Los valores (III): comprensión y paciencia

En la nueva era, conocida como “la era de la sostenibilidad”, definida a partir de uno de los aspectos que la definen en la actualidad, surge a partir de las preocupaciones crecientes de la sociedad y de la ciudadanía en la manera de contribuir al desarrollo sostenible. Ello motiva la aparición de un nuevo ciudadano, que bajo esta perspectiva le denominamos como “ciudadano moral”.

El nuevo ciudadano contribuye al desarrollo sostenible, en sus roles profesional y personal, en sus actitudes, comportamientos y relaciones. Para ello incorpora una serie de valores definidos en un código, ya definido en un artículo anterior, que se propuso con el nombre de “eticismo”.

Dicho código se compone de un total de “10 valores duales”. El tercero de ellos es el valor dual “comprensión y paciencia”.

La comprensión se define como “la facultad, capacidad o perspicacia para entender y penetrar las cosas”. Una actitud comprensiva es aquella que tiene el ciudadano, y que tiende a ser tolerante.

La paciencia se define como “la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse”. Otra definición complementaria es la siguiente: “la facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho”.

El nuevo ciudadano, que como se ha indicado con anterioridad, está convencido en que debe contribuir al desarrollo sostenible, dicho convencimiento ha venido precedido de su comprensión, es decir, lo ha tenido que incorporar en su conocimiento primero, y en su actitud y comportamiento después.

Y en sus relaciones con el resto de ciudadanos, no todos todavía conscientes de que es imprescindible contribuir a la sostenibilidad de la sociedad, de la economía y del planeta, el nuevo ciudadano deberá transmitir este conocimiento, este convencimiento de su “modus operandi”, a los demás, incorporando la comprensión ante las opiniones, posturas, reacciones o actitudes no coincidentes con la suya, en su totalidad o de forma parcial.

Además de la cualidad de ser comprensivo, deberá ser paciente, pues el grado de convencimiento del nuevo ciudadano respecto a su contribución al desarrollo sostenible, le dota de este valor dual como herramienta fortalecedora ante circunstancias adversas, reacciones no previstas ni deseables, y otros tipos y modalidades de respuesta en las relaciones que mantiene con la ciudadanía que no quiere, no sabe o no conoce la necesidad de dicha contribución.

La consecuencia de tener esta doble capacidad de ser comprensivo y paciente, le provoca el efecto de ser resiliente”, que implica tener la capacidad de adaptarse frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos, como los explicados en el párrafo anterior. Además, recupera el estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido el nuevo ciudadano, una vez superada la sorpresa inicial ante una situación que, aunque probable, no siempre se espera, pues cada persona es única y reacciona y se manifiesta de forma diferente.

Esta cualidad compuesta en este valor dual, es una fortaleza de indudable valor para el nuevo ciudadano, para resistir los embates de corrientes e intereses contrarios, adversos o no alineados al desarrollo sostenible.

Publicado por Emilio Moral  |  0 Comentarios  |  en Ciudadano moral

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