que desde aquí le proponemos el siguiente nombre: “empresa disponible”.

Para su contribución al desarrollo sostenible, la nueva empresa incorpora la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, y se integra en su estrategia, gestión y operativa diaria.

Una de los elementos de gestión primordiales en el desarrollo de la RSC, es la gestión de los grupos de interés, que implica un análisis de riesgos y oportunidades, evaluando su incidencia e impacto. Y este análisis condicionará los esfuerzos dedicados en la priorización, diálogo y relación con cada uno de ellos.

El grupo de interés que se analiza en el presente capítulo es el de “los mandos intermedios”. Se considera un grupo de interés interno.

Un mando intermedio es aquel empleado de la organización que ocupa el liderazgo de un equipo de trabajo que, en principio, puede tener las siguientes funciones:

Liderar un departamento dependiente a un área determinada de la empresa.
Liderar un proyecto concreto, en el que participan miembros de diferentes áreas.
Liderar un objetivo o meta específico, de forma similar al anterior.
Otras diferentes, con participación de personas externas a la empresa.

Con independencia de la tipología de la funcionalidad en la dirección del equipo de trabajo, con independencia del cumplimiento de los objetivos marcados por la dirección, el mando intermedio se relaciona con la empresa, definida a partir de los grupos de interés que inciden en ella, de la siguiente manera:

– Recibe las observaciones e indicaciones del Equipo Directivo o del Directivo que ejerce de su superior, que marca las directrices de la gestión a llevar a cabo con el liderazgo del mando intermedio.
– Traslada la marcha de su gestión con sus resultados medidos y cuantificados al Equipo Directivo o del Directivo que ejerce de su superior, con una periodicidad que, desde aquí se propone que sea como mínimo mensual.
– Gestiona el grupo de trabajo, en principio con personas empleadas en la empresa, estableciendo las pautas y métodos de gestión de los trabajaos a realizar, definido los roles, funciones, responsabilidades, tareas, competencias y otros aspectos para cada miembro del equipo de trabajo.
– Por lo general, tiene relaciones con grupos de interés externos, para la mejora de las tareas a gestionar bajo su responsabilidad. De forma previa, el mando intermedio deberá diseñar un mapeo de los contactos que le aportarán valor para la consecución de los objetivos grupales.

La gestión de estas relaciones implica gran esfuerzo y dedicación en materia de información y comunicación, que conviene tener en cuenta, como marco competencial bajo su responsabilidad.

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Los grupos de interés (II): los Directivos

En la nueva era, definida a partir de una tendencia generalizada y demandada por la sociedad, que es “la era de la sostenibilidad“, conlleva el auge y proliferación de nueva empresa, que incorpora esta tendencia para mejorar su competitividad en este nuevo entorno. Aquí se ha propuesto que lleve el nombre de “empresa disponible”.

La metodología aplicada por que la nueva empresa para su desarrollo sostenible, es la incorporación de la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, con efectos tanto en su estrategia, como en su gestión y operación diaria.

Una de las líneas de actuación que definen el desarrollo de la RSC, es la gestión de los grupos de interés, que implica tanto el análisis de la relación e interacción, como la gestión y evaluación de los riesgos y de las oportunidades a través de su incidencia e impacto.

En este capítulo se habla del “los Directivos”, o de “Equipo Directivo”, grupo de interés existente en cualquier empresa, por lo que se considera que es un grupo de interés interno.

El equipo directivo, con independencia del origen y causa de su nombramiento, de forma genérica se compone de un director general y de unos directores de área. Las áreas más habituales en las que se dotan de un director son las siguientes: Director de Personal, de Producción, de Compras, de Marketing y Ventas, de Administración y Finanzas, de Comunicación y RR.PP., de RSC, etc.

En cualquier caso, el Equipo Directivo se relaciona con la empresa, definida a partir de los grupos de interés que inciden en ella, de la siguiente manera:

– Recibe las observaciones e indicaciones del Consejo de Administración (o de la propiedad), que marca las pautas para el desarrollo de la estrategia a seguir a medio y largo plazo.
– Traslada la información de los resultados obtenidos por la empresa al Consejo de Administración e incluso, a la Junta General de Accionistas (si es el caso aplicable).
– Estudia de forma interna, es decir, entre sus miembros, el desarrollo de los métodos, políticas, planes y programas para el desarrollo de la estrategia a corto plazo, incluyendo una medición de logros y resultados.
– También delibera entre sus miembros sobre aspectos relativos al gobierno corporativo (políticas de incentivos, logro de objetivos y metas, pautas y códigos de comportamiento, definición de estilo de liderazgo, proceso de toma de decisiones, etc.).
– También delibera entre sus miembros sobre aspectos estratégicos puntuales, tales como la gestión de un accidente laboral, una noticia relevante sobre un gran cliente (declaración de quiebra), una alianza con otra empresa (sinergia, colaboración, etc.), una multa de una administración pública, etc.
– Dispone de diferentes departamentos, grupos de trabajo u otras agrupaciones de personas, en las que delega funciones directivas, con una solicitud de información periódica sobre el grado de consecución de objetivos y metas.
– Relaciones con los grupos de interés externos: contratos, ventas, compras, etc.
Se debería registrar documento para cada reunión en la que intervenga el Equipo Directivo, o uno o varios de sus miembros, para dejar constancia de lo tratado.

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