Blog empresa dispuesta

Blog de temática referida a la nueva empresa

Los nuevos grupos de interés (III): los partners

Mediante la aprobación de la denominada “Agenda 2030” que se desarrolla a partir de los 17 ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible, las empresas y el resto de organizaciones se involucran con la misma a partir de su compromiso y contribución con las metas incorporadas a los ODS.

La incorporación de la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, fundamenta a partir de la idea del “Desarrollo Sostenible”, en su estrategia, buen gobierno, gestión y operativa diaria, es la fórmula utilizada por las empresas y resto de organizaciones para la contribución a la Agenda 2030. Ello implica reportar toda la información relativa al impacto generado por las decisiones y por la actividad de la organización, en la economía, en la sociedad y en el medio ambiente.

Uno de los elementos de gestión clave de la RSC es la gestión de los grupos de interés. Se tienen que identificar, conocer sus expectativas, comportamientos, anhelos, actitudes, repercusiones y, en definitiva, valorar el impacto y grado de importancia que tienen con respecto a la empresa. La gestión se basa en una selección pormenorizada de los mismos, estableciendo los mejores métodos relacionales, con los canales idóneos y los interlocutores adecuados.

El objetivo es generar confianza y credibilidad, lo que implica una mejor reputación e imagen de marca, siempre asociadas a criterios de sostenibilidad.

Además de los grupos de interés convencionales, se deberán considerar la aparición de “nuevos grupos de interés” a partir de nuevos actores externos con los que la empresa se deberá relacionar. Vamos a desarrollar un nuevo grupo de interés, “los partners”.

Los “partners” (compañeros), cobran especial importancia gracias al ODS nº17: “Alianzas” (el título completo es: “Revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible”).

Las empresas buscan, en su empeño por adherirse a las metas asociadas a los ODS, una mejor contribución mediante compromisos con el desarrollo sostenible. Es en este contexto que las empresas buscan “compañeros de viaje” (partners) para, entre otras opciones:

  • Desarrollar nuevos productos y/o servicios, aplicando criterios sostenibles.
  • Innovación aplicada para mejorar y ampliar utilidades y nuevos usos a los productos y/o servicios existentes.
  • Desarrollar diferentes programas de acción social (con ONGs, Fundaciones, etc.).
  • Desarrollar diferentes programas de impacto medioambiental (ONGs, asociaciones, etc.).
  • Educación y sensibilización en un consumo y/o producción responsable.
  • Innovación disruptiva, generando un impacto social positivo.
  • Relaciones Públicas mediante la celebración de eventos sostenibles.
  • Promover mejores prácticas y regulación en los sectores productivos (con las Administraciones Públicas, sindicatos, etc.).

Las alianzas implican que las empresas deben seleccionar a los mejores y más adecuados “partners” que las ayuden a alcanzar sus objetivos y metas en materia de sostenibilidad.

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Los nuevos grupos de interés (II): los prosumidores

En el marco actual de la sostenibilidad, las empresas cada vez más, ya sea de forma directa (incorporar la RSC en su estrategia, gestión y operación) como indirecta (cadena de suministro, presión de los clientes, de los inversores, etc.), deben comunicar sus objetivos y metas con respecto al triple impacto generado por su actividad.

El marco global que promueve una contribución de las empresas y resto de organizaciones al desarrollo sostenible, lo conforma la denominada “Agenda 2030”, aprobada en septiembre de 2015 por la ONU de forma unánime, estableciendo 17 ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En este contexto, las empresas tienen, como uno de sus elementos de gestión fundamentales, la gestión de los grupos de interés. Se tienen que identificar, priorizar y establecer métodos idóneos de comunicación, diálogo y relación fluida, constante y basado en la confianza mutua.

Pero hay que tener en cuenta, además, la aparición de unos “nuevos grupos de interés”, que corresponden a nuevos actores externos que pueden influenciar la correcta actividad llevada a cabo por las empresas. Esta vez le toca el turno a los denominados “prosumidores”.

Según la definición de Wikipedia, “el comportamiento del prosumidor indica tendencias emergentes, tendencias que las organizaciones deben gestionar adecuadamente participando de forma activa en los medios sociales (sin abandonar los medios tradicionales), dando a conocer sus prácticas asociadas a la sostenibilidad, y adaptándose a los nuevos códigos de servicio. Asimismo, se trata habitualmente de un consumidor exigente, que es capaz de evaluar los pros y contras de la elección de diferentes tipos de tecnología, obteniendo la información por sus propios medios o formación”.

Por lo tanto, un prosumidor puede aportar a la empresa, diferentes roles:

  • Ser comunicador: informa del correcto uso y consumo del bien y/o servicio.
  • Ser agregador de valor: añade las mejores prácticas, ahorros y actuaciones, con seguridad y eficiencia.
  • Ser prescriptor: valora positivamente ese producto y/o servicio (en términos de sostenibilidad).
  • Ser detractor: lo contrario a ser prescriptor, valoración negativa.
  • Ser disruptivo: promover alternativas de uso y de consumo, con mejoras en su impacto social y ambiental.
  • Ser influencer: proponer una contribución social al uso y consumo del bien y/o servicio (marketing con causa, evento patrocinado, etc.).

La figura del prosumidor, desde aquí se propone que sea no auspiciada ni promovida desde la empresa, debe surgir de forma natural. De todas formas, se pueden establecer promociones (descuentos, regalos, etc.) para los consumidores que quieran convertirse en prosumidores, compartiendo sus experiencias de uso y de consumo, eligiendo uno de los roles anteriormente indicados.

No obstante, en ambos casos (de forma natural o de forma guiada), se tiene que transmitir a la sociedad un atributo que tiene que ir asociado siempre a la actividad del prosumidor: la credibilidad.

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Los nuevos grupos de interés (I): los influencers

La incorporación de la sostenibilidad y la responsabilidad social a las agendas de las empresas medianas y grandes, implica el reportar y comunicar los avances, logros, oportunidades, riesgos, objetivos y metas con respecto al desempeño social y medioambiental.

Y todo ello en el marco de la contribución que desde el sector privado debe realizar a la consecución de los ODS, “Objetivos de Desarrollo Sostenible” que conforman la denominada “Agenda 2030”.

Bajo este contexto, las empresas deben identificar a los grupos de interés con los que se relaciona, con los que genera un impacto directo e indirecto y, en general, con los que incide en mayor o menor medida por su actividad y operativa diaria.

Además, hay que tener en cuenta a unos actores externos con los que hay que evaluar la conveniencia y oportunidad de incorporarlos en la agenda interna de las empresas, en materia de sostenibilidad y responsabilidad social. A estos actores les denominamos, en este blog, “los nuevos grupos de interés”.

En primer lugar, vamos a analizar a los conocidos como “influencers”, que se definen como celebridades de internet, gracias a vídeos, artículos u otra actividad compartida por diferentes redes sociales (YouTube, Instagram, Facebook, etc.) y que se han hecho famosos al ser virales sus contenidos. Por ello, han generado numerosas interacciones y, en consecuencia, tienen muchos seguidores en las redes sociales.

Existen “influencers” con contenidos que pueden afectar a la actividad de la empresa y, por tanto, se puede estudiar la posibilidad de convertirlos en aliados de la empresa en cuestión, debido a la influencia que tienen y que se mide en su número de seguidores.

La forma de convertirlos en aliados, a cambio de una contraprestación generalmente económica, es muy diversa:

  • Para efectuar campañas concretas de marketing.
  • Para hacer de portavoces de la empresa.
  • Para validar programas concretos de sostenibilidad.
  • Para recomendar de forma permanente la empresa, como apoyo reputacional.
  • Para apoyar alguna marca concreta de la empresa.
  • Etc…

No hay que olvidar que existen los denominados “Fake influencers”, personas que han comprado seguidores (existe esta posibilidad), con lo que es recomendable efectuar un seguimiento previo del “influencer” identificado como posible colaborador de la empresa, indagando sobre todo su historial de acción en internet y en las redes sociales.

Por lo tanto, la figura del “influencer” es un nuevo grupo de interés a tener en cuenta para dar a conocer los esfuerzos, acciones emprendidas e impactos generados por la actividad tanto en la sociedad y comunidad local, como en el medio ambiente. Es un agente reputacional y/o de marca a tener en cuenta en el presente y en el futuro.

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Los grupos de interés (XVI): la sociedad

Hay un consenso generalizado en que estamos en una nueva era, “la era de la sostenibilidad”, en gran parte motivado por la aprobación en septiembre del 2015 en la sede de la ONU, de los “Objetivos de Desarrollo Sostenible”, que configuran unas metas a alcanzar en 2030.

Un actor primordial para actuar de forma adecuada para el fomento del desarrollo sostenible es la empresa. Y dicha actuación pasa por tener presente el impacto que genera por su actividad y decisiones. En concreto, tener en cuenta su incidencia a nivel económico, social y medioambiental.

Para ello se desarrolla una nueva empresa, que desde este blog se propone con el nombre de “empresa dispuesta”. Se cambia de nombre, porque “empresa dispuesta” implica una buena predisposición de ánimo necesaria para el objetivo propuesto de contribuir al desarrollo sostenible. Creemos que esta re-definición es más acorde con la empresa emergente, guiada por los valores de la sostenibilidad, la ética y la transparencia.

El método comúnmente aplicado para atender el impacto que la empresa genera en la sociedad, en la economía y en el planeta, es aplicar la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, en su estrategia, gestión y operación.

Uno de los pilares en la gestión de la RSC es la relación, comunicación e interacción con los diferentes grupos de interés con los que la empresa tiene influencia o es influenciada.

El grupo de interés que se desarrolla en el presente capítulo es “La sociedad”.

Una empresa deberá tener presente, al abordar a este grupo de interés como “a un todo complejo y diverso, pero localizado en una zona geográfica concreta” (lo más natural es un país), entre otros los siguientes aspectos:

  • Localizar tendencias: nuevas maneras de hacer, como el auge del e-commerce.
  • Localizar influencers: como los bloggers, los youtubers, etc., más seguidos.
  • Localizar cambios: en nuevos productos, en formas de consumo o de organizarse, etc.
  • Localizar las mejores prácticas: en producción, en consumo, en colaboración, etc.
  • Localizar innovación: en productos, en servicios, en start ups, disrupción, etc.
  • Escuchar a los think tank: foros de pensamiento diversos con los mejores ponentes.
  • Identificar hechos virales: en vídeos compartidos, sus comentarios y sus consecuencias.
  • Identificar pautas de comportamiento: sus causas, sus efectos, comparar con lo anterior, etc.
  • Identificar hechos singulares: logros deportivos, actos de supervivencia, curas milagrosas, etc.
  • Prever el futuro: a partir de todo lo anterior.

La sociedad de la información y la comunicación instantáneas ha cambiado la forma de relacionarse y de comunicarse. La empresa, además de pensar en la digitalización y el actuar en las redes sociales, debe repensar de forma constante la adecuación e idoneidad de sus productos y servicios. Y un rasgo a contemplar de forma imprescindible es el factor sostenibilidad.

Las nuevas generaciones, con sus nuevas maneras de hacer y de pensar, están revolucionando las maneras de consumir, pero también las exigencias hacia las empresas. La anticipación, definiendo a la sociedad con sus rasgos más definitorios por segmentos de población, será un elemento crucial para las empresas. Y el elemento sostenibilidad es ya uno de los más importantes.

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Los grupos de interés (XV): el tercer sector

A partir de la aprobación en septiembre de 2015, de la denominada “Agenda 2030” que promueve el Desarrollo Sostenible, desde este blog se propone que estamos en la “era de la sostenibilidad”.

Uno de los actores fundamentales para cumplir con los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible, definidos en la Agenda Global antes mencionada, es el sector privado en general, y las empresas en particular.

Las empresas, en este contexto, se deben preocupar cada vez más, del impacto que genera su actividad y sus decisiones. Este impacto es triple: económico, social y medioambiental.

Esta empresa que surge a partir de esta triple preocupación, se le propone en este blog con el nombre de “empresa disponible”.

La metodología elegida de forma general para contribuir al desarrollo sostenible es aplicando en su estrategia y gestión la RSC, Responsabilidad Social Corporativa. Se integra en toda la organización, estableciendo planes y programas con sus respectivos objetivos y metas.

Uno de los aspectos que aborda la RSC es la gestión de los grupos de interés, que cada organización debe de identificar, priorizar y abordar las relaciones que debe mantener con cada uno, aplicando diferentes fórmulas de comunicación y contacto.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es “El Tercer Sector”.

El tercer sector es aquel formado por organizaciones con personalidad jurídica propia, inscritas en un registro público, que no tienen ánimo de lucro al reinvertir sus beneficios en la propia actividad, y que son de titularidad privada.

Mientras que el Tercer Sector busca apoyo financiero en el sector privado, las empresas están interesadas en las ONG, asociaciones o fundaciones para generar mayor impacto social y así mejoran su reputación corporativa e imagen de marca.

Esta es la relación que se produce de forma generalizada pero desde aquí se propone dar un paso más, vinculando el ODS nº 17: “Alianzas para lograr los Objetivos” a los planes y programas de impacto social y ambiental.

Una alianza entre una empresa y una organización del tercer sector, en el contexto de la Agenda 2030, se establece para un apoyo mutuo. Así, se vincula el ODS elegido (uno o varios) ya sea bien por el sector de actividad de la empresa, o bien por la decisión mayoritaria de los empleados de la empresa, con la actividad social y/o ambiental que realiza la organización del tercer sector.

La colaboración puede generar resultados tales como una “joint venture”, una producción específica para el segmento de mercado al que se incide, un voluntariado corporativo, una innovación concreta, aportaciones dinerarias y en especie, eventos compartidos, campañas concretas, etc.

Se propone también monitorizar en mayor o menor medida los resultados de esta colaboración, con indicadores de medición y, además, su comunicación y su difusión para los grupos de interés que se relacionan con los actores implicados.

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Los grupos de interés (XIV): la formación

Es conocida la Agenda Global para el Desarrollo Sostenible, lo que, desde aquí, motiva que se proponga que la sociedad está ante el surgimiento y desarrollo de una nueva era, “la era de la sostenibilidad”.

Esta nueva era viene definida por la preocupación por los impactos que generan las empresas en la sociedad, en el planeta y en la economía. Vienen provocados fundamentalmente por dos factores: por un lado, por las decisiones que se toman en sus diferentes órganos de decisión y, por otro lado, por las actividades que desarrollan y la oferta de productos y/o servicios.

Ante ello, gracias a la Agenda Global, la sociedad es cada vez más exigente con las empresas en cuanto a su rendición de cuentas. Un ejemplo de ello es el surgimiento de grupos de interés que velan por el debido escrutinio de dicha rendición de cuentas. Así se fomenta la ética y la transparencia en la relación de las empresas con sus grupos de interés.

En este contexto, surge una nueva empresa que incorpora esta preocupación social y ambiental a sus decisiones y actividades, sin dejar de lado el logro económico. A esta nueva empresa se le propone el nombre de “empresa disponible”. Y se propone contribuir al desarrollo sostenible.

La fórmula utilizada a nivel de gestión de esta triple preocupación, es implementando la RSC, Responsabilidad Social Corporativa. Se integra en la estrategia y gestión, en las políticas y procesos, en los planes estratégicos con sus correspondientes objetivos y metas.

Ya se ha mencionado con anterioridad que la empresa debe gestionar, a partir de la integración de la RSC, la gestión de los grupos de interés. Éstos son definidos en función de su relación, incidencia, prioridad e impacto con respecto a las actividades de la empresa.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es “La formación”.

La formación como grupo de interés se refiere a las Universidades, a las Escuelas de Negocios, a los centros de Formación Profesional, etc., que implican capacitar a los empleados de la empresa para mejorar sus funciones en el desarrollo de sus tareas.

La empresa debe fomentar acuerdos de colaboración con centros formativos, que se proyectan en la implementación de los planes anuales formativos, aplicables a todos los empleados.

En una época de cambios profundos en la forma de producir, de consumir, de gestionar los residuos (economía circular), de relacionarse y comunicarse, etc., es imprescindible la adecuación formativa de los empleados, en sus funciones actuales y futuras (establecer planes de carrera).

Por otro lado, la formación como grupo de interés debe mantener una estrecha relación con las empresas, para conocer sus necesidades y demandas, pero también deberá tener en cuenta el factor actitudinal, es decir, no sólo formar a buenos profesionales, también a personas con valores.

Y la formación también deberá proponer y promover el desarrollo sostenible, mediante cursos específicos en RSC, en Medio Ambiente, en creación de startups de impacto social, etc. Y un aspecto adicional muy importante de la formación: la cuidadosa selección de los formadores, y su evaluación continuada en su doble perspectiva de aptitudes y actitudes.

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Los grupos de interés (XIII): la competencia

Inmersos en una nueva era, conocida como “la era de la sostenibilidad”, se define a partir de la creciente preocupación ante un desarrollo caracterizado por, entre otras características, la limitación de los recursos naturales existentes, un modelo económico que genera profundas desigualdades o un modelo social que no satisface las necesidades de todos sus miembros de forma suficiente y satisfactoria.

Por lo tanto, existe una preocupación por la actuación de uno de los actores fundamentales en la sociedad actual: las empresas. En concreto, por las decisiones que toman y que se traducen en actividades que generan impactos al medioambiente, a la economía y a la sociedad.

En este contexto, surge una nueva empresa que incorpora a los objetivos y logros económicos, los sociales y los medioambientales. A esta nueva empresa le proponemos desde aquí con el nombre de “empresa disponible”. Y su propósito radica en la contribución al desarrollo sostenible.

Todo ello lo implementa incorporando en su estrategia y gestión la RSC, Responsabilidad Social Corporativa. Por ello, analiza el triple impacto económico, social y ambiental en las decisiones, políticas, planes estratégicos y operativos que debe desarrollar.

Uno de los elementos de gestión fundamentales a la hora de llevar a cabo una eficiente gestión de la RSC es la gestión de los grupos de interés. Se definen a partir de su relación, afectación, implicación e importancia con respecto a las actividades de la organización.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es “La competencia”.

Es muy importante analizar a este grupo de interés, porque supone conocer, entre otros, diferentes aspectos y factores que pueden ayudar a desarrollar una mejor gestión de la propia empresa. En concreto, es conveniente analizar a la competencia por, entre otras, las siguientes razones:

Conocer las mejores prácticas, el benchmarking en la actividad desarrollada.
Conocer las diferentes acciones de RSC llevadas a cabo, a partir de sus planes y programas definidos en sus estrategias.
Conocer casos de éxito por alianzas y sinergias con diferentes actores de la economía y la sociedad.
Conocer avances en productos y/o servicios, a partir de la innovación en usos, utilidades, segmentación de mercado, público objetivo, etc.
Conocer mejoras en productos y/o servicios a partir de mejoras relacionadas con la innovación responsable y sostenible.
Promover asociaciones del sector en sus diferentes modalidades: patronal del sector, think tank, lobby, asociación por área geográfica (país, UE, etc.), etc.
Impulsar la formación y la especialización a nivel profesional, concienciando en prácticas responsables y sostenibles como la economía circular, el consumo responsable, etc.

Se promueve una correcta convivencia entre la competencia de cualquier sector de actividad económica, fomentando la libre competencia y el apoyo a la toma de decisiones que tengan en cuenta la mejora y la contribución al desarrollo sostenible.

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Los grupos de interés (XII): las generaciones futuras

En esta época de cambio, uno de los aspectos que la definen es “la era de la sostenibilidad”, y se caracteriza por la incorporación en las decisiones que toman las empresas de los aspectos sociales, laborales, medioambientales, éticos y de respeto a los derechos humanos. Ello deriva en la evaluación del impacto que genera la actividad de la empresa en la sociedad, la economía y el planeta.

En este contexto, aparece una nueva empresa, que se propone desde aquí con el nombre de “empresa disponible”. Y su propósito es contribuir al desarrollo sostenible.

Para ello incorpora en su estrategia, gestión y operación (políticas, procesos y procedimientos) la RSC, Responsabilidad Social Corporativa. Con ello consigue ser vista y reconocida como una organización socialmente responsable.

Para dicho reconocimiento, uno de los aspectos fundamentales a gestionar, es la identificación de los diferentes grupos de interés con los que la empresa se relaciona. Se identifican por ser los afectados de forma directa o indirecta por las decisiones e impactos de la actividad de la organización.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es “Las generaciones futuras”.

Este grupo de interés implica llevar a cabo una serie de actuaciones por parte de la organización. Son proponen las siguientes:

Conocer las exigencias, necesidades, anhelos, expectativas y requerimientos de este grupo de interés para su gestión futura en sus diferentes roles: como cliente (consumidor o usuario), como proveedor, como empleado, como directivo, etc.
Conocer sus tendencias en hábitos de consumo, relacionales, acceso a la información, formas de comunicación, etc.
Conocer los valores que los guían, los influencers que los motivan, las acciones a las que se suman y adhieren, las acciones o actos que penalizan y rechazan, etc.

Existen numerosos estudios que indican que, como aspectos definitorios de las generaciones futuras, indican que serán 100% digitales, que adquirirán un mayor compromiso social y ambiental y que valorarán las opiniones favorables a las organizaciones que han provocado experiencias de cliente satisfactorias.

Por lo tanto, las organizaciones hoy se deben preparar para estar en la mejor posición de salida para obtener de las nuevas generaciones una valoración positiva e identificativa como organizaciones y marcas socialmente responsables.

Y ello se consigue y se afianza con el mantenimiento de una comunicación ética y transparente, con todos los grupos de interés en general, y con las generaciones futuras en particular.

Por último, en el óptimo, ser una organización socialmente responsable implica contribuir al desarrollo sostenible, y ello supone la preocupación permanente por las generaciones futuras.

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Los grupos de interés (XI): la comunidad local

La sociedad vive una época de cambio de paradigma. Una parte del mismo viene determinado por “la era de la sostenibilidad”, en la que las empresas deben contribuir al desarrollo sostenible a partir del apoyo a la Agenda Global 2030.

La Agenda 2030 está definida por los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible, con una serie de metas a alcanzar para cada uno de ellos. Uno de los actores que se implican en participar en el intento de cumplir con esos objetivos y metas, es el sector privado, las empresas.

En este contexto, surge una nueva empresa, aquí propuesta con el nombre de “empres disponible”. Implica su disponibilidad para adoptar una serie de compromisos para la contribución al desarrollo sostenible.

Para cumplir con dicha contribución, la fórmula utilizada en la gestión empresarial es la adopción de la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, que se incorpora en las estrategias, políticas, procesos y procedimientos. En último término, supone incorporar los elementos sociales, ambientales, éticos, laborales y de respeto a los derechos humanos a la toma de decisiones y a los impactos que generan éstas.

La medición de los impactos implica considerar, entre otras consecuencias, a quién afecta. Para ello se definen los grupos de interés con los que la empresa interacciona y se relaciona. Y se evalúan y analizan tanto los impactos como las repercusiones que provocan en los grupos de interés.

Para lograr minimizar daños y maximizar beneficios a los diferentes grupos de interés, conviene conocer sus expectativas, necesidades, requerimientos, anhelos y preocupaciones. Este conocimiento promueve el establecimiento de un diálogo y una comunicación permanentes con los diferentes grupos de interés.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es “La comunidad local”.

Una empresa se ubica siempre en un lugar. Y este lugar físico implica que se localiza en una comunidad con la que convive. Pasa a ser un vecino más, que interacciona con otras empresas, comercios, asociaciones de la sociedad civil, sedes de administraciones públicas, sedes de servicios públicos, etc.

La gestión de esa comunidad local la ejerce el ayuntamiento. Por lo tanto, una empresa, en el contexto antes descrito, debe conocer las necesidades y objetivos que la comunidad local espera obtener con la actividad de la empresa, comenzando por la generación de riqueza y empleo.

Pero emprender contribuciones sociales y ambientales, a partir de diferentes planes y programas desarrollados por la empresa, permiten una aceptación más sólida y perdurable por la comunidad.

La aceptación definitiva se produce cuando existe una rendición de cuentas a la sociedad en general y a la comunidad local en particular. Si el examen se aprueba con nota, se le otorga a la empresa la denominada “licencia social para operar”, y ello implica una vecindad que la comunidad local califica de “excelente”.

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Los grupos de interés (X): el medio ambiente

La actualidad, “la era de la sostenibilidad”, viene definida por uno de los compromisos globales a los que la sociedad se enfrenta, la consecución de los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible. Dichos objetivos definen la denominada Agenda 2030, en la que se implican los diferentes estados, gobiernos, comunidades, grupos de interés, sector privado y resto de organizaciones. Éstas últimas, para adaptarse a la agenda, se transforman generando una nueva identidad que, a su vez, genera la aparición de una nueva empresa, que se propone con el nombre de “empresa disponible”.

El denominador común que tienen las empresas a la hora de definir su contribución al Desarrollo Sostenible, es la incorporación de la RSC, Responsabilidad Social Corporativa, en la estrategia, gestión y operación de cada una de ellas. Supone incorporar los riesgos y las preocupaciones sociales, ambientales, laborales, éticos y de respeto a los derechos humanos a las decisiones y las actividades que desarrollan las empresas.

Las decisiones y actividades afectan a los grupos de interés que tienen relación con la empresa. Ésta los identifica, prioriza en función de su relevancia y elige la mejor forma de mantener un diálogo y comunicación permanentes.

El grupo de interés que se analiza en el presente artículo es el de “El Medio Ambiente”.

Las acciones generadoras de impacto medioambiental tienen la siguiente propuesta de tipología:

A nivel interno: acciones que generan impacto mediambiental interno por la cadena de producción. Suponen decisiones a nivel interno en los procesos y procedimientos que definen, entre otros aspectos, cuestiones como el consumo de materiales, energía, gestión de residuos, etc.

A nivel externo: acciones que generan impacto medioambiental en la producción, aprovisionamiento y venta de productos. Implica la gestión de la cadena de valor externa y las decisiones que toman (similares a la perspectiva interna, aplicables a las diferentes empresas contratadas).

Los grupos de interés afectados son, desde los empleados y resto de personas que desempeñan tareas dentro de la empresa, hasta la comunidad local en la que la empresa está instalada.

El grupo de interés conocido como “Medio Ambiente viene definido desde una doble perspectiva:

Las decisiones y acciones que definen la actividad de la organización que, entre otros aspectos, genera impactos de índole medioambiental. En último término, supone una comunicación a través de la conocida como “memoria de sostenibilidad”.

Los analistas, expertos, auditores, ONGs y resto de actores que tienen como función la de medir, analizar, valorar y, en último término, aprobar o reprobar aquéllas decisiones y acciones.

La conexión entre ambos se produce cuando existe un escrutinio de estos actores respecto a la información medioambiental contenida en la memoria de sostenibilidad. Su aprobación es un elemento que confiere a la empresa la denominada “licencia social para operar”.

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