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Blog de temática referida a la nueva empresa

Los nuevos grupos de interés (VII): los prescriptores

En la era de la sostenibilidad, definida desde septiembre de 2015 por la Agenda 2030, a partir de la aprobación en la ONU de los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Bajo este contexto, emerge una nueva empresa, que aquí la proponemos con el nombre de “empresa dispuesta”, cuya gestión viene determinada por la alineación con los ODS antes mencionados, para intentar ser reconocida por la sociedad como una empresa socialmente responsable.

Este reconocimiento le viene dado por los diferentes grupos de interés con los que la empresa se relaciona e interactúa, que la empresa gestiona debidamente para conocer sus anhelos, necesidades, requerimientos y prioridades.

Para conseguirlo, la empresa adopta la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, en su estrategia, gestión y operación. Un aspecto a destacar es la definición de la comunicación y la relación a establecer con ellos, de forma fluida y permanente.

Bajo estas premisas, desde este blog se pretende mencionar nuevos grupos de interés que están emergiendo en una realidad marcada por las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, las aplicaciones móviles, internet y las redes sociales.

Estos “nuevos grupos de interés”, aunque a veces no se traten según la definición cómo tales, son personas o grupos que, por sus características, se deben poner en valor a la hora de gestionar la sostenibilidad.

Vamos a desarrollar un nuevo grupo de interés. “los presciptores”.

Ser prescriptor implica recetar, recomendar, sugerir o aconsejar. En el contexto que nos ocupa, son las personas que “hablan muy bien de nuestra marca y de nuestra empresa”.

Los principales prescriptores se encuentran en los empleados y en los clientes. Pero el resto de los grupos de interés “tradicionales” también pueden serlo.

De los empleados, es ideal localizar a los “AILs” (Authentic Informal Leaders) y dentro de los clientes, es ideal localizar a los “prosumidores”. De ambos ya hemos hablado en anteriores posts en este blog.

Existen dos métodos para promover la existencia de prescriptores:

  • Bajo una compensación: económica, promocional o de otro tipo.
  • Bajo una convocatoria de participación: concurso, gamificación, acción social, etc.

También existen de forma natural, es decir, dan sus opiniones en diferentes webs, blogs, foros, redes sociales, etc., de forma altruista, debido a una buena experiencia como empleado o como cliente principalmente.

Es la mejor manera de ser reconocido como marca y/o empresa socialmente responsable. Es el objetivo último de la consideración y la gestión de este nuevo grupo de interés.

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Los nuevos grupos de interés (VI): los AILs, Authentic Informal Leaders

En la era de la sostenibilidad, que se basa en la contribución global al desarrollo sostenible, aparece una nueva empresa, alineada con este propósito, vinculando su estrategia con la Agenda 2030, definida a partir de los 17 ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Esta nueva empresa, desde aquí la proponemos con el nombre de “empresa dispuesta” y, bajo el contexto que la define, adopta en su estrategia y gestión la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, cómo palanca para la contribución al desarrollo sostenible.

Uno de los elementos de gestión clave de la RSC, es la gestión de los grupos de interés con los que la empresa se relaciona e interactúa. La empresa debe definirlo, valorando sobre todo su incidencia e impacto que le producen las decisiones y la actividad de la empresa. El siguiente paso es su priorización, estableciendo mecanismos de relación, comunicación y diálogo permanentes.

Pero en este blog se pretende incorporar a nuevos actores que tienen una capacidad de influencia en las empresas. Los denominamos como “nuevos grupos de interés”, aunque no se trate en algunos casos específicamente como tales. Son personas o grupos que, por sus características, se deben poner en valor a la hora de gestionar la sostenibilidad.

Vamos a desarrollar un nuevo grupo de interés. “los AILs, Authentic Informal Leaders”.

Es muy recomendable conocer a estos ‘líderes informales’ ya que, entre las características que los definen, están la de contar con el beneplácito mayoritario de los empleados, con independencia de su cargo (se excluyen a los directivos). Son generadores de confianza y de corrientes de opinión entre el personal.

Por todo ello, ante diferentes medidas (planes y programas) que la empresa tiene previsto alcanzar, la empresa debe consultar a estos ‘líderes informales’, de forma paralela con los representantes de los trabajadores en sus diferentes comités de funcionamiento).

Se aconseja que los ‘líderes informales’ sean distintas personas que los representantes de los trabajadores. Además, se debe eliminar cualquier sospecha de compensación y trato de favor de la empresa a los ‘líderes informales’, desde bonus o premios hasta regalos, permisos u otros privilegios.

A la empresa le interesa que los ‘líderes informales’ lo sigan siendo, como un puente inequívoco para poder tener un mayor conocimiento de los intereses, necesidades, requerimientos, anhelos y expectativas del personal, que se resumen en unos objetivos y metas a alcanzar.

Así, gracias a la relación fluida, transparente, generadora de confianza y directa entre la empresa y los ‘líderes informales’, se puede alinear los objetivos y metas de la empresa con los objetivos y metas de los empleados.

Por lo tanto, no sólo se deben identificar a estos ‘líderes informales’ sino que, como a cualquier grupo de interés, se tiene que valorar su relación y diálogo permanentes, estableciendo unos canales de comunicación formal e informal adecuados, para conseguir el objetivo global previsto de establecer planes y programas óptimos dirigidos a los empleados, grupo de interés prioritario.

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Los nuevos grupos de interés (V): los proxy advisors

En la era de la sostenibilidad, apoyada en el concepto de “Desarrollo Sostenible”, surge una nueva empresa que adopta un cambio de paradigma dirigido a contribuir a aquel desarrollo, a partir de adaptar sus estrategias, políticas, procedimientos, procesos y operaciones a esta realidad, definida por el impacto que generan sus actividades y sus decisiones en la economía, la sociedad y el planeta.

Esta nueva empresa la proponemos aquí con el nombre de “empresa dispuesta”, y se caracteriza por utilizar una herramienta fundamental para el cambio en el modelo de gestión: la adopción de la RSC, Responsabilidad Social Corporativa como fórmula para que la empresa contribuya al desarrollo sostenible.

Uno de los elementos de gestión que incorpora la RSC, es la gestión de los grupos de interés. Entre ellos encontramos a los empleados, los clientes, los proveedores, los medios de comunicación, las Administraciones Públicas, la comunidad local y, en último término, la sociedad en general.

Pero hay que contemplar a nuevos actores que pueden influir cada vez más en las empresas, los que aquí denominamos como “nuevos grupos de interés”, y que vamos a tratar de identificar y de tratar el impacto que pueden provocar en las empresas, y en lo que atañe a la estrategia de la sostenibilidad adoptando los criterios ASG, Ambiental, Social y de Gobernanza

Vamos a desarrollar un nuevo grupo de interés. “los proxy advisors”.

Son entidades de asesoría que prestan servicios a inversores, principalmente institucionales, de asesoramiento en relación con el ejercicio del derecho de voto derivado de la titularidad de acciones en sociedades cotizadas. Por lo tanto, están especializadas en elaborar recomendaciones de voto sobre los asuntos que una determinada sociedad va a someter a votación en la junta de accionistas.

Estas entidades elaboran informes sobre las sociedades cotizadas, a partir de los asuntos a tratar en el orden del día de la Junta General de Accionistas a celebrarse. Así pues, los accionistas son los clientes de estas entidades.

Pero existen otras entidades, no especializadas, que emiten informes sobre las sociedades cotizadas, como son las ONGs que tratan de asuntos específicos relacionados con aquéllas, respecto a su triple impacto económico, social y medioambiental.

Se podría decir que, aunque no ejercen como ‘proxy advisors’ en sentido estricto, sí que se tienen en cuenta, sobre todo por parte de los accionistas minoritarios. A efectos del objeto del presente artículo, los añadimos como entidades influyentes en el voto de los accionistas.

Los ‘proxy advisors’, se han convertido en una pieza clave del nuevo modelo de gestión corporativa, ya que la transparencia y el marco normativo son los aspectos que más afectan a su actuación, y sus recomendaciones de voto ya cumplen un papel fundamental para los inversores institucionales.

En los últimos años, los inversores institucionales han ganado peso en el capital de las compañías, provocando que la presencia de estos asesores haya aumentado de forma importante.

Son unos aliados de la transparencia y las buenas prácticas empresariales, junto con el aspecto regulador (normativa aplicable al buen gobierno corporativo).

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Los nuevos grupos de interés (IV): los embajadores

En la era de la sostenibilidad actual, definida a partir de la Agenda 2030, con los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible, surge una nueva empresa, cuyo propósito, además de proporcionar productos y/o servicios a la sociedad, lo efectúa con un compromiso decidido para su contribución al desarrollo sostenible.

Bajo este contexto, desde este blog bautizamos a esta nueva empresa con el nombre de “empresa dispuesta”, y se caracteriza por incorporar en su estrategia y gestión, en sus políticas, procesos y procedimientos, de la RSC, Responsabilidad Social Corporativa. Es la vía utilizada por la empresa para contribuir al desarrollo sostenible.

De entre los elementos de gestión más importantes que incorpora la RSC, encontramos la gestión de los grupos de interés. Se deben analizar, priorizar y establecer las mejores vías de relación y comunicación con cada uno de ellos.

Además de los grupos de interés conocidos, encontramos la aparición de “nuevos grupos de interés”, nuevos actores externos que la empresa deberá considerar para poder alcanzar sus objetivos en metas en materia de sostenibilidad.

Vamos a desarrollar un nuevo grupo de interés. “los embajadores”.

Un embajador, según el diccionario, es una persona, entidad o cosa que por ser características de un lugar o país se consideran representativas de ellos. En el caso que nos ocupa, y con el contexto ya definido con anterioridad, un embajador es una persona que representa a una empresa (u otra organización).

Desde aquí se proponen diferentes criterios para seleccionar al mejor embajador de tu empresa, en relación con sus prácticas en sostenibilidad, teniendo en cuenta el triple impacto generado: a nivel económico, a nivel ambiental y a nivel medioambiental.

Los criterios propuestos son los siguientes:

  • Ser famoso: conocido por una amplia proporción de la población.
  • Tener reconocimiento: haber sido premiada su labor por su actividad.
  • Gozar de prestigio: la comunidad le proporciona las características de liderazgo.
  • Ser influyente: tener muchos simpatizantes, seguidores, etc.
  • Ser comprometido: conocido por su participación en causas solidarias, etc.

Incorporando algunos de esos criterios, en función de la actividad de la empresa, y en función de su contribución con el desarrollo sostenible, la condición imprescindible que tiene que tener el embajador de una empresa, es decir, la persona elegida, es la de que se identifique de forma inequívoca, explícita y sincera con los valores y los compromisos de la empresa en materia de sostenibilidad.

Gracias a disponer de un embajador, los compromisos y la contribución a la sostenibilidad por parte de la empresa, tendrá un mayor grado de conocimiento por parte de la población, lo que supone un incremento de la reputación corporativa y de la imagen de marca.

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Los nuevos grupos de interés (III): los partners

Mediante la aprobación de la denominada “Agenda 2030” que se desarrolla a partir de los 17 ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible, las empresas y el resto de organizaciones se involucran con la misma a partir de su compromiso y contribución con las metas incorporadas a los ODS.

La incorporación de la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, fundamenta a partir de la idea del “Desarrollo Sostenible”, en su estrategia, buen gobierno, gestión y operativa diaria, es la fórmula utilizada por las empresas y resto de organizaciones para la contribución a la Agenda 2030. Ello implica reportar toda la información relativa al impacto generado por las decisiones y por la actividad de la organización, en la economía, en la sociedad y en el medio ambiente.

Uno de los elementos de gestión clave de la RSC es la gestión de los grupos de interés. Se tienen que identificar, conocer sus expectativas, comportamientos, anhelos, actitudes, repercusiones y, en definitiva, valorar el impacto y grado de importancia que tienen con respecto a la empresa. La gestión se basa en una selección pormenorizada de los mismos, estableciendo los mejores métodos relacionales, con los canales idóneos y los interlocutores adecuados.

El objetivo es generar confianza y credibilidad, lo que implica una mejor reputación e imagen de marca, siempre asociadas a criterios de sostenibilidad.

Además de los grupos de interés convencionales, se deberán considerar la aparición de “nuevos grupos de interés” a partir de nuevos actores externos con los que la empresa se deberá relacionar. Vamos a desarrollar un nuevo grupo de interés, “los partners”.

Los “partners” (compañeros), cobran especial importancia gracias al ODS nº17: “Alianzas” (el título completo es: “Revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible”).

Las empresas buscan, en su empeño por adherirse a las metas asociadas a los ODS, una mejor contribución mediante compromisos con el desarrollo sostenible. Es en este contexto que las empresas buscan “compañeros de viaje” (partners) para, entre otras opciones:

  • Desarrollar nuevos productos y/o servicios, aplicando criterios sostenibles.
  • Innovación aplicada para mejorar y ampliar utilidades y nuevos usos a los productos y/o servicios existentes.
  • Desarrollar diferentes programas de acción social (con ONGs, Fundaciones, etc.).
  • Desarrollar diferentes programas de impacto medioambiental (ONGs, asociaciones, etc.).
  • Educación y sensibilización en un consumo y/o producción responsable.
  • Innovación disruptiva, generando un impacto social positivo.
  • Relaciones Públicas mediante la celebración de eventos sostenibles.
  • Promover mejores prácticas y regulación en los sectores productivos (con las Administraciones Públicas, sindicatos, etc.).

Las alianzas implican que las empresas deben seleccionar a los mejores y más adecuados “partners” que las ayuden a alcanzar sus objetivos y metas en materia de sostenibilidad.

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Los nuevos grupos de interés (II): los prosumidores

En el marco actual de la sostenibilidad, las empresas cada vez más, ya sea de forma directa (incorporar la RSC en su estrategia, gestión y operación) como indirecta (cadena de suministro, presión de los clientes, de los inversores, etc.), deben comunicar sus objetivos y metas con respecto al triple impacto generado por su actividad.

El marco global que promueve una contribución de las empresas y resto de organizaciones al desarrollo sostenible, lo conforma la denominada “Agenda 2030”, aprobada en septiembre de 2015 por la ONU de forma unánime, estableciendo 17 ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En este contexto, las empresas tienen, como uno de sus elementos de gestión fundamentales, la gestión de los grupos de interés. Se tienen que identificar, priorizar y establecer métodos idóneos de comunicación, diálogo y relación fluida, constante y basado en la confianza mutua.

Pero hay que tener en cuenta, además, la aparición de unos “nuevos grupos de interés”, que corresponden a nuevos actores externos que pueden influenciar la correcta actividad llevada a cabo por las empresas. Esta vez le toca el turno a los denominados “prosumidores”.

Según la definición de Wikipedia, “el comportamiento del prosumidor indica tendencias emergentes, tendencias que las organizaciones deben gestionar adecuadamente participando de forma activa en los medios sociales (sin abandonar los medios tradicionales), dando a conocer sus prácticas asociadas a la sostenibilidad, y adaptándose a los nuevos códigos de servicio. Asimismo, se trata habitualmente de un consumidor exigente, que es capaz de evaluar los pros y contras de la elección de diferentes tipos de tecnología, obteniendo la información por sus propios medios o formación”.

Por lo tanto, un prosumidor puede aportar a la empresa, diferentes roles:

  • Ser comunicador: informa del correcto uso y consumo del bien y/o servicio.
  • Ser agregador de valor: añade las mejores prácticas, ahorros y actuaciones, con seguridad y eficiencia.
  • Ser prescriptor: valora positivamente ese producto y/o servicio (en términos de sostenibilidad).
  • Ser detractor: lo contrario a ser prescriptor, valoración negativa.
  • Ser disruptivo: promover alternativas de uso y de consumo, con mejoras en su impacto social y ambiental.
  • Ser influencer: proponer una contribución social al uso y consumo del bien y/o servicio (marketing con causa, evento patrocinado, etc.).

La figura del prosumidor, desde aquí se propone que sea no auspiciada ni promovida desde la empresa, debe surgir de forma natural. De todas formas, se pueden establecer promociones (descuentos, regalos, etc.) para los consumidores que quieran convertirse en prosumidores, compartiendo sus experiencias de uso y de consumo, eligiendo uno de los roles anteriormente indicados.

No obstante, en ambos casos (de forma natural o de forma guiada), se tiene que transmitir a la sociedad un atributo que tiene que ir asociado siempre a la actividad del prosumidor: la credibilidad.

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Los nuevos grupos de interés (I): los influencers

La incorporación de la sostenibilidad y la responsabilidad social a las agendas de las empresas medianas y grandes, implica el reportar y comunicar los avances, logros, oportunidades, riesgos, objetivos y metas con respecto al desempeño social y medioambiental.

Y todo ello en el marco de la contribución que desde el sector privado debe realizar a la consecución de los ODS, “Objetivos de Desarrollo Sostenible” que conforman la denominada “Agenda 2030”.

Bajo este contexto, las empresas deben identificar a los grupos de interés con los que se relaciona, con los que genera un impacto directo e indirecto y, en general, con los que incide en mayor o menor medida por su actividad y operativa diaria.

Además, hay que tener en cuenta a unos actores externos con los que hay que evaluar la conveniencia y oportunidad de incorporarlos en la agenda interna de las empresas, en materia de sostenibilidad y responsabilidad social. A estos actores les denominamos, en este blog, “los nuevos grupos de interés”.

En primer lugar, vamos a analizar a los conocidos como “influencers”, que se definen como celebridades de internet, gracias a vídeos, artículos u otra actividad compartida por diferentes redes sociales (YouTube, Instagram, Facebook, etc.) y que se han hecho famosos al ser virales sus contenidos. Por ello, han generado numerosas interacciones y, en consecuencia, tienen muchos seguidores en las redes sociales.

Existen “influencers” con contenidos que pueden afectar a la actividad de la empresa y, por tanto, se puede estudiar la posibilidad de convertirlos en aliados de la empresa en cuestión, debido a la influencia que tienen y que se mide en su número de seguidores.

La forma de convertirlos en aliados, a cambio de una contraprestación generalmente económica, es muy diversa:

  • Para efectuar campañas concretas de marketing.
  • Para hacer de portavoces de la empresa.
  • Para validar programas concretos de sostenibilidad.
  • Para recomendar de forma permanente la empresa, como apoyo reputacional.
  • Para apoyar alguna marca concreta de la empresa.
  • Etc…

No hay que olvidar que existen los denominados “Fake influencers”, personas que han comprado seguidores (existe esta posibilidad), con lo que es recomendable efectuar un seguimiento previo del “influencer” identificado como posible colaborador de la empresa, indagando sobre todo su historial de acción en internet y en las redes sociales.

Por lo tanto, la figura del “influencer” es un nuevo grupo de interés a tener en cuenta para dar a conocer los esfuerzos, acciones emprendidas e impactos generados por la actividad tanto en la sociedad y comunidad local, como en el medio ambiente. Es un agente reputacional y/o de marca a tener en cuenta en el presente y en el futuro.

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Los grupos de interés (XVI): la sociedad

Hay un consenso generalizado en que estamos en una nueva era, “la era de la sostenibilidad”, en gran parte motivado por la aprobación en septiembre del 2015 en la sede de la ONU, de los “Objetivos de Desarrollo Sostenible”, que configuran unas metas a alcanzar en 2030.

Un actor primordial para actuar de forma adecuada para el fomento del desarrollo sostenible es la empresa. Y dicha actuación pasa por tener presente el impacto que genera por su actividad y decisiones. En concreto, tener en cuenta su incidencia a nivel económico, social y medioambiental.

Para ello se desarrolla una nueva empresa, que desde este blog se propone con el nombre de “empresa dispuesta”. Se cambia de nombre, porque “empresa dispuesta” implica una buena predisposición de ánimo necesaria para el objetivo propuesto de contribuir al desarrollo sostenible. Creemos que esta re-definición es más acorde con la empresa emergente, guiada por los valores de la sostenibilidad, la ética y la transparencia.

El método comúnmente aplicado para atender el impacto que la empresa genera en la sociedad, en la economía y en el planeta, es aplicar la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, en su estrategia, gestión y operación.

Uno de los pilares en la gestión de la RSC es la relación, comunicación e interacción con los diferentes grupos de interés con los que la empresa tiene influencia o es influenciada.

El grupo de interés que se desarrolla en el presente capítulo es “La sociedad”.

Una empresa deberá tener presente, al abordar a este grupo de interés como “a un todo complejo y diverso, pero localizado en una zona geográfica concreta” (lo más natural es un país), entre otros los siguientes aspectos:

  • Localizar tendencias: nuevas maneras de hacer, como el auge del e-commerce.
  • Localizar influencers: como los bloggers, los youtubers, etc., más seguidos.
  • Localizar cambios: en nuevos productos, en formas de consumo o de organizarse, etc.
  • Localizar las mejores prácticas: en producción, en consumo, en colaboración, etc.
  • Localizar innovación: en productos, en servicios, en start ups, disrupción, etc.
  • Escuchar a los think tank: foros de pensamiento diversos con los mejores ponentes.
  • Identificar hechos virales: en vídeos compartidos, sus comentarios y sus consecuencias.
  • Identificar pautas de comportamiento: sus causas, sus efectos, comparar con lo anterior, etc.
  • Identificar hechos singulares: logros deportivos, actos de supervivencia, curas milagrosas, etc.
  • Prever el futuro: a partir de todo lo anterior.

La sociedad de la información y la comunicación instantáneas ha cambiado la forma de relacionarse y de comunicarse. La empresa, además de pensar en la digitalización y el actuar en las redes sociales, debe repensar de forma constante la adecuación e idoneidad de sus productos y servicios. Y un rasgo a contemplar de forma imprescindible es el factor sostenibilidad.

Las nuevas generaciones, con sus nuevas maneras de hacer y de pensar, están revolucionando las maneras de consumir, pero también las exigencias hacia las empresas. La anticipación, definiendo a la sociedad con sus rasgos más definitorios por segmentos de población, será un elemento crucial para las empresas. Y el elemento sostenibilidad es ya uno de los más importantes.

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Los grupos de interés (XV): el tercer sector

A partir de la aprobación en septiembre de 2015, de la denominada “Agenda 2030” que promueve el Desarrollo Sostenible, desde este blog se propone que estamos en la “era de la sostenibilidad”.

Uno de los actores fundamentales para cumplir con los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible, definidos en la Agenda Global antes mencionada, es el sector privado en general, y las empresas en particular.

Las empresas, en este contexto, se deben preocupar cada vez más, del impacto que genera su actividad y sus decisiones. Este impacto es triple: económico, social y medioambiental.

Esta empresa que surge a partir de esta triple preocupación, se le propone en este blog con el nombre de “empresa disponible”.

La metodología elegida de forma general para contribuir al desarrollo sostenible es aplicando en su estrategia y gestión la RSC, Responsabilidad Social Corporativa. Se integra en toda la organización, estableciendo planes y programas con sus respectivos objetivos y metas.

Uno de los aspectos que aborda la RSC es la gestión de los grupos de interés, que cada organización debe de identificar, priorizar y abordar las relaciones que debe mantener con cada uno, aplicando diferentes fórmulas de comunicación y contacto.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es “El Tercer Sector”.

El tercer sector es aquel formado por organizaciones con personalidad jurídica propia, inscritas en un registro público, que no tienen ánimo de lucro al reinvertir sus beneficios en la propia actividad, y que son de titularidad privada.

Mientras que el Tercer Sector busca apoyo financiero en el sector privado, las empresas están interesadas en las ONG, asociaciones o fundaciones para generar mayor impacto social y así mejoran su reputación corporativa e imagen de marca.

Esta es la relación que se produce de forma generalizada pero desde aquí se propone dar un paso más, vinculando el ODS nº 17: “Alianzas para lograr los Objetivos” a los planes y programas de impacto social y ambiental.

Una alianza entre una empresa y una organización del tercer sector, en el contexto de la Agenda 2030, se establece para un apoyo mutuo. Así, se vincula el ODS elegido (uno o varios) ya sea bien por el sector de actividad de la empresa, o bien por la decisión mayoritaria de los empleados de la empresa, con la actividad social y/o ambiental que realiza la organización del tercer sector.

La colaboración puede generar resultados tales como una “joint venture”, una producción específica para el segmento de mercado al que se incide, un voluntariado corporativo, una innovación concreta, aportaciones dinerarias y en especie, eventos compartidos, campañas concretas, etc.

Se propone también monitorizar en mayor o menor medida los resultados de esta colaboración, con indicadores de medición y, además, su comunicación y su difusión para los grupos de interés que se relacionan con los actores implicados.

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Los grupos de interés (XIV): la formación

Es conocida la Agenda Global para el Desarrollo Sostenible, lo que, desde aquí, motiva que se proponga que la sociedad está ante el surgimiento y desarrollo de una nueva era, “la era de la sostenibilidad”.

Esta nueva era viene definida por la preocupación por los impactos que generan las empresas en la sociedad, en el planeta y en la economía. Vienen provocados fundamentalmente por dos factores: por un lado, por las decisiones que se toman en sus diferentes órganos de decisión y, por otro lado, por las actividades que desarrollan y la oferta de productos y/o servicios.

Ante ello, gracias a la Agenda Global, la sociedad es cada vez más exigente con las empresas en cuanto a su rendición de cuentas. Un ejemplo de ello es el surgimiento de grupos de interés que velan por el debido escrutinio de dicha rendición de cuentas. Así se fomenta la ética y la transparencia en la relación de las empresas con sus grupos de interés.

En este contexto, surge una nueva empresa que incorpora esta preocupación social y ambiental a sus decisiones y actividades, sin dejar de lado el logro económico. A esta nueva empresa se le propone el nombre de “empresa disponible”. Y se propone contribuir al desarrollo sostenible.

La fórmula utilizada a nivel de gestión de esta triple preocupación, es implementando la RSC, Responsabilidad Social Corporativa. Se integra en la estrategia y gestión, en las políticas y procesos, en los planes estratégicos con sus correspondientes objetivos y metas.

Ya se ha mencionado con anterioridad que la empresa debe gestionar, a partir de la integración de la RSC, la gestión de los grupos de interés. Éstos son definidos en función de su relación, incidencia, prioridad e impacto con respecto a las actividades de la empresa.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es “La formación”.

La formación como grupo de interés se refiere a las Universidades, a las Escuelas de Negocios, a los centros de Formación Profesional, etc., que implican capacitar a los empleados de la empresa para mejorar sus funciones en el desarrollo de sus tareas.

La empresa debe fomentar acuerdos de colaboración con centros formativos, que se proyectan en la implementación de los planes anuales formativos, aplicables a todos los empleados.

En una época de cambios profundos en la forma de producir, de consumir, de gestionar los residuos (economía circular), de relacionarse y comunicarse, etc., es imprescindible la adecuación formativa de los empleados, en sus funciones actuales y futuras (establecer planes de carrera).

Por otro lado, la formación como grupo de interés debe mantener una estrecha relación con las empresas, para conocer sus necesidades y demandas, pero también deberá tener en cuenta el factor actitudinal, es decir, no sólo formar a buenos profesionales, también a personas con valores.

Y la formación también deberá proponer y promover el desarrollo sostenible, mediante cursos específicos en RSC, en Medio Ambiente, en creación de startups de impacto social, etc. Y un aspecto adicional muy importante de la formación: la cuidadosa selección de los formadores, y su evaluación continuada en su doble perspectiva de aptitudes y actitudes.

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