Entrevista a: Luis Morales

Luis Morales
Fundación Renovables

Luis Morales es socioecólogo consultor, licenciado en Biología por la Universidad de Sevilla y con estudios de postgrado en la Universidad Pablo de Olavide y en la Universidad de Ljubljana.

Actualmente desempeña su labor profesional en la Fundación Renovables. Con anterioridad estuvo dedicado al impulso del ecoemprendimiento y la economía verde, etapa durante la cual fue co-fundador de Emprendae, Incubaeco, Greenbiz, Ecoemprendedores por el Clima y la Asociación de Empresas de la Economía Verde (ECOVE), de la cual fue presidente.

Ha sido miembro de la Junta Directiva de SANNAS (Asociación de Empresas del Triple Balance), y el representante español en el Consejo de la Federación Europea de Negocios Sostenibles entre 2015 y 2018.

Ha participado en numerosos proyectos relacionados con la sostenibilidad y movilidad urbanas, la evaluación ambiental, la ordenación del territorio, y la creación de ecosistemas de economía verde y fomento de la ecoemprendeduría.

Es miembro de diversas entidades y asociaciones, tanto profesionales como cívicas (Fundación Renovables, SEO/BirdLife, SevillaUP, Red Sevilla por el Clima, Colegio de Ambientólogos de Andalucía, Red Española para el Desarrollo Sostenible), y colabora regularmente con diversos congresos profesionales. Habitual articulista y docente en cursos especializados y masters de postgrado.

Entrevista:

Responsablia: ¿Cómo te defines a nivel personal y a nivel profesional?

Luis Morales:

Mi inclinación por la conservación de la naturaleza y la protección del medio ambiente empezó bien pronto, siendo niño, gracias a la influencia que en mí ejerció Félix Rodríguez de la Fuente en la década de 1980 (deberían reponer nuevamente El hombre y la Tierra, para los niños de ahora). En los primeros años de mi adolescencia recuerdo que seguía la labor de la CODA (Coordinadora para la Defensa de las Aves) y la CEPA (Confederación Ecologista Pacifista de Andalucía), el germen de lo que en la actualidad es Ecologistas en Acción, y diría que el accidente del Exxon Valdez en Alaska (era todavía un niño), las pruebas nucleares de Francia en Mururoa (ya en mi adolescencia) así como la guerra de Bosnia y el genocidio ruandés, fueron determinantes para conformar mi visión crítica con el sistema y forjar mi compromiso y activismo social y ambiental.

Ya entonces sabía que estudiaría la carrera de Biología y que quería dedicarme profesionalmente a las cuestiones ambientales. Me hice socio de SEO/BirdLife y Ándalus estando en segundo de carrera. Frecuentaba Doñana, Sierra Morena y multitud de otros enclaves, a la vez que iba avanzando en la Universidad y luego daba mis primeros pasos como profesional del medio ambiente. Para mí, nunca hubo una separación clara entre mi vida personal y mi vida profesional. Ambas están indisolublemente ligadas. Luego llegaron nuevos activismos, tanto profesionales como personales, para mí sin distinción y con los que estoy muy comprometido: Colegio de Biólogos primero y Colegio de Ambientólogos de Andalucía después, Asociación de Ciencias Ambientales, Iniciativa Sevilla Abierta, Red Sevilla por el Clima, Asociación de Empresas de la Economía Verde, Ecoemprendedores por el Clima, Fundación Renovables. En los últimos años me estoy centrando en las cuestiones de cambio climático y descarbonización de la economía, para mí el mayor reto que tenemos ante nosotros en este siglo XXI. Quiero poner todo mi empeño para que España cambie su modelo energético y recorra con éxito la senda marcada para la descarbonización completa de su economía.

Responsablia: Como miembro de la Fundación Renovables, ¿Cómo valoras el ODS nº7 “Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos”? ¿Consideras razonables las metas a alcanzar para este ODS? ¿Crees que España está en el buen camino para cumplir con este ODS en 2030?

Luis Morales:

En primer lugar, buena parte de los objetivos y metas de la Agenda 2030 proceden de cumbres y conferencias internacionales fijadas hace años e incumplidos sistemáticamente desde entonces. Muchas de las 169 metas son pura retórica, de imposible cumplimiento si atendemos a las decisiones políticas que luego están adoptando los gobernantes de muchos países. Pero por otro lado hay que reconocer elementos positivos en los ODS, como su visión holística, integradora y transversal, y su arquitectura multinivel.

En lo que respecta al objetivo nº 7, hay que subrayar en primer lugar que el acceso universal a la energía es esencial para garantizar un desarrollo inclusivo, justo y equitativo. La energía resulta fundamental para casi todo lo que hacemos cotidianamente: desplazarnos, calentarnos (o enfriarnos), producir alimentos (y transportarlos), cocinar, producir ropa y vestirnos, utilizar todo tipo de dispositivos y tecnologías de comunicación, actividades industriales, etc. El metabolismo de nuestro sistema socioeconómico requiere de enormes cantidades de energía (y de agua y otros materiales).

Estamos atrapados en la siguiente contradicción: es razonable, justo y necesario que el acceso a la energía sea un derecho irrenunciable, pero por otra parte, nuestra civilización debe reducir globalmente su consumo de energía. Consumimos muchísima energía porque hasta ahora nos hemos apoyado en combustibles fósiles. Cuando dejemos de utilizar fuentes fósiles de energía -lo haremos por las buenas (en virtud de políticas climáticas ambiciosas) o por las malas (ya hemos alcanzado el peak oil y no podremos seguir extrayendo recursos energéticos fósiles por mucho tiempo a tasas elevadas, aunque quisiéramos seguir haciéndolo)-, nuestro consumo energético decrecerá. Por eso es importante en la actualidad el ahorro, la moderación del consumo: para anticiparnos y prepararnos “culturalmente” para lo que vendrá. No podremos seguir como hasta ahora; es imposible en términos físicos, además de una locura desde el punto de vista de modelo civilizatorio. Es necesaria una nueva cultura de la energía, de manera análoga a la nueva cultura del agua cuyo desarrollo hemos visto en nuestro país en las últimas dos décadas.

Las metas para alcanzar el objetivo nº 7 en 2030 me parecen utópicas, dadas las políticas que luego estamos viendo en muchos gobiernos. A este paso, no se alcanzarán las metas. En el caso de España, recientemente se ha presentado la hoja de ruta de las políticas energéticas a 2030. Esta hoja de ruta va en la buena dirección, pero son necesarios objetivos de reducción de emisiones mucho más ambiciosos.

Responsablia: En tu opinión, ¿Cómo se puede involucrar a los diferentes agentes sociales para fomentar con garantías un consumo eficiente y sostenible de la energía? ¿Cuál es la hoja de ruta que propone vuestra Fundación?

Luis Morales:

Las políticas energéticas y de cambio climático deben estar en el centro de la agenda política de nuestro país. Somos uno de los países más vulnerables al cambio climático. Estamos asistiendo a una “africanización” del Mediterráneo y a una “mediterranización” del Cantábrico. Las campiñas del sur, con sus olivares, vid, cereal, industria manufacturera, etc., corren el riesgo de desaparecer, y con ellas todo un sistema de ciudades medias y pueblos, tan importante. El turismo, la principal industria de nuestro país, se verá igualmente comprometido.

Se habla estos meses de transición justa y de apoyar y revitalizar las comarcas que se van a ver afectadas por el cierre de las minas de carbón, por ejemplo. El fenómeno es mucho más amplio y nos atañe a todos sin excepción, no solo a las comarcas donde están las minas o las centrales térmicas. Afecta también al litoral peninsular, a los archipiélagos, a las campiñas, a los grandes núcleos urbanos, etc. La transición ecológica y justa de nuestra economía es enormemente relevante y nos atañe a todos.

Reivindicamos un Pacto de Estado de Energía y Clima, de amplísimo consenso político, pues en él ha de enmarcarse nuestra hoja de ruta a 2030 y 2050. Ha de ser una política de Estado, como lo es la acción exterior o la seguridad nacional, que eleve la mirada a varias décadas vista y fije los pasos a dar -con independencia del partido político que esté en el gobierno-, para que podamos superar con éxito la extraordinaria encrucijada civilizatoria en la que nos encontramos.

Desde la Fundación Renovables defendemos un cambio en la forma en la que como sociedad nos relacionamos con la energía. Hace falta una nueva cultura de la energía, como decíamos antes. Los principios básicos de esa nueva cultura serían, para la Fundación Renovables, la reducción del consumo (el ahorro), el incremento de la eficiencia energética y el despliegue de las fuentes renovables de energía. Y proponemos actuar prioritariamente sobre la demanda (sobre el consumo), y no solo sobre la oferta. En este enlace puede descargarse un documento donde detallamos nuestras propuestas para llevar a cabo la transición energética en nuestro país.

Responsablia: En tu opinión, ¿Qué papel pueden jugar las empresas, a partir del análisis de su “huella energética”? ¿Cómo se puede reducir el elevado coste de la energía que consumen las empresas, que incrementa el coste unitario de sus productos y servicios? ¿Consideras suficiente la información que proporcionan las grandes empresas en sus memorias de sostenibilidad, con respecto a sus esfuerzos por un uso eficiente de la energía?

Luis Morales:

Para empezar, entre los sectores científicos y sociales que impulsamos una nueva cultura de la energía, una nueva forma de relacionarnos con la energía, existen coincidencias en un buen número de principios orientadores:

  • La mejor energía es la que no se consume. El ahorro es fundamental.
  • La energía viaja asociada a la materia. Si queremos ser sostenibles en lo energético, también debemos serlo en el modelo de gestión de los materiales, practicando economía circular y penalizando por tanto el transporte en el eje horizontal, tal y como sucede en la naturaleza.
  • La energía es un bien escaso, no es ilimitada.
  • El acceso a la energía es un derecho universal.
  • Lo anterior no significa que todas las demandas (que no necesidades; no son lo mismo) de energía sean legítimas y hayan de verse satisfechas: principio de jerarquización.
  • La planificación energética es fundamental para prevenir impactos, jerarquizar actuaciones, desplegar medidas, etc.
  • Un modelo energético sostenible ha de estar basado en la moderación del consumo (el ahorro), la eficiencia y las fuentes renovables de energía.
  • El ciudadano/a ha de estar en el centro del nuevo modelo energético.

Hasta que el mundo corporativo no se alinee con estos principios orientadores, sus cálculos de huella energética o memorias de sostenibilidad, francamente, no servirán de mucho.

Responsablia: ¿Cómo educar y concienciar a la población acerca del consumo eficiente de la energía, el uso de las fuentes renovables y el autoconsumo? ¿Qué deben proponer los Gobiernos para favorecer “una nueva cultura” en el uso sostenible de la energía?

Luis Morales:

El autoconsumo representa una importante oportunidad para mejorar los sistemas energéticos actuales, una oportunidad para ciudadanos, comunidades, asociaciones y empresas, ya que ofrece la posibilidad de transformar su consumo energético tradicional en renovable y pone al servicio de la sociedad herramientas útiles para las políticas de gestión de la demanda, contribuyendo a democratizar los sistemas energéticos y a aumentar la participación social en los mismos. Impulsados de manera conjunta, con políticas de almacenamiento, estos sistemas energéticos tiene potencial para ser uno de los dinamizadores principales de la transición energética.

Por lo tanto, una de las primeras cosas que los gobiernos pueden hacer para implantar una nueva cultura de la energía es favorecer el autoconsumo, por las siguientes razones:

  • Es el elemento principal para empoderar al consumidor y convertirlo en un sujeto activo y central del sistema energético.
  • Constituye un instrumento básico para la gestión de la demanda.
  • Reduce enormemente las pérdidas, lo que lo hace tremendamente efectivo.
  • Permite diversificar notablemente los agentes del sector energético.
  • Tiene una relevante capacidad de almacenar energía como base de la gestionabilidad del sistema.

  • Es un pilar básico del triángulo eficiencia /autoconsumo /movilidad sostenible.

Responsablia: Por último, te pedimos que compartas con nosotros una frase, un libro y un referente que te hayan influido en tu desarrollo personal y profesional.

Luis Morales:

Frase: “El tiempo no es oro, el oro no vale nada. El tiempo es vida”. De José Luis Sampedro, uno de mis grandes referentes.

Libro: “Raíces económicas del deterioro ecológico y social: más allá de los dogmas”. De José Manuel Naredo. Siglo XXI editores, 2006.

Referente: Yayo Herrero, todo un referente para mí por su mirada ecofeminista y su capacidad para imbricar problemáticas sociales y ambientales.

Publicado por Emilio Moral  |  1 Comentario  |  en Responsablia

One Comment

  1. Federico morales 7 marzo, 2019 12:40 / Reply

    Claridad en sus ideas. Ideas bien expuestas. Para el el futuro es ya el presente y no se pueden demorar las aptitudes de los gobiernos. La sociedas en este
    caso va por delante de los gobiernos.

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