El propósito (I): su composición

El propósito (I): su composición

El nuevo ciudadano, que emerge con la nueva era, la conocida como la era de la sostenibilidad, le hemos titulado con el nombre de “ciudadano moral”. En el presente artículo se va a desarrollar el propósito que guía al nuevo ciudadano, entendido y evaluado en términos de ocupación del tiempo a nivel profesional, tiempo no dedicado al ocio, pasatiempo, relajación o descanso.

El propósito es definido en términos generales como “intención de hacer o de no hacer algo”, o como “objeto o cosa que se pretende conseguir”. En el caso que nos ocupa, sería definir y concretar “qué quiere ser uno en la vida (a nivel profesional)”, “a qué me voy a dedicar”. Este es un aspecto relevante para cualquier individuo, ya que supone uno de los pilares de su dignificación y desarrollo como persona. El propósito desarrollado en profundidad supone sentir la aceptación social. En los términos de máximo desarrollo, puede alcanzar incluso cotas de reconocimiento como referente, como ejemplo o como líder en su campo de actuación.

El propósito que adopta el nuevo ciudadano se compone de los siguientes elementos para su desarrollo:

  1. La misión: supone la definición interiorizada de desarrollar un cometido en la vida. Supone la definición del propósito, es la meta dónde se pretende llegar. El nuevo ciudadano incorpora elementos sociales, medioambientales, éticos y de respeto a los derechos humanos a los puramente económicos.
  2. La pasión: supone la parte actitudinal que ayuda y beneficia el desarrollo de la misión. Implica maximizar las fortalezas y minimizar las debilidades del individuo. Es el motor que impulsa el seguir adelante con la misión que define el propósito del nuevo ciudadano. Esa energía necesita unos apoyos relacionales y unos objetivos definidos que sirven como acicate y marcan el camino a seguir.
  3. La vocación: supone la parte aptitudinal que proporciona el conocimiento y la cultura necesarias para el desarrollo de la misión. Implica una investigación de materias, una selección de referentes y la adopción de unos resultados previstos ya existentes en los que apoyarse. Y también supone elegir la innovación o “toque personal” como factor diferencial, previo análisis interno (propio) y externo (entrevistas y encuestas a tu entorno más cercano y en el que se confía).
  4. La profesión: supone el medio y la forma para llevar a cabo y alcanzar la misión, una vez que la pasión ya está consolidada así como adquirida de forma eficaz la vocación. Se puede materializar de dos maneras: de forma individual, como emprendimiento (de forma autónoma); o de forma colectiva, dependiendo de terceras personas o aglutinando a otras personas para incorporarlas en el proyecto definido a través de la misión y que se comparte por todos. En éste último caso, se establecen equipos y redes relacionales y profesionales.
  5. El reconocimiento: hay diferentes gradaciones, en función del alcance al que la persona quiere conseguir a la hora de la culminación de la misión. Iría desde un mínimo que supondría la contraprestación económica suficiente o pago por el desarrollo de su profesión o actividad hasta un máximo que supondría la categorización de esa persona como un líder o referente. En ambos casos el nuevo ciudadano siempre tiene la intención de pensar en “el bien común” por encima de “el bien propio”, con lo que siempre estará pendiente de ayudar a mejorar tanto el medio natural con el que convive como con la comunidad con a que interrelaciona.

Para el nuevo ciudadano, el propósito existe de forma permanente, no acaba con la jubilación, pues es la inquietud por sentirse bien consigo mismo y con el entorno lo que le guía en último término. Entonces pasará a ser formador, dará consejos, ofrecerá ayuda, acompañamiento y ejemplo para las nuevas generaciones. Todo ello acompañado de su carácter innato de ayudar a los demás en lo que pueda.

En los próximos artículos se desarrollan los diferentes elementos que componen el propósito.

Publicado por Emilio Moral  |  0 Comentarios  |  en Ciudadano moral

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