Ciudadano moral

Ideario (V). ser preventivo

En la era actual, definida por las nuevas tecnologías, también está definida por la sostenibilidad, a partir de la contribución al Desarrollo Sostenible mediante el cumplimiento de la Agenda 2030, con los objetivos y metas contenidos en los 17 ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Bajo este contexto, surge un nuevo ciudadano, aquí propuesto con el nombre de “Ciudadano Moral”, que se implica, promueve y fomenta la contribución de todos para lograr alcanzar esos objetivos y metas antes descritos.

Para conseguirlo, el nuevo ciudadano se aviene a un ideario, que es la guía de actuación a aplicar para fomentar y promover el desarrollo sostenible.

El ideario consta de 10 ideas fundamentales que el nuevo ciudadano debe asumir como innatas para su misión en la actuación y comportamiento adheridos a la sostenibilidad.

La quinta idea que forma parte del ideario es la siguiente: “ser preventivo”.

Ser preventivo es la acción de prevenir, que, según el diccionario, significa “preparar, aparejar y disponer con anticipación lo necesario para un fin”; “prever, ver, conocer de antemano o con anticipación un daño o perjuicio”; “advertir, informar o avisar a alguien de algo”.

Son innumerables los estudios, informes y demás publicaciones de la comunidad científica mundial que nos advierten de las consecuencias nefastas que tiene al actual modelo de crecimiento y desarrollo. Dichas consecuencias afectan al planeta, a la economía y, por tanto, a la sociedad.

Ser preventivo es tomar consciencia de estas advertencias, de estas informaciones y, por tanto, disponer de las herramientas necesarias para promover el cambio hacia un modelo de crecimiento basado en criterios sostenibles y responsables.

Desde aquí, proponemos diferentes acciones preventivas, en forma de preguntas a realizarse antes de comprar un producto o aceptar un servicio.

Son las siguientes:

Método de producción utilizado (sello de producción ecológica, materiales, procesos, etc.).
Método de comercialización empleado: comercio justo, economía social y colaborativa, etc.
Empresas y marcas socialmente responsables: empresas B Corp, empresas del 4º sector, etc.
Marketing con causa: donaciones a proyectos por tu compra realizada, etc.
Energía consumida: utilización de energías renovables, eficiencia energética, etc.
Huella climática generada (cambio climático): huella CO2, huella hídrica, huella ambiental, etc.
Servicios que impulsan una economía verde y responsable.
Servicios con sellos y certificaciones que garantizan un mínimo impacto al planeta.
Trato justo a los trabajadores, ausencia de corrupción y de competencia desleal.
Respeto a los Derechos Humanos en toda la cadena de valor.

Conocer estas informaciones acerca de las empresas y resto de organizaciones, implica ser preventivo, conocer de antemano el impacto que genera tu acción de compra o de consumo. El nuevo ciudadano lo incorpora de forma cada vez más consciente.

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Ideario (IV): ser aliado

Ya es una realidad que la sociedad está inmersa, a partir de la aprobación en 2015 por la ONU de la Agenda 2030, en la era de la sostenibilidad. Ello implica que hay que intentar cumplir con los diferentes objetivos y metas previstos en los 17 ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En esta nueva era, bajo este contexto, emerge un nuevo ciudadano, que aquí se le bautiza con el nombre de “Ciudadano Moral”, totalmente comprometido con el fomento del desarrollo sostenible, para lograr una mejora en la economía, en la sociedad y en el planeta.

El nuevo ciudadano se dota de un ideario, aplicable a todas las personas que crean en el desarrollo sostenible, que supone una guía de actuación para fomentar dicho desarrollo.

Dicho ideario constaría de 10 ideas fundamentales para cumplir con los compromisos y las actuaciones a desarrollar por el nuevo ciudadano.

La cuarta idea que forma parte del ideario es la siguiente: “ser aliado”.

Ser aliado significa, según el diccionario, el dicho a una persona la cual se ha unido y coligado con otra para alcanzar un mismo fin.

Por lo tanto, el nuevo ciudadano irá en busca de “alianzas”, y gracias a ellas se podrán conseguir avances significativos que sumen para fomentar y contribuir al desarrollo sostenible.

Existirán tres líneas de actuación fundamentales para establecer alianzas:

  • Para mejorar la economía: promover la competencia justa, la ausencia de corrupción, las prácticas laborales inclusivas y equitativas, etc.
  • Para mejorar el planeta: incorporar las energías limpias, la economía circular, la eficiencia energética, la minimización de la huella de carbono, etc.
  • Para mejorar la sociedad: reducir la pobreza, reducir la desigualdad, promover la igualdad y la no discriminación, proteger el estado de bienestar, etc.

Los aliados, por lo tanto, serán individuos (o grupos de ellos agrupados en diferentes organizaciones e instituciones), que tienen como propósito el desarrollo de algunas de las líneas de actuación antes mencionadas, mediante la incorporación de algunas de las actividades que conllevan una mejora de la economía, de la sociedad y/o del planeta.

Las diferentes justificaciones para poder suscribir alianzas son, entre otras, las siguientes:

  • Establecer sinergias (win-win).
  • Desarrollar nuevas líneas de estudio e investigación.
  • Promover sellos y certificaciones para las mejores prácticas.
  • Investigar nuevas líneas de innovación socialmente responsable.
  • Educar, formar y sensibilizar en el fomento del desarrollo sostenible.

Etc…

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Ideario (III): ser pacífico

En la actualidad estamos inmersos en la denominada “era de la sostenibilidad”, fundamentada en la involucración global mediante la aprobación de la denominada “Agenda 2030” que se desarrolla a partir de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En esta nueva era, emerge un nuevo ciudadano que se preocupa por el Desarrollo Sostenible, que desde este blog se le propone con el nombre de “Ciudadano Moral”.

La contribución del nuevo ciudadano al desarrollo sostenible implica valorar el triple impacto que generan sus decisiones, actitudes y comportamientos a la sociedad, al medio ambiente y a la economía.

Para poder afianzar esta figura del ciudadano emergente, se propone incorporar un ideario dirigido a la sociedad en general, a modo de guía de actuación para que todos puedan ser sensibles al desarrollo sostenible.

El ideario sería aplicable a partir de una nueva conciencia y unos valores adoptados por el ciudadano emergente. Todo ello formaría parte de la “cultura de la sostenibilidad”.

El ideario que se propone constaría de 10 ideas que cualquier ciudadano incorporaría en su día a día. La tercera idea que forma parte del ideario es la siguiente: “ser pacífico”.

Ser pacífico significa, según el diccionario, ser tranquilo, sosegado, que no provoca luchas ni discordias; persona que está en paz y que no se altera por disturbios; que no tiene o no halla contradicción o alteración en su estado.

La implicación de esta idea, aplicada al nuevo ciudadano, implica entre otras, las siguientes aptitudes:

  • Tranquilidad ante el convencimiento y las ventajas que tienen la contribución al desarrollo sostenible.
  • Templanza ante disensiones, discusiones, respuestas no previstas, negativas y cualquier otra fórmula que impida el fomento de la sostenibilidad.
  • Apuesta la resolución de conflictos de forma no agresiva, evitando la demanda e ir en contra de la otra parte de forma punitiva.
  • Motivar, persuadir y convencer al otro utilizando los argumentos, los ejemplos de buenas prácticas ya constatadas y, en general, adoptar cualquier método que sea contrario a la imposición del criterio propio.

En definitiva, cuando el nuevo ciudadano propaga su mensaje al resto de su comunidad para comunicar y promover la mejor, más intensa y más decidida contribución y compromiso hacia el desarrollo sostenible, tiene en cuenta que dicho mensaje debe ir acompañado de una idea clara de respeto hacia el otro, huyendo de cualquier tipo de enfrentamiento y buscando siempre la mejor fórmula para arreglar las diferencias que puedan surgir.

Incorporar esta idea es, en sí misma, un argumento a esgrimir en el mensaje del fomento de un comportamiento comprometido con el desarrollo sostenible.

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Ideario (II): ser sostenible

En la era actual, definida cómo “era de la sostenibilidad”, emerge un nuevo ciudadano preocupado por el desarrollo sostenible. A aquél se le propone desde este blog con el nombre de “ciudadano moral”.

Para el nuevo ciudadano, las decisiones, su comportamiento, su actitud y sus actos van dirigidos en valorar el triple impacto que generan sus acciones, económico, social y medioambiental.

Para fomentar que más ciudadanos se sumen, se propone dotar a la sociedad de un ideario que sirva como guía para la actuación de cada ciudadano en este nuevo paradigma que implica una nueva cultura basada en la sostenibilidad de la economía, de la sociedad y del planeta.

El ideario es el resultado de aplicar una nueva conciencia y unos valores que adopta el nuevo ciudadano, todo ello como base sobre la que se construye una nueva cultura sostenible.

Se proponen 10 ideas que conforman el ideario del nuevo ciudadano. La segunda idea que forma parte del ideario es la siguiente: “ser sostenible”.

Ser sostenible es, junto con la idea inicial “ser responsable”, la combinación sobre la que se cimenta el resto de ideas que conforman el ideario del nuevo ciudadano.

Las acciones y actividades que un nuevo ciudadano tiene siempre presente, actuando bajo la idea de “ser sostenible”, son, entre otras, las siguientes:

  • Actuación según sus roles: familiar, laboral, digital (redes sociales), bloguer, influencer, etc.
  • Actuación en el tiempo: de ocio, en el trabajo, vacacional, voluntariado, con los amigos, etc.
  • Actuación en grupo: alianzas, colaboración, sinergias, redes, probono, voluntariado, etc.
  • Actuación en acciones: de producción, de consumo, de compra, de investigación, etc.
  • En el óptimo: actuación inconsciente cómo “ser sostenible”.

No obstante, no hay que olvidar que no todo el mundo se suma de forma inicial, a esta nueva era basada en una nueva conciencia para un desarrollo sostenible.

Para ello, dar ejemplo es una de las mejores herramientas y estrategias existentes para lograr que se sumen a la causa de la sostenibilidad cada vez más ciudadanos.

Y se tiene que acompañar con una comunicación de los beneficios obtenidos, como pueden ser los logros alcanzados en su triple impacto económico (ahorro, eficiencia, rendimiento, etc.), social (inclusión, alcance a la población, justicia social, etc.) y medioambiental (economía circular, cambio climático, gestión sostenible de los recursos,etc.).

Por último, hay que añadir la investigación y la aplicación de las nuevas tecnologías cómo elementos alineados con la necesidad de encontrar nuevas fórmulas y nuevas maneras de producción y de consumo que hagan más sostenible el desarrollo humano, pensando siempre en las generaciones futuras.

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Ideario (I): ser responsable

Al ciudadano que emerge en la denominada “era de la sostenibilidad”, se le ha propuesto el nombre de “ciudadano moral” desde este blog.

La era de la sostenibilidad viene definida por el hecho de que las actividades humanas tienen un triple impacto, a saber, económico, social y medioambiental.

El nuevo ciudadano es sensible y consciente ante esta triple realidad y, para poder adecuarse al cambio de paradigma que supone valorar los actos y comportamientos que desarrolla, desde este blog se propone que se debe dotar de un ideario que le sirva como guía.

A partir de la nueva conciencia que emana de la era de la sostenibilidad, y los nuevos valores que adopta el nuevo ciudadano, ambos aspectos ya definidos en artículos anteriores, el ideario del nuevo ciudadano es el resultado de aplicar dichos elementos a la práctica, en sus diferentes roles que adopta el nuevo ciudadano.

Un ideario implica un conjunto de ideas que caracterizan a una persona. Se van a proponer 10 ideas que conforman el ideario del nuevo ciudadano y que se explicarán en los siguientes artículos.

La primera idea que forma parte del ideario es la siguiente: “ser responsable”.

La responsabilidad se ejerce desde una doble perspectiva:

  • Pensar las decisiones a tomar, incorporando el criterio de la sostenibilidad (añadir el impacto social y medioambiental al económico). Es una perspectiva previa (análisis ex – ante).
  • Valorar las acciones emprendidas por el impacto generado. Es una perspectiva posterior (aprendizaje, análisis ex – post).

La propia conciencia de las acciones a emprender o emprendidas es lo que realmente diferencia al nuevo ciudadano en la idea de ser responsable y, por tanto, ejercer con responsabilidad.

Los aspectos concretos que se proponen como elementos que forman parte de la responsabilidad con la que ejerce su comportamiento el nuevo ciudadano son, entre otros, en los siguientes:

  • Responder al mismo tiempo al bien común y al bien propio.
  • La mejora continua, en resultados en su triple vertiente.
  • Aprender de los errores, buscando soluciones a los problemas.
  • Planificar y priorizar necesidades, esfuerzos, tareas, recursos, objetivos y metas.
  • Promover las mejores prácticas en función de situaciones, sectores, actividades, contextos, etc.
  • Establecer acuerdos, alianzas, sinergias y colaboraciones para obtener mejores resultados.

Por lo tanto, ser responsable es ser consecuente con los actos y comportamientos que guían al nuevo ciudadano, fundamentados en una conducta que contribuye, de forma permanente, al desarrollo sostenible. Y ello implica valorar el impacto social y medioambiental que generan dichos actos y comportamientos.

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Los valores (X): social y amistoso

Estamos inmersos en la denominada “era de la sostenibilidad”, que se caracteriza por la sensibilidad y preocupación acerca del impacto que provocan la producción y el consumo no sólo a nivel económico, también a nivel social y medioambiental.

Esta sensibilidad la lidera el nuevo ciudadano, que contribuye al desarrollo sostenible, a partir de la consolidación de una nueva conciencia basada en una serie de valores que la sustentan. Estos valores son los que guían la actuación y el comportamiento, las conductas y los actos, todos ellos con una meta: promover el desarrollo sostenible a toda la sociedad.

Al nuevo ciudadano proponemos desde este blog con el nombre de “ciudadano moral”, y a los valores antes mencionados, también proponemos que se configuren en un código llamada “eticismo”. Dicho código lo conforman 10 valores duales.

El décimo valor dual se llama “social y amistoso”. Se propone una explicación a continuación.

Ser social significa que una persona pertenece a una sociedad. Y en general, pertenece a un grupo social, definido porque las personas de ese grupo interactúan entre ellas para conseguir un objetivo común y diverso a la vez, consensuado por la mayoría.

Lo amistoso se relaciona con la amistad. La amistad significa un afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.

Con el objetivo claro que el nuevo ciudadano tiene para difundir, promover y practicar el desarrollo sostenible, las fases para su implementación serían las siguientes:

  • Localizar a tus semejantes: ciudadanos con el mismo objetivo.
  • Añadir nuevos integrantes: nuevos ciudadanos que se añaden para alcanzar el mismo objetivo.
  • Incorporar buenas prácticas: seleccionarlas como argumentos.
  • Localizar referentes: ciudadanos ejemplares que han contribuido de forma importante con el logro del objetivo común.
  • Establecer alianzas: entre diferentes razas, etnias, ideologías, etc., para alcanzar el mismo objetivo.
  • Promover objetivos comunitarios: pasar de lo individual a lo comunitario.
  • Fomentar acuerdos: establecer normas de funcionamiento que velen por el logro del mismo objetivo.
  • Viralizar logros: que lleguen a la máxima ciudadanía posible, para que lo tengan en cuenta.
  • Asumir comportamientos: ir incorporando de forma paulatina y de forma consciente, conductas que favorecen el objetivo común.
  • Ser inconscientemente sostenible: cada vez más, se actúa de manera natural hacia conductas que favorecen el desarrollo sostenible.

Sin ser social, es decir, sin estar incorporado en un grupo de personas y, no menos importante, sin ser amistoso, no se podrá alcanzar el objetivo común de apostar de forma decidida por un desarrollo sostenible.

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Los valores (IX): creatividad y aprendizaje

Uno de los aspectos que definen a la sociedad actual, es la preocupación por los impactos que la producción y el consumo generan a nivel económico, social y ambiental.

Por lo tanto, se conviene desde este blog que la nueva era es “la era de la sostenibilidad”.

En este contexto surge un nuevo ciudadano preocupado por los impactos que el actual desarrollo económico provoca en la economía, en la sociedad y en el planeta.

Por lo tanto, el nuevo ciudadano contribuye el desarrollo sostenible, y lo hace con sus actos, conductas y comportamientos. Este nuevo ciudadano, desde este blog se le propone que lleve el nombre de “ciudadano moral”.

Para promover un desarrollo más sostenible, el nuevo ciudadano tiene que dotarse de una serie de valores sobre los cuales se sustentan nuevas actitudes en las que se basan los actos, conductas y comportamientos antes mencionados. Los valores en este blog se propusieron de forma dual, incluidos en un código que se bautizó con el nombre de “eticismo”.

El código lo componen 10 valores duales, los cuales se están desarrollando de forma separada en el blog. El noveno valor dual se llama “creatividad y aprendizaje”.

La creatividad se refiere a la facultad de crear, la capacidad de creación. Crear supone fundar, establecer, introducir por primera vez algo.

El aprendizaje se refiere, en nuestro contexto, a la adquisición por la práctica de una conducta duradera.

Por lo tanto, el nuevo ciudadano, firmemente convencido de la necesidad de fomentar, promover y contribuir al desarrollo sostenible, aplicará la creatividad y el aprendizaje para afianzar esa ingente tarea que, junto con otros actores sociales, llevará a cabo.

La creatividad servirá para encontrar soluciones a los desafíos que provienen de la producción actual de diferentes sectores de actividad económica, del consumo intensivo, del trabajo estresante, de los residuos generados, etc. Se ofrecerán soluciones en forma de alternativas tales como la economía circular, la economía colaborativa, el consumo consciente, el trabajo decente o la obtención de eficiencia energética a través de energías renovables.

Muchas veces, las alternativas propuestas deben de venir acompañadas de la voluntad de hacer las cosas de otra forma, lo que implica un aprendizaje en su sentido más extenso, que el nuevo ciudadano adquiere, teniendo en cuenta que una característica que le define es que es propenso al cambio. Y este cambio se da en su conducta, para ser sensible y dar apoyo al desarrollo sostenible.

Las conductas se deben enseñar, con argumentos en forma de resultados a partir de indicadores de logros, metas y objetivos alcanzados en, por ejemplo, un ahorro de costes, de energía, de residuos, absentismo laboral. o mejoras en la retención del talento, confianza del cliente, etc.

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Los valores (VIII): solidaridad y generosidad

En la actualidad, la sociedad globalizada está inmersa en el cumplimiento de unos objetivos globales de “Desarrollo Sostenible”. Por ello, desde aquí se constata que estamos ante una nueva era, la “era de la sostenibilidad”.

Por todo ello, ya no sólo se da un predominio y preocupación casi exclusiva en el impacto económico generado, también se valoran los impactos de índole ambiental y social.

Esta preocupación provoca el surgimiento de un nuevo ciudadano, que apoya sin reservas el cumplimiento de los objetivos globales antes mencionados, por lo que contribuye y promueve el apoyo al desarrollo sostenible. A este nuevo ciudadano le hemos propuesto que se llame “ciudadano moral”.

La contribución al desarrollo sostenible supone un nuevo paradigma de actuación, que debe apoyarse en una nueva conciencia global. Ésta se debe apoyar en una serie de valores, aquí propuestos e incluidos en un código que se propuso con el nombre de “eticismo”.

Este código lo componen 10 valores duales, los cuales se están explicando uno a uno en el blog. El octavo valor dual se llama “solidaridad y generosidad”.

La solidaridad se refiere a ayudar sin recibir nada a cambio con la aplicación de lo que se considera bueno. También se refiere al sentimiento y la actitud de unidad, basado en metas o intereses comunes. Es ésta segunda acepción la aplicable a efectos del propósito común de contribuir al desarrollo sostenible.

La generosidad es el hábito de dar o compartir con los demás sin recibir nada a cambio. La generosidad no ha de estar basada solamente en actos paliativos puntuales, ante desastres o siniestros de todo tipo. Al contrario, incluye las intenciones puras del nuevo ciudadano de mirar hacia fuera para el bien común de la sociedad, o bien de terceros individuos o grupos, y así dar ejemplo a los demás.

Aunando ambas definiciones para el propósito perseguido por el nuevo ciudadano, éste actuará con solidaridad, es decir, será solidario con sus conciudadanos que sienten y piensan lo mismo que él, aunados en la contribución al desarrollo sostenible. Y su actuación será generosa en esfuerzo de tiempo y dedicación, dando ejemplo y siendo referente.

Con estas prácticas promovidas desde este valor dual, se favorece la tarea de implicar, previa explicación, con argumentos y razonamientos de las bondades del apoyo y contribución al desarrollo sostenible, a nuevos ciudadanos y, por tanto, de obtener nuevos apoyos a la causa global.

Hay que remarcar que este valor dual es uno de los valores que más explícitamente valoran la contribución al bien común, además de pensar en el bien propio. Es uno de los cambios más importantes a dar en el cambio de paradigma global.

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Los valores (VII): respeto y tolerancia

En la transformación que está sufriendo en la actualidad la sociedad, definida con uno de sus características que la definen, se constata que estamos ante la “era de la sostenibilidad”.

Viene definida por la preocupación global en proponer un desarrollo sostenible, en el que se tengan en cuenta los aspectos de impacto económico, social y medioambiental.

Esta preocupación provoca el surgimiento de un nuevo ciudadano concienciado en que debe contribuir a fomentar y apoyar el desarrollo sostenible. A este nuevo ciudadano le hemos propuesto que se llame “ciudadano moral”.

Para contribuir al desarrollo sostenible, debe existir una nueva conciencia global, y ésta se basa en el desarrollo de una serie de valores, aquí propuestos en un código que se denominó “eticismo”.

Este código lo componen 10 valores duales, los cuales se están explicando uno a uno en el blog. El séptimo valor dual se llama “respeto y tolerancia”.

El respeto significa, por un lado la veneración o acatamiento que se hace a alguien; por otro lado, miramiento, consideración o deferencia.

La tolerancia implica el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.

A partir de las definiciones oficiales de los dos términos, ambos se pueden aunar diciendo que la tolerancia es una manifestación y ejemplo de respeto, en concreto, a las ideas, creencias o prácticas del otro.

El nuevo ciudadano está convencido de las bondades, ventajas, aportación de valor compartido, generación de valor intangible, beneficios y demás mejoras que para la sociedad, la economía y el planeta produce el fomentar y afianzar el desarrollo sostenible.

Este convencimiento se debe trasladar a las personas que todavía no participan en este cambio de paradigma y, para ello, se debe incorporar este valor dual, es imprescindible dialogar y relacionarse con estas personas desde el respeto al otro y a sus diferentes prácticas y comportamientos.

Pero al mismo tiempo, no se debe desfallecer en el intento de convencer a esas personas de que pueden cambiar y pueden, desde pequeñas acciones y de forma progresiva, sin prisa pero sin pausa, contribuir al desarrollo sostenible.

Hay que tener poder de convicción y dado que se conocer los múltiples beneficios que ya proporciona el desarrollo sostenible en diferentes comunidades, territorios, entidades diversas y empresas, es conveniente aportar estas buenas prácticas y estos buenos resultados que, en su mayoría, ya han sido publicados y, por tanto, compartidos como “benchmarking”.

Pero sobretodo, hay que mantener siempre el respeto y la tolerancia ante resultados no esperados a los que se pretenden obtener, como rechazo, ninguneo o posponer la acción para más adelante.

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Los valores (VI): honestidad y honradez

En una época de cambio de paradigma, una de las principales preocupaciones radica en nuestro modelo de crecimiento, y se enfoca cada vez más a una “era de la sostenibilidad” donde se cuidan no sólo los aspectos económicos, sino también los ambientales y sociales.

Para ello los ciudadanos deben comprometerse a contribuir al desarrollo sostenible, en sus actuaciones y conductas, pero también en sus diferentes roles y relaciones.

Es en este contexto que nace un nuevo ciudadano, que desde aquí se propone con el nombre de “ciudadano moral”, y se preocupa por tener un propósito que le guía: la contribución al desarrollo sostenible.

Para ello se dota de una serie de valores, que constan en un código que se explicó con anterioridad en el presente blog, con la propuesta de título siguiente: “eticismo”.

Dicho código consta de 10 valores duales. El sexto valor dual es el siguiente: “honestidad y honradez”.

La honestidad significa tener la cualidad de honesto. Ser honesto implica ser, por un lado decente, razonable y justo; por otro lado implica ser probo y recto.

La honradez significa tener rectitud de ánimo, integridad en el obrar. Por lo tanto, ser honrado implica proceder con honradez.

A efectos de contribuir al desarrollo sostenible, el nuevo ciudadano debe incorporar este valor dual, sin ningún tipo de restricción, fisura, reserva, ahorro ni esfuerzo; por lo tanto, implica su incorporación en toda su plenitud y extensión.

Ello se debe a las innumerables bondades que emanan de las definiciones de los términos analizados, en concreto, la capacidad de tener la máxima probabilidad de sumar a la causa, al propósito del nuevo ciudadano, a muchas personas que, por diferentes motivos (sectores vulnerables, culturas diferentes, prejuicios y estereotipos, ideologías políticas restrictivas con el bien común, etc.), no tenían a ningún referente al que poder acudir.

Los argumentos, la exposición de las ventajas, incluyendo la necesidad de cambio de paradigma, en aspectos tan sensibles como el consumo, en la producción, en la gestión de lo sobrante, la compra pública, etc., son aspectos que, si se tratan con este valor dual, generan mucho más impacto.

Promover acuerdos, alianzas, proyectos, equipos de trabajo, etc., con el propósito de contribuir al desarrollo sostenible, se deberá proceder con rectitud y decencia (honestidad) y con rectitud de ánimo e integridad (honradez).

El convencimiento de “convencer con el ejemplo” es, en este caso concreto, totalmente aplicable. Y es conveniente aplicarlo, no sólo en los aspectos que afectan a la economía, también en los que afectan al planeta y a la sociedad en su conjunto.

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