Monthly Archives marzo 2018

Los grupos de interés (VIII): las administraciones públicas

En la nueva era, “la era de la sostenibilidad”, definida a partir de uno de los aspectos que la configuran, las organizaciones se preocupan por los impactos que su actividad genera en la sociedad en general, y en la comunidad local dónde habitan en particular. Esta preocupación, en la nueva era, implica el surgimiento de una nueva empresa, que bajo este contexto le ponemos el nombre de “empresa disponible”.

Tanto las decisiones como los impactos generados por su actividad, implican ser contemplados tanto en su estrategia como en su gestión, adoptando para ello la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, que culmina con la elaboración de la conocida como “Memoria de sostenibilidad”, que supone una verdadera rendición de cuentas.

La rendición de cuentas se dirige a la sociedad en general, y a los grupos de interés en particular, es decir, aquéllos que se relacionan con la empresa. Constituyen un elemento de gestión clave de la RSC, con su identificación, priorización, análisis pormenorizado, relación y diálogo constantes y, en último término, poseedores de otorgar, previo escrutinio, de la denominada “licencia social para operar”.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es el de “las administraciones públicas”. Se considera un grupo de interés externo que existe en todas las empresas, que hay que evaluar de forma permanente, pues es fuente de normativas, tasas e impuestos, contratación, ayudas y subvenciones, financiación, etc.

Ya se han adelantado los principales roles que las administraciones públicas pueden tener en su relación con las empresas. Los principales son los siguientes:

Legislador: es emisor de normativas aplicables a las empresas.

Recaudador: es emisor de tasas e impuestos, que afectan a las empresas.

Contratista: ofrece contratación pública, en función de un condicionado al que se opta por concurso evaluable, en función de diferentes criterios de valoración.

Soporte: ofrece ayudas y subvenciones en función de diferentes aspectos, situaciones, requisitos y casuísticas, con determinados límites de acceso.

Financiero: puede ofrecer líneas de crédito en beneficiosas condiciones, en función de determinadas situaciones, mediante campañas específicas según disponibilidad.

Aliado: para promover el desarrollo sostenible, mediante cesión de espacios públicos, publicidad gratuita en medios propios, etc.

Pero no hay que olvidar que las administraciones públicas son también organizaciones, y por lo tanto, deben incorporar la RSC en su estrategia y gestión, ya que los ciudadanos son los “accionistas” de dichas organizaciones y, por lo tanto, se les debe rendir cuentas con el mismo nivel de exigencia que a las empresas, con la ética y la transparencia como denominador común.

Ello implica la posibilidad de que la ciudadanía efectúe el debido escrutinio y, con sus votos, aprobar o no la gobernanza llevada a cabo, evaluando entre otros factores, los impactos que las administraciones públicas han generado, de índole social, ambiental, laboral, ético y de respeto a los derechos humanos.

Publicado por Emilio Moral  |  0 Comentarios  |  en Empresa disponible

Los valores (II): sinceridad e integridad

En la nueva era, conocida como “la era de la sostenibilidad”, incorporando uno de sus atributos que la definen, se intenta corregir los errores que provocaron la crisis global, involucrando a la ciudadanía y a los agentes sociales a la contribución del desarrollo sostenible. Ello provoca la aparición de un nuevo ciudadano, en en este contexto le llamamos “ciudadano moral”.

Para que el nuevo ciudadano pueda contribuir al desarrollo sostenible, tanto en su rol profesional como sobretodo en el personal, incorpora una serie de valores, definidos en un código ya explicado con anterioridad, que se propuso con el nombre de “eticismo”.

El código se componía de un decálogo de “valores duales”. El segundo de ellos es el valor dual sinceridad e integridad.

La sinceridad se define como “el modo de expresarse o de comportarse libre de fingimiento”. Es sinónimo de veracidad, “persona que dice, usa o profesa siempre la verdad”.

La integridad se define como “la cualidad de ser una persona recta, proba, intachable”. La cualidad de ser intachable implica “la ausencia de una falta, nota o defecto que se halla en una cosa y la hace imperfecta”.

La sinceridad implica el expresar las opiniones, convicciones y acciones que configuran su pensamiento que motiva su comportamiento, con argumentos concretos, fiables, escrutables y, por supuesto, modificables ante mejoras de la otra parte (otro interlocutor) con los suyos propios.

La sinceridad también Implica la ausencia de una diferencia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace. Por lo tanto, esas tres concepciones están perfectamente alineadas.

Y dicha alineación se acentúa hasta su “solidificación” con la integridad, es decir, la ausencia de duda en cuanto a la opinión expresada y el comportamiento esperado a posteriori.

Se podría asociar que la sinceridad mantenida en el tiempo es una fuente de generación de confianza, y la integridad mantenida en el tiempo es una fuente de generación de credibilidad.

Unidas ambas, la sinceridad y la integridad, tenemos a un ciudadano dispuesto a contribuir al desarrollo sostenible desde una posición nítida y libre de imperfecciones, convencido de las metas a alcanzar, y sin ambigüedades, sin titubeos ni dudas y, lo más importante, sin cambios de discurso en función de las situaciones, de los foros de discusión o de los lugares dónde se encuentre el ciudadano.

Es importante transmitir confianza y credibilidad que, como se ha comentado con anterioridad, emanan de la sinceridad y la integridad respectivamente. Ello implicará que los mensajes de contribución a la sostenibilidad de la economía y de la sociedad ganen mucha fuerza y lleguen sin sesgos a esos destinatarios, los ciudadanos que todavía no han adoptado el “gen sostenible” -uno de los atributos fundamentales que adopta el nuevo ciudadano-, para que se incorporen a ese propósito que les afecta a todos.

Publicado por Emilio Moral  |  0 Comentarios  |  en Ciudadano moral

Entrevista a: José Miguel Tudela

Ingeniero Industrial por la ETS, Ingenieros Industriales de Madrid; PDD -Programa Desarrollo Directivo-, por la IESE Business School; PLCE -Programa de Liderazgo Corporativo en Emprendimiento e Innovación–, por la Deusto Business School; AMP –Advanced Management Program-, por la ESADE Business School.

Desarrolló la primera parte de su carrera profesional como consultor en PricewaterhouseCoopers, PWCConsulting e IBM Business Consulting Services desarrollando proyectos de mejora de procesos y gestión del cambio.

Actualmente es Director de Organización y Sostenibilidad en Enagás, gestionando un equipo de 20 personas.

Como principales proyectos en el ámbito de la RSC, ha diseñado e implantado el “Modelo de Gestión Integrado de Calidad, Excelencia y Sostenibilidad”; el “Plan Director de Calidad, Excelencia y Sostenibilidad 2009-2012./2013-2015/2015-2017”; definido el “Modelo de Gestión de Grupos de Interés en Enagás” y ha implantado el “Piloto de Integrated Reporting en el informe anual de Enagás”.

Con respecto al reporting, gestiona los estándares exigidos por Dow Jones Sustanibility Index, GRI, CDP y, como se ha comentado, Integrated Reporting.

Colabora en la difusión y promoción de la RSC, siendo Presidente del Comité de RSC en la AEC, Asociación Española para la Calidad, así como Presidente del Comité de Sostenibilidad MARCOGAZ (Asociación Europea de Gas Natural).

Entrevista:

Responsablia: ¿Cómo te defines a nivel personal y a nivel profesional?

José Miguel Tudela: Comprometido y Optimista. Me gusta apreciar y potenciar el lado positivo de las cosas. Creo que las situaciones son positivas o negativas en función de la actitud con la que se afrontan. El reto para ese compromiso y optimismo es aplicarlo no solo en tu día a día y en tu entorno más próximo sino extenderlo a un entorno social y ambiental más global y eso ya son palabras mayores. En ese campo creo que la sociedad en general y yo en particular tenemos aún un largo camino por recorrer.

En cuanto a la diferenciación entre el ámbito personal y el profesional no es un matiz que me guste realizar, ya que considero que los profesionales somos ante todo personas y es lo que debe guiar la gestión de las empresas, pero si tengo que decantarme diría que en el ámbito profesional soy más comprometido que optimista y en el ámbito personal más optimista que comprometido si bien ambos aspectos creo que son un común denominador.

Responsablia: Como Director de Organización y Sostenibilidad en tu organización, según tu opinión, ¿Cómo se define y qué aspectos conforman una cultura de empresa? ¿Qué papel juega la RS&S, Responsabilidad Social & Sostenibilidad en la construcción de una cultura de empresa? ¿Cómo hacerla creíble y sólida?

José Miguel Tudela: Hace tiempo leí que “la cultura es lo que hacemos cuando nadie nos ve” y me pareció una definición interesante. Creo que la cultura de una empresa es cómo se comportan sus empleados en el día a día en su trabajo, cuando toman decisiones, cuando se relacionan con sus grupos de interés: clientes, otros empleados, proveedores, etc.

Los valores de la empresa se ven en los comportamientos de sus empleados, no son un papel colgado en la pared o publicado en la web. Incluir la sostenibilidad o alguna dimensión específica en la cultura y valores de la empresa, es una decisión que debe hacerse de forma meditada y ser coherente con ella. Habrá que dedicar mucho esfuerzo para demostrar ese compromiso a través de la involucración de empleados y de todos los grupos de interés que se relacionan con la compañía.

Responsablia: En tu opinión, ¿Cómo se comunica y se transmite la cultura de la empresa a los grupos de interés internos? ¿Cómo se traslada a la cadena de valor? ¿Y al resto de stakeholders?

José Miguel Tudela: En mi opinión, hay que empezar por sensibilizar a los propios empleados. Para ello, es imprescindible una buena campaña de comunicación, dando ejemplos claros de cuáles son los comportamientos que se esperan de ellos, alineados con la cultura de la compañía. Pero, sobre todo, es necesario que los líderes de la organización se impliquen y sean ejemplo de esos comportamientos.

Para trasladar la cultura corporativa a los grupos de interés externos, es necesario extender esos compromisos a la relación que tenemos con ellos: en las relaciones comerciales, en la contratación de servicios, etc.

Responsablia: En tu opinión, ¿Qué planes y programas se pueden implementar para afianzar una cultura de empresa sostenible? ¿Cómo implicar e incentivar a los actores participantes para su buen desarrollo y cumplimiento de objetivos? ¿Ayuda en esta labor la concienciación en la Agenda Global 2030?

José Miguel Tudela: Últimamente, en muchos foros y artículos se dice que las empresas deben tener un “propósito”. Creo que es importante implicar a los empleados entorno a una idea común. Pero, no sólo entorno al objetivo o reto de la empresa, sino también, en cómo va a trabajar para conseguirlo. Se deberán incentivar los comportamientos que ayudan a reforzar la cultura de empresa sostenible, internamente a través del reconocimiento salarial, la promoción y otras formas no dinerarias. Externamente, también se debería premiar a los grupos de interés que están alineados con nuestra forma de hacer las cosas, intensificando nuestras relaciones y favoreciendo su desarrollo.

En este caso, la Agenda 2030 supone un escenario de oportunidad para que organizaciones y ciudadanos unamos nuestras fuerzas para avanzar en el bien común. En especial, el ODS 17 pretende impulsar las alianzas para lograr los objetivos. Por ello, las organizaciones que apostamos por la sostenibilidad encontraremos formas de colaborar para poner lo mejor de cada uno de nosotros en aras del bien común.

Responsablia: En tu opinión, ¿Quién o quiénes deben liderar la adopción de una cultura sostenible en la sociedad? ¿Qué papel juega la educación primero y la formación superior después? ¿Están las Universidades y las Escuelas de Negocio incorporando suficientemente la RS&S, Responsabilidad Social & Sostenibilidad, en sus grados y masters?

José Miguel Tudela: Creo que todos debemos aportar nuestro “granito de arena”. Somos ciudadanos del mundo y debemos involucrarnos en conseguir su desarrollo económico, social y medioambiental. Cada uno desde nuestro ámbito de influencia y aprovechando nuestras capacidades diferenciales; como padres, como empleados, como amigos, etc. en cada situación y contexto debemos aportar lo que podamos.

Por supuesto, los gobiernos deben facilitar este desarrollo, fomentando políticas públicas que eviten comportamientos no deseados y premien a aquellas organizaciones y ciudadanos que contribuyen a la sostenibilidad. Entre estas políticas hay que destacar las políticas educativas, debemos empezar a enseñar en los colegios los valores de la sostenibilidad desde edades muy tempranas. Creo que las Escuelas de Negocio, primero y luego las Universidades han comenzado ya a incluir entre sus programas formativos este concepto, pero los colegios todavía están muy retrasados en este camino.

Responsablia: Por último, te pedimos que compartas con nosotros una frase, un libro y un referente que te hayan influido en tu desarrollo personal y profesional.

José Miguel Tudela:

Frase: “Estupendamente…, sin entrar en detalles”. Es una frase que me gusta utilizar en mi día a día, como reflejo de actitud optimista. Es un estado de ánimo continuado que propone quedarte con lo positivo de cara a analizar cualquier tipo de situación o problema.

Libro: “Exponential Organizations” de Salim Ismail. Muy útil para pensar fuera de la caja. Creo que la creatividad es el complemento perfecto al compromiso y optimismo y este libro aporta un conjunto de ideas muy útiles para poder crear y reflexionar a nivel empresarial.

Referente: No soy partidario de idealizar grandes líderes o grandes referentes. Me gusta más tener ejemplos prácticos de personas del día a día que emanan valores. Permitidme la licencia de aprovechar el día de la mujer para tomar a todas las madres y la mía en particular como referentes de esfuerzo y compromiso.

Publicado por Emilio Moral  |  0 Comentarios  |  en Responsablia

Cultura de empresa (IV): gestión sostenible

Este es el cuarto artículo de una serie de seis, que trata sobre la gestión de ”La cultura de empresa”.

En los artículos anteriores se establecieron las implicaciones de la gestión de la cultura de la empresa, y de las posibles acciones a implementar que confieren la gestión de la cultura de empresa como una gestión estratégica y, por tanto, de indudable valor. Entre otras cuestiones relacionadas, en el artículo anterior se habló de la gestión de las personas y su incidencia, en función de su posición como grupo de interés identificado.

En el presente artículo se evalúa la gestión sostenible, determinada por la incorporación de la información no financiera a la económico-financiera. Por lo tanto, implica incorporar en la estrategia y gestión a la RSC, Responsabilidad Social Corporativa.

La gestión sostenible, a vincular y alinear con la cultura de empresa, implica tener en cuenta los siguientes aspectos en la estrategia y gestión de la empresa:

Incorporar los criterios sociales, laborales, éticos, ambientales y de respeto a los derechos humanos, a los criterios estrictamente económicos.

Incorporar el análisis de los grupos de interés (se detalló en el artículo anterior, con la gestión humana).

– Tener en cuenta la ética y la transparencia a la hora de tomar las decisiones, en función de los aspectos anteriores (análisis ex – ante).

Rendición de cuentas a partir del impacto de la actividad generado a los grupos de interés en particular, y a la sociedad en general (análisis ex – post).

Comunicación interna: debe ser bidireccional, fomentando la participación de los empleados a todos los niveles, áreas y competencias. Se busca la alineación con la sostenibilidad y la RSC.

Comunicación externa: deber basarse en la interacción y el diálogo permanentes, con la posibilidad de escrutinio de los planes y programas de RSC desarrollados.

La gestión sostenible, como un atributo de la cultura de empresa ya incorporado, ofrece una serie de oportunidades, entre ellas, las siguientes:

Generación de una ventaja diferencial y competitiva, mediante un estilo tanto dirección como de gestión, propio y definido, a partir de la apuesta por la RSC.

Generación de valor intangible, como puede ser la imagen de empresa y marca socialmente responsables.

Generación de valor compartido, en el que los grupos de interés ayudan a minimizar el impacto ambiental generado, a la par que la organización genera valor social (laboral, ético, social, etc.).

Generación de valor tangible, como puede ser la retención del talento o la fidelización de clientes, así como el incremento de la implicación de los grupos de interés con el “core business”.

Innovación responsable y sostenible: incorporar los criterios ambientales, sociales, etc., a los procesos de I+D+i, pudiendo ofertar mejoras en productos / servicios / procesos / materiales, etc.

Fomentar a la cadena de valor, la incorporación de los aspectos de la gestión sostenible, valorando la posibilidad de establecerlo como un criterio de contratación.

Desde Responsablia, como consultoría en asesoría, formación y sensibilización en materia de RS&S, Responsabilidad Social & Sostenibilidad, ayudamos a incorporar e integrar en la estrategia de la organización la RSC y, en concreto, a definir las claves que deben conformar la cultura empresarial en la organización, para ser compatibles con un propósito responsable y sostenible.

Publicado por Emilio Moral  |  0 Comentarios  |  en Responsablia

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies