Monthly Archives marzo 2020

RSC = RESPONSABILIDAD SOCIAL POR EL CORONAVIRUS – Redefiniendo el papel de la Responsabilidad Social por la Pandemia (2/6)

2.- Visión general sobre la Pandemia y la reacción empresarial a la misma

La Pandemia del coronavirus nos ha cogido a todos desprevenidos. Ello se debe a que no se tenía una debida percepción del riesgo y, por tanto, tanto de su probabilidad de afectación cómo de las consecuencias y repercusiones de la misma. O se ha hecho caso omiso del mismo, primando otros intereses, lo que también se deberá valorar con posterioridad. En este caso hablaríamos de errónea valoración o priorización del riesgo.

El riesgo se ha desarrollado en toda su intensidad, se ha mostrado devastador, no sólo a nivel de letalidad, sino en forma de colapso de las economías nacionales y, por tanto, de la economía mundial.

Con independencia de lo acertado en la actuación llevada a cabo por los diferentes países y sus gobiernos, con unos resultados desiguales en cuanto a personas afectadas y mortandad de la población, se han tenido que tomar medidas de confinamiento de forma generalizada que han cambiado nuestra forma de vida. Nunca antes nos había pasado algo parecido.

Las consecuencias a nivel poblacional han sido la de una reconversión del día a día de las personas, tomando medidas preventivas y de protección a la hora de salir a la calle, ya sea para ir a trabajar o para la realización de la tarea indispensable por excelencia que es la del abastecimiento personal y familiar. Fundamental es el guardar la distancia de seguridad entre personas, no permitir ningún tipo de contacto directo y tomar unas medidas de higiene básicas pero imprescindibles: lavarse las manos de una forma específica y desinfectar todo lo susceptible de poder contener el virus.

Respecto a la afectación a las empresas, es evidente que ha sido desigual, según el sector de actividad que, en criterios sanitarios extremos derivados por la pandemia, se difieren básicamente en dos tipologías: por un lado, los sectores de actividad que son esenciales y los que no lo son; por otro lado, los que pueden desarrollar su actividad desde casa y los que no pueden.

Los que han parado su actividad han utilizado casi en su totalidad la fórmula del ERTE, Expediente de Regulación Temporal de Empleo, con una regulación normativa específica por motivo y causa de la pandemia. Los trabajadores afectados no podrán ser despedidos en función de esta fórmula excepcional, como dato más sobresaliente.

Por lo que respecta a las PYMES, pequeñas y medianas empresas, su afectación siempre es mayor, al ser menor su infraestructura y, por tanto, su músculo financiero. Habrá que prestar especial atención al desigual grado de supervivencia de estas empresas y a los trabajadores autónomos, lo que puede derivar una fuerte anomalía en la economía.

En líneas generales, este ha sido el comportamiento de las empresas a nivel estrictamente económico.

Pero hay otros comportamientos que hay que poner en valor, muy relacionados con la sostenibilidad y la responsabilidad social. Y es la cantidad de ejemplos surgidos de diferentes empresas y sectores, que se han unido para fabricar material de primera necesidad sanitaria, como son los diferentes EPIS, Equipos de Protección Individual (mascarillas, guantes y ropa de protección), y de material necesario para ampliar el volumen de camas con UCI, Unidad de Cuidados Intensivos (respiradores).

Han surgido desde diferentes lugares de la geografía española, iniciativas en este sentido, y sorprende la variedad de empresas, de sectores diversos, así como la ayuda de otras entidades, incluidas las universidades.

Es un ejemplo claro de lo que denominamos “innovación responsable”, cuya motivación es la de crear productos y servicios para atender necesidades sociales concretas, que pueden suponer nuevas líneas de negocio para ampliar las existentes.

Por otro lado, mencionar la ingente labor de determinadas entidades pertenecientes al “Tercer Sector”, es decir, las entidades sin ánimo de lucro. Su actividad es a nivel local, ayudando a la atención de las personas más más vulnerables, cómo son las personas que no tienen un lugar para dormir, los ancianos que viven en soledad, las personas con discapacidad, las personas con ingresos mínimos, etc. Se ha observado un incremento sustancial de voluntarios para cubrir estas necesidades.

También hay que mencionar a todas las personas o colectivos que han efectuado donaciones para adquirir diferentes elementos vitales para el personal sanitario, ya mencionados. Desde empresarios, hasta deportistas, actores, cantantes, etc.

En el polo opuesto a estos comportamientos altruistas, están los comportamientos oportunistas, cómo son los de personas con capital suficiente para adquirir acciones de diferentes compañías a un valor muy por debajo de su valor real, motivado por las caídas generalizadas de las acciones de las empresas cotizadas, IBEX35 incluido.

Hay que añadir también a las empresas proveedoras de material sanitario que han inflado precios sobremanera. Son comportamientos que, seguro, se evaluarán.

Por último, hay que subrayar aspectos colaterales que las empresas deben tener en cuenta, bajo este contexto excepcional:

  • Las TIC: internet y las redes sociales, con información de todo tipo, pero también con bulos o “fake news”. El presente y el futuro de la empresa puede depender de la reputación corporativa y de la imagen de marca, en su acción y actuación en tiempos de la pandemia, y sus lecciones para el futuro.
  • El medio ambiente: se observa una disminución de la contaminación sin parangón en las grandes ciudades, las cuales han tenido un confinamiento significativo. Puede afectar al futuro de diferentes sectores en futuros planteamientos de producción menos intensiva, por cambios en actitudes de consumo.
  • La digitalización: el teletrabajo, la videoconferencia, la nube, etc., son elementos que cobran un protagonismo en la gestión de muchas empresas. Hay que analizar ahora y en el futuro cómo se puede implementar estas acciones para reducir tiempos y desplazamientos.
  • El periodismo online: muchos comportamientos, análisis, reacciones, etc., se llevan a cabo por periódicos digitales que informan en tiempo real de todo lo que ocurre. Se incrementa su valor ya que la población, al estar confinada, tiene más tiempo para consultar sus informaciones.
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RSC = RESPONSABILIDAD SOCIAL POR EL CORONAVIRUS – Redefiniendo el papel de la Responsabilidad Social por la Pandemia (1/6)

1.- Visión actual sobre la Responsabilidad Social de las empresas antes de la Pandemia

“La RSE es, además del cumplimiento estricto de las obligaciones legales vigentes, la integración voluntaria por parte de la empresa, en su gobierno y gestión, en su estrategia, políticas y procedimientos, de las preocupaciones sociales, laborales, ambientales y de respeto a los derechos humanos que surgen de la relación y el diálogo transparentes con sus grupos de interés, responsabilizándose así de las consecuencias y de los impactos que derivan de sus acciones”. Fuente: “Estrategia Española de RSE, 2014-2020”, aprobada por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Esta es la definición generalmente aceptada en España, que recoge fielmente la verdadera dimensión del alcance de aplicar la Responsabilidad Social en las organizaciones en general, y en las empresas en particular. En el presente artículo, nos referiremos a la Responsabilidad Social de las Empresas (RSE), mayormente conocida como RSC, Responsabilidad Social Corporativa.

La RSE supone un auténtico cambio de paradigma en la gestión de la empresa, pues se deben incluir en las decisiones y en las actividades que lleva a cabo la empresa, los impactos sociales, laborales, ambientales y de respeto a los derechos humanos.

Pero, en la actualidad, ¿es esto así? La respuesta no es ni sencilla ni categórica, pero se puede convenir que “es el camino ya reconocido a seguir”, un cometido llevado a cabo con mejor o peor acierto. Dependerá su afianzamiento de una multiplicidad de factores, como el sector de actividad, la demanda (segmentada por generaciones), la exigencia normativa de país, el grado de desarrollo democrático del mismo, la desigualdad, etc.

Pero hay un aspecto crucial en este análisis y es la percepción que se tiene sobre el verdadero significado y alcance de la RSE. Y ésta es, según nuestra opinión, vaga, incompleta y sesgada.

Es vaga, porque no existe suficiente pedagogía al respecto, no sólo en la educación básica, sino en la educación superior y posterior. Esta última es, si cabe, aún más preocupante, porque consideramos imperativo incorporar este nuevo concepto en cualquier actividad profesional, para el futuro emprendedor, para el futuro directivo y, en definitiva, para el futuro trabajador. Y creemos que esto no está sucediendo de forma generalizada.

Es incompleta porque, o bien la RSE se vincula hacia el apartado ambiental, o bien se vincula hacia el apartado social, la llamada “acción social”, o bien se vincula hacia el apartado laboral. Y se hace de forma inconexa, es decir, de forma independiente, cuando esto no debería ser así, como la definición antes mencionada nos indica.

Es sesgada, porque la empresa lo considera un asunto “de personal” de puertas hacia adentro; o “de comunicación” de puertas hacia afuera. Y debería asignarse como un asunto directamente vinculado a la Dirección, en forma de “staff”, es decir, de asesoramiento permanente, aplicable a la estrategia y gestión, como ya hemos comprobado con anterioridad en la definición mencionada.

A pesar de la abundancia de escritos sobre la materia, en forma de informes, estudios, análisis, rankings, índices, etc., éstos no son conocidos por la inmensa mayoría de la población, aunque hay que mencionar una salvedad, y es la generación “millenial” (nacimientos entre los años 1981 y 1996), que tiene una percepción bastante próxima al verdadero desarrollo a llevar a cabo por una empresa en materia de RSE.

En España el esfuerzo para paliar este desconocimiento de la RSE, se ha realizado mediante un desarrollo normativo específico, del cual ahora se están viendo sus efectos. Pero la RSE no necesita ser aplicada a modo de “vencer”, sino de “convencer”. Si la RSE se aplica por imperativo legal, la empresa nunca realizará una creíble rendición de cuentas a la sociedad, en la medición de sus impactos por su actividad. Y ello, más tarde o más temprano, acaba saliendo a la luz.

Sólo la RSE se desarrollará de forma integral e integrada en la empresa, si “están convencidos” de sus bondades desde el CEO y todo el Consejo de Administración, hasta el equipo directivo y, finalmente, irradia cual manantial de agua cristalina al resto de los empleados y colaboradores.

Y aunque existen ejemplos, cada vez más numerosos, de buenas prácticas (incluso el nacimiento de un nuevo sector, el conocido como “el cuarto sector” que se define como las “empresas con propósito”), todavía se confunde la aplicación de la RSE en demasiadas ocasiones y, además, se considera un gasto y no una inversión, lo que ahonda más en la convicción de que a la RSE, todavía le queda un amplio camino por recorrer hasta su desarrollo pleno.

Un poderoso aliado para contrarrestar todo lo anterior, es la denominada ‘Agenda 2030’, definida por 17 ODS, ‘Objetivos de Desarrollo Sostenible’, que pone las bases para que el desarrollo económico sea sostenible. Y ello pasa indefectiblemente, por incorporar estos objetivos en el “cuore” de las organizaciones. Y la herramienta que lo facilita es, precisamente, la RSE. Es una oportunidad, de la que ya se están empezando a observar buenos resultados.

Y, por último, mencionar otro aliado que ya está jugando un papel creciente para favorecer la implementación de la RSE, y es la ISR, la Inversión Socialmente Responsable. Ya existen estudios que muestran que las empresas que aplican “la triple cuenta de resultados”, el triple desempeño económico, social y ambiental, tienen unos rendimientos mayores para sus accionistas, en comparación con la inversión tradicional.

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Relaciones (I): generalidades (I)

En la nueva era, “la era de la sostenibilidad”, las empresas tienen que considerar el impacto que genera su actividad y sus decisiones en la sociedad, en la economía y en el planeta.

Esta nueva realidad se apoya a nivel global en la denominada “Agenda 2030”, definida a partir de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, 0DS.

Bajo este contexto, emerge una nueva empresa, desde aquí propuesta con el nombre de “Empresa Dispuesta”, en la que tiene en cuenta la sostenibilidad en su estrategia, gestión y operación.

La manera de implementar esta nueva realidad es mediante la adopción de la RSC, Responsabilidad Social Corporativa.

Uno de los elementos de gestión fundamentales de la RSC es la identificación y gestión de los grupos de interés con los que la empresa se relaciona e interactúa.

A la hora de identificar a los diferentes grupos de interés, tanto los de índole general (empleados, clientes, proveedores, directivos, propiedad, inversores, Administraciones Públicas, etc.) como los de índole sectorial (patronal del sector, sindicatos mayoritarios, competencia, alianzas, sinergias, etc.), se debe de analizar la relación a llevar a cabo para cada uno de ellos.

Para medir la relación a llevar a cabo con un grupo de interés y, por tanto, su priorización, hay que tener en cuenta dos aspectos fundamentales:

  • Incidencia: la influencia y la repercusión que tiene en ese grupo de interés, según la actividad y las decisiones que se toman. Es un factor “ex – ante”.
  • Impacto: el efecto producido de forma directa o indirecta en ese grupo de interés, positivo o negativo, una vez llevada a cabo la actividad concreta o la decisión tomada. Es un factor “ex -post”.

El cuadro que se puede dar, en función de las dos variables analizadas, implica una matriz de riesgos para la relación con el grupo de interés, que se adjunta en la figura ilustrativa inicial.

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Roles (I): familiar

En una sociedad en la que ya es incuestionable que su desarrollo está marcado por una nueva era, “la era de la sostenibilidad”, todas las decisiones, todas las actividades, todos nuestros comportamientos y actitudes tienen un impacto y unas repercusiones que afectan a la sostenibilidad, tanto de la comunidad local donde uno reside, como en la sociedad en general.

A nivel global, este cambio de paradigma viene definido por la denominada “Agenda 2030”, mediante la aprobación en septiembre de 2015 en la ONU de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, los ODS.

Bajo este contexto, emerge un nuevo ciudadano, totalmente concienciado con esta nueva realidad, que desde aquí le proponemos con el nombre de “Ciudadano Moral”.

El nuevo ciudadano tiene que incorporar, desde sus diferentes roles, entendidos como diferentes papeles o funciones que se desempeñan a lo largo de la vida, esta nueva realidad.

Se van a analizar desde diferentes roles, diferentes acciones que ayuden a fomentar e incorporar la sostenibilidad en el quehacer diario tanto del ciudadano como de las personas vinculadas en función de esos roles. Para ello se apoyará en el ideario que ya se ha definido con anterioridad.

El primer rol que se analiza es el “rol familiar”.

Los diferentes papeles que podemos encontrar son los siguientes:

  • Papel de padre o madre: educar, concienciar, ser ejemplo de buenas prácticas, etc., promover actitudes y comportamientos a los hijos e hijas.
  • Papel de hijo o hija: aprender, averiguar y experimentar, conocer y desarrollar, elegir el camino a emprender en la vida.
  • Papel de esposo o esposa: compartir, ser corresponsable, planificar, promover acciones en grupo familiar, apopo mutuo.
  • Papel de hermano o hermana: comprender, ayudar, empatizar, ser solidario, compartir y apoyar al otro.

Desde estos papeles, y sus definiciones primarias, encontramos su proyección en materia de sostenibilidad:

  • Papel de padre o madre: educar y concienciar en esta materia, promover buenas prácticas, experimentar y demostrar los logros y beneficios que se obtienen.
  • Papel de hijo o hija: aprender y conocer las bondades de la sostenibilidad, cómo afecta a las decisiones que se irán tomando en la vida.
  • Papel de esposo o esposa: ser corresponsable en la educación, en las tareas y en las prácticas dirigidas y enfocadas en la sostenibilidad.
  • Papel de hermano o hermana: compartir experiencias, ser solidario en el aprendizaje de una nueva cultura sostenible.

Es desde el núcleo familiar donde se empieza a desarrollar la conciencia del nuevo ciudadano, enfocada hacia un desarrollo personal y profesional teniendo en cuenta las decisiones que toma, y su afectación al desarrollo sostenible.

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Entrevista a: Borja Vega

Borja Vega, Alianzas Estratégicas en la ONG “Ayuda en Acción”

Borja tiene 15 años de experiencia profesional en departamentos de marketing y RSC del sector tecnológico y fundacional.

Con buena capacidad de comunicación y conocimientos de los ámbitos del Marketing Relacional, la Gestión de los Stakeholders y el Impacto Social trabajo junto a entidades y empresas en Inversiones de Impacto, Voluntariado Corporativo y Marketing Social.

Entrevista:

Responsablia: ¿Cómo te defines a nivel personal y a nivel profesional?

Borja Vega: Para esto no vale un tweet. Una persona que busca contribuir a generar un impacto positivo que se traduzca en: menos desigualdad y mayor acceso a los derechos fundamentales para todas las personas en todas las partes del mundo; ayudando a empresas y fundaciones a diseñar y poner en marcha programas de Responsabilidad Social, que se construyen mediante relatos de transformación que las conectan con sus Grupos de Interés (empleados, clientes, inversores…) y las orientan hacia la Sostenibilidad.

Responsablia: Como miembro de “Alianzas Corporativas” de ‘Ayuda en Acción’, ¿Cómo valoras el ODS nº16 “Promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas”? ¿Crees que España podrá cumplir con este ODS en 2030? ¿Cómo facilitar este cumplimiento en 2030?

Borja Vega: En primer lugar, es necesario entender que más allá de los mercados, el desarrollo de un país está estrechamente relacionado con la salud de sus poderes públicos y el Estado de Derecho que disfrutan su ciudadanía. Ambos se condicionan mutuamente, de ahí que para facilitar el cumplimiento del ODS 16, en 2030, es necesario poner el foco en estos dos aspectos.

Para una entidad como Ayuda en Acción, entre las cuestiones esenciales a las que es necesario dar respuesta urgente para construir sociedades pacíficas e inclusivas se encuentran la violencia sexual, la trata de personas o la explotación infantil. Tres cuestiones que en mayor o menor medida siguen dándose en España y el resto de países de África, América, Asia y Europa donde tenemos presencia. Tres cuestiones a las que damos respuesta y que se recogen en nuestra estrategia institucional 2019-2021 en un punto específico: Protección frente a la violencia y la intolerancia

Por otro lado, sin un acceso universal a una educación de calidad no puede hablarse de promoción de la justicia, la paz y la inclusión. De acuerdo con los últimos datos de UNICEF, en la actualidad el mundo está inmerso en más conflictos bélicos que en cualquier otro momento de los últimos 30 años. Estos conflictos son directamente los responsables de apartar de la escuela a más de 28 millones de niños y niñas; y, en otros, porque los niños y las niñas se convierten en niños soldados. 

A estas cuestiones se suma la corrupción. Una amenaza global que supone un importante coste económico para los estados y que repercute en el bienestar del conjunto de la sociedad. De hecho, el soborno, el robo y la evasión impositiva representan alrededor de 1,26 billones de dólares al año para los países en desarrollo. Es una cantidad que, obviamente, podría suponer una importante diferencia para, entre otras los cerca de 1,5 millones de personas que viven en situación de pobreza y son destinatarias de nuestros proyectos.

Responsablia: En tu opinión, ¿Cuáles son los aspectos que un Estado debe considerar para promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas? ¿Qué medidas de tipo normativo, fiscal, educativo, etc., consideras imprescindibles para fomentar este tipo de sociedades?

Borja Vega: Ante todo, debemos afrontar la falta de justicia, la conflictividad o la exclusión como lo que son, problemas en los que se mezclan muchos temas, aparentemente inconexos, pero con puntos en común.

Así, la corrupción implica, no pocas veces, la impunidad de quienes ejercen la violencia sexual o de quienes utilizan mano de obra infantil. Del mismo modo, los conflictos armados son el caldo de cultivo para esos y otros delitos.

Entonces, ¿cómo conectar los puntos y dar respuesta a esta situación? En primer término, estableciendo entornos seguros para la infancia. Por ejemplo, es importante conseguir que todos los nacimientos sean adecuadamente registrados y se garantice el acceso de la infancia a una identidad jurídica desde el momento de su nacimiento, como base sobre la que reclamar y ejercer sus derechos.

También necesitamos avanzar hacia el ODS 16 fortaleciendo las instituciones y los mecanismos nacionales e internacionales de control de las desviaciones. Por ejemplo, vigilando de manera más intensa los movimientos financieros y el tráfico ilegal de armas, o apoyando la recuperación y devolución de los activos robados.

Responsablia: En tu opinión, ¿Qué papel puede y debe jugar el sector privado en el cumplimiento del ODS nº 16? ¿Qué tipo de alianzas y/o sinergias u otro tipo de colaboraciones propones para una mejor contribución del sector privado en el ODS nº 16?

Borja Vega: Las empresas son un nexo común de millones de personas; todas ellas a lo largo de su vida han sido, son y serán clientes, trabajadoras, grupo de interés y en algunos casos participes de su capital a través de los mecanismos de ahorro colectivo disponibles en el mercado. En este sentido las empresas y quienes las gobiernan tienen un papel clave en la consecución de dichos objetivos.

Los retos actuales planteados por la pobreza, el hambre, la disminución de los recursos naturales, la escasez de agua, la desigualdad social, la degradación ambiental, las enfermedades, la corrupción, el racismo y la xenofobia, entre otros factores, suponen un desafío para la paz y generan un terreno fértil para el surgimiento de conflictos.

La promoción de la sostenibilidad y de la responsabilidad social pueden contribuir de manera decisiva a disipar y eliminar estas causas de conflicto y, por tanto, a sentar las bases para una paz duradera. Mientras que, a su vez, la paz consolida las condiciones requeridas para el desarrollo sostenible y moviliza los recursos necesarios que permiten a las sociedades y a las empresas desarrollarse y prosperar.

Responsablia: Respecto a vuestra organización ‘Ayuda en Acción’, ¿Cuáles son sus ejes principales de actuación? ¿Cómo propones educar y concienciar a las generaciones presentes y futuras, para la promoción de sociedades justas, pacíficas e inclusivas?

Borja Vega: Desde Ayuda en Acción trabajamos intensamente en favor de los derechos de las mujeres y la infancia, colectivos que sufren una especial vulnerabilidad. Y lo hacemos en distintos frentes, con la educación como principal herramienta. Esta nos ha servido para luchar activamente en contra de la mutilación genital femenina en países como Kenia o Etiopía, lugares donde el trabajo en colaboración con organizaciones locales nos ha permitido reducir la práctica de esta tradición, una de las formas de violencia de género más agresivas.

La educación también ha sido clave en países como Nepal, donde contamos con tres casas de prevención en las que proporcionamos formación y refugio a supervivientes de la violencia doméstica y adolescentes en riesgo de caer en la trata o que han sido víctimas de ésta. Darles un oficio o los conocimientos necesarios para emprender su propio negocio es la mejor forma de mantenerlas alejadas de esas redes. Además, hemos conseguido que se condene a más de 1.000 traficantes en Nepal y la India, pero no hay que bajar la guardia: cada año más de 20 millones de personas, en el mundo, son víctimas de trata, y un tercio de ellas son menores.

En esta misma línea de promover desde la educación la justicia y la no violencia, trabajamos para impulsar una cultura de Reconciliación y Paz en contextos como el colombiano. En concreto, en la Región Mojana, la infancia y adolescencia no solo conoce sus derechos y se apropia de los mismos, sino que tienen un papel protagonista en la promoción, visibilización, sensibilización y movilización en torno a una cultura de paz en sus comunidades.

Así mismo, y en otro eje de actuación, damos Asistencia Humanitaria a personas refugiadas en Uganda y Etiopía que huyen de países como Sudán del Sur o Eritrea. En ambos casos trabajamos para fortalecer la paz y la convivencia con las sociedades de acogida pues no podemos olvidar que quienes les reciben se encuentran en una situación de vulnerabilidad igual o mayor que los que se han visto forzados a huir.

Responsablia: Por último, te pedimos que compartas con nosotros una frase, un libro y un referente que te hayan influido en tu desarrollo personal y profesional.

Borja Vega:

Frase: “Lo esencial es invisible a los ojos“ (Saint Exupéry).

Libro: “Ética para Amador“ (Fernando Savater).

Referente: “Martin Ravallion”.

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Agenda 2030, ODS nº16: paz y justicia

La Agenda 2030 la conforman los 17 ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible. Desde esta editorial, estamos explicando las metas acordadas a alcanzar para cada Objetivo Global.

El ODS nº16 lleva por título “Promover sociedades, justas, pacíficas e inclusivas”.

A continuación, se detallan las metas asignadas para este Objetivo Global:

  • Reducir significativamente todas las formas de violencia y las correspondientes tasas de mortalidad en todo el mundo.
  • Poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia y tortura contra los niños.
  • Promover el estado de derecho en los planos nacional e internacional y garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos.
  • De aquí a 2030, reducir significativamente las corrientes financieras y de armas ilícitas, fortalecer la recuperación y devolución de los activos robados y luchar contra todas las formas de delincuencia organizada.
  • Reducir considerablemente la corrupción y el soborno en todas sus formas.
  • Crear a todos los niveles instituciones eficaces y transparentes que rindan cuentas.
  • Garantizar la adopción en todos los niveles de decisiones inclusivas, participativas y representativas que respondan a las necesidades.
  • Ampliar y fortalecer la participación de los países en desarrollo en las instituciones de gobernanza mundial.
  • De aquí a 2030, proporcionar acceso a una identidad jurídica para todos, en particular mediante el registro de nacimientos.
  • Garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales.

Para ello se deberá:

  • Fortalecer las instituciones nacionales pertinentes, incluso mediante la cooperación internacional, para crear a todos los niveles, particularmente en los países en desarrollo, la capacidad de prevenir la violencia y combatir el terrorismo y la delincuencia.
  • Promover y aplicar leyes y políticas no discriminatorias en favor del desarrollo sostenible.

Para conseguir estas metas, proponemos desde aquí, entre otras, las siguientes actuaciones:

  • Formalizar una normativa penal en los países, que persiga: la violencia en todas sus formas; la delincuencia en todas sus formas; el maltrato, explotación, trata, etc. de los niños/as y las mujeres; la corrupción y el soborno en todas sus manifestaciones.
  • Dotar a las diferentes Administraciones Públicas de los países, de herramientas de transparencia, para la correcta rendición de cuentas de su actividad.
  • Afianzar el Estado de Derecho para: un acceso universal a la justicia; un acceso público a la información de las Administraciones Públicas; la adopción de acuerdos participativos por los diferentes agentes sociales implicados; promover la acción y colaboración ciudadanas.
  • Concienciar desde edades tempranas en promover sociedades, justas, pacíficas e inclusivas.
  • Apoyar a las ONGs que trabajan de forma específica el ODS nº16.
  • Establecer desde una organización, programas de RSC relacionados con el ODS nº16.

Desde Responsablia, como empresa asesora en gestión, formación y sensibilización en materia de RS&S, Responsabilidad Social & Sostenibilidad, ayudamos a incorporar e integrar la RSC en la estrategia de la organización y, en concreto, a su alineación con los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible, estableciendo planes, programas y alianzas para su implementación.

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